miércoles, 26 de junio de 2019

CON OJOS ESPIRITUALES


Texto Bíblico: 1 Samuel: 1

Es muy común en nuestra sociedad que unos a otros saquemos conclusiones de personas y situaciones cuando estas se contradicen con lo que pensamos o vivimos. Los seres humanos somos proclives a mirar a otros y crear historias que no siempre concuerdan con la realidad.

Pero, ¿qué sucede cuando sacamos conclusiones y nos atrevemos a emitir juicios de valor sin conocer el fondo y trasfondo de nuestro prójimo?. Es más,  ¿qué sucede cuándo nos apresuramos a reclamar a Dios por lo que estamos viviendo?

1 de Samuel capítulo 1 siempre será un claro ejemplo que sacar conclusiones aceleradas no es prudente y aleja las bendiciones de Dios en nuestras vidas.

Así, mientras Ana no buscó al Señor en actitud de humildad y sencillez de espíritu, para contarle su problema y deseo de ser madre, estuvo llorando, con pérdida de apetito, con corazón afligido e insatisfecha con su matrimonio. Pero, cuando se acercó al Señor y derramó su alma ante Él, sus ojos espirituales se abrieron y pudo entregar sus cargas a Aquel que podía aliviar su alma del dolor y quien podía responder su oración según su plan perfecto.

Al final, el Señor trajo paz a su alma porque el Espíritu Santo llenó su ser para que pueda ver más allá de su esterilidad y así poder ser una mujer y esposa alegre. La Biblia dice que Ana, después de este encuentro espiritual con Dios: “…se fue por su camino, y comió, y no estuvo más triste.” Por su parte, Dios oyó su oración y le concedió el privilegio de ser madre de seis hijos. Uno de ellos llegó a ser el gran profeta Samuel.

Pero, en esta  misma historia tenemos a un sacerdote llamado Elí que, cuando vio a Ana postrada ante el Señor derramando lágrimas, se apresuró a juzgarla y la llamó “ebria”… ¿qué pasaba con este hombre de Dios que no pudo discernir que esta mujer sólo quería hablar con el Señor y que sólo deseaba palabras que alivien su dolor?

Cuando el sacerdote Elí vio a Ana con ojos espirituales, entonces, pudo darle palabras de aliento, consuelo y que confirmaban las palabras de Dios en su Palabra. La Biblia nos dice que Elí le dijo a Ana: “Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho”

Amigo, ¿en cuál de estas dos escenas usted se ubica? ¿En Ana, la que se estresaba y deseaba que sus problemas se acabaran y, con su actitud renegaba de la vida que Dios le daba junto a su esposo? O, ¿quizás del lado del sacerdote Elí juzgando la vida de los que lo rodean en lugar de pronunciar palabras que ayuden y restauren?

No se olvide, amigo, que sólo la llenura del Espíritu en nuestras vidas nos permite abordar las situaciones que nos rodean como lo haría Cristo. Mirar con ojos humanos (no espirituales) detiene las bendiciones que Dios nos puede dar en medio de las aflicciones, y a su vez impide que seamos de bendición para con los que necesitan escuchar una palabra de aliento que traiga paz y descanso a sus vidas atribuladas.

Elí perdió la oportunidad de continuar ministrando en el templo por su apresuramiento en juzgar a los demás y por su falta de espiritualidad en el ministerio sacerdotal que tenía. Por el contrario, Ana supo entender el significado de vivir bajo la voluntad y cobertura de Dios, recibiendo el privilegio de ministrar en su hogar a los hijos que el Señor le dio y viendo con gozo cómo su primogénito se convertía en un gran siervo de Dios.


“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, 
y yo os haré descansar.”
(Mateo 11:28)



¡Dios lo bendiga!




jueves, 25 de abril de 2019

¡A LA MEDIDA!


Texto Bíblico: Efesios 4:13

Hoy en día la moda ha dado diversos giros ya que hay modelos de ropa para todos los gustos. Así tenemos: vestimentas muy largas, cortas, anchas donde la silueta no se ve, o tan estrechas que no deja nada a la imaginación.

Es por esto que, cuando vamos a un almacén a comprar una prenda de vestir, procuramos probárnosla para estar seguros que nos queda a la medida y al gusto personal. Pero, a cuántos de nosotros nos ha pasado que al ponernos una prenda esta no nos queda aun cuando la etiqueta dice que es la medida correcta…

Saben amigos, este tema de la moda y la búsqueda de la vestimenta que nos quede ¨a la medida¨, me recuerda a la vida cristiana ya que sin la medida exacta y perfecta la vestimenta de ¨cristianos¨ nos hace ver muy mal ante los demás.

Así, tenemos ¨cristianos¨ que en realidad viven el cristianismo a su manera, por esto su vestimenta lleva la etiqueta de: hipócritas, liberales, legalistas, llenos de falsa piedad, egoístas, que viven según sus propios conceptos e interpretaciones erróneas de la Biblia.

Hoy en día es muy común ver este tipo de vestimentas cuyo modelo se aleja tremendamente de lo que Jesucristo predicaba mientras estuvo en este mundo.

Cristo en su Palabra nos habla que debemos ser ¨la sal de la tierra¨ (Mateo 5:13), y con esto se refiere a que nuestro andar y hablar deben ser espirituales para que el mensaje del evangelio no se estropee con nuestra mala sazón. Es por esta razón que hay mal llamados cristianos a los que la vestimenta de hijos de Dios les queda muy grande.

Por el contrario, cuando vivimos el verdadero cristianismo, tal y como Cristo lo vivió en este mundo, entonces, esta vestimenta se ve perfecta en nuestro ser y todos los demás pueden ver la armonía entre lo que decimos y hacemos. Todo nos queda perfecto, es más, no necesitamos hablar ya que nuestro vivir delata quiénes somos.

Y esta medida justa nos da la llenura del Espíritu Santo, por esto los demás pueden ver en nuestras vidas que hay frutos espirituales (Gálatas 5:22) que glorifican y honran a Dios.

Amigos, dejemos que Dios actúe en nuestras vidas y que limpie por medio de la sangre preciosa de su Hijo Jesucristo aquello que nos hace ver mal ante los demás.

Ya no viva el evangelio de Cristo ¨a su manera¨. El evangelio a nuestra manera nunca estará en perfecta armonía con Dios, ya que sólo Él sabe lo que es mejor para cada uno de sus hijos.

Recuerde: Cristo es el único que por medio de su Espíritu bendito nos puede proporcionar la vestimenta perfecta, la que nos queda y quedará siempre ¡a la medida!


¨hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe
 y del conocimiento del Hijo de Dios, 
a un varón perfecto, 
a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo¨
(Efesios 4:13)


¡Dios lo bendiga!






miércoles, 6 de marzo de 2019

EL GOZO DEL SEÑOR


Texto Bíblico: 1 Tesalonicenses 5:16


Hace un tiempo atrás conversé con un hermano en la fe y, entre otras cosas, me dijo que no se sentía limpio delante de Dios debido a su pasado, y por esto,  no sentía libertad espiritual a la hora de alabar a Dios…

Su situación me recordó al salmista David cuando pecó contra Dios. El rey David en el Salmo 32:4 nos describe cómo era su estado anímico. Aquí relata que su salud física y emocional se quebrantó, pero, cuando confesó su pecado a Dios, Él obró liberación en su alma y el gozo del Señor entró en su corazón convirtiéndose en su fortaleza. No en vano es autor de algunos bellos Salmos de alabanza a Dios donde la esencia de los mismos es el gozo que viene de lo alto.

Amigo lector, Dios desea que su gozo esté cada día en su corazón por esto, es necesario que hoy le confiese sus pecados, pero de manera puntual, mencionando el nombre que corresponde a cada pecado. No le diga al Señor: “Dios, tú sabes cuáles son mis pecados…”. Dígale a Dios; “Padre, he pecado contra ti porque he hecho esto, y aquello.” Es allí donde Dios limpiará su corazón de todos sus pecados cometidos. Y, estoy segura que una vez confesados sus pecados, podrá sentir el gozo del Señor llenando todo su ser de manera que, con el gozo de Él siendo su fortaleza, usted podrá:

1)      Cantar con libertad a Dios con la seguridad que su alabanza subirá como olor fragante ante su santa presencia. (2 Co. 2:15a)
2)      Podrá orar, ya que la Palabra de Dios dice que “la oración del justo puede mucho”, y eso sólo puede darse cuando hay perdón de pecados. La barrera que lo separaba con Dios se derribará y sus oraciones serán escuchadas y respondidas. (Stg. 5:16b)
3)      Podrá testificar, pues, si ha sido perdonado y salvado por Cristo entonces, tendrá autoridad espiritual para hablar a otros y contarles cuán grandes cosas Dios ha hecho en su vida.(Mr. 5:19)

Como podemos ver, arrepentirnos, confesar y apartarnos de nuestros pecados  trae bendiciones espirituales inmensas para nuestras vidas. El apóstol Pablo conocía perfectamente esta realidad, por esto animaba a los hermanos y les decía: “Estad siempre gozosos” (1Ts. 5:16).

Finalmente, quisiera compartirles un coro muy antiguo cuya letra, es mi deseo, se convierta en una realidad para usted así como lo ha sido para mí y para muchos hermanos en la fe cuyas vidas han sido transformadas por el potente mensaje del evangelio que nos dejó Jesucristo en su paso por este mundo.

El gozo del Señor
El gozo del Señor mi fortaleza es,
Y su gozo sin medida Él me da.
Si tienes ese gozo, puedes tú cantar,
Si tienes ese gozo, puedes tú orar,
Si tienes ese gozo, puedes tú testificar
Y su gozo sin medida Él me da.


¡Dios lo bendiga!


CON OJOS ESPIRITUALES

Texto Bíblico: 1 Samuel: 1 Es muy común en nuestra sociedad que unos a otros saquemos conclusiones de personas y situaciones cuando es...