miércoles, 25 de abril de 2018

LOS DOS TRAIDORES


Texto Bíblico: Mateo 26:75; 27:5

Muchas veces había leído los capítulos 26 y 27 de Mateo, donde las Sagradas Escrituras nos narran lo que hicieron los dos discípulos de Cristo. Simón Pedro y Judas Iscariote, cuando Jesús fue entregado para morir en la cruz.

Quisiera detenerme en estas dos historias porque, si bien es cierto, hay similitudes, pero, en el desenlace está la clave para sacar grandes lecciones para nuestra vida cristiana.

Si nos enfocamos en las dos historias, podemos leer que tanto Pedro como Judas, cometieron un pecado muy grande: la traición; Judas cometió traición al entregar a Jesús y, Pedro también cometió traición al negar  tres veces a Jesucristo.
La falta de fidelidad y deslealtad fueron el común denominador de estos dos discípulos. Judas traicionó a Jesús por dinero; Pedro lo traicionó por miedo a ser arrestado.

Asimismo, la Biblia nos enseña que tanto Pedro como Judas, una vez que abrieron sus ojos espirituales y se dieron cuenta del gran pecado que habían cometido contra Dios y su hijo  Jesucristo, sintieron el peso de la culpa y entraron en inmensa tristeza.

Mas, aquí no termina la historia, pues, lo que a mí me impacta es que los dos discípulos tuvieron la misma oportunidad de recibir la misericordia y el perdón de Dios, pero sólo uno decidió mirar a Cristo, sólo uno volvió a los brazos del Señor y se dejó restaurar para así, cumplir la misión que Él les había encomendado en la tierra.

Como todos conocemos por la Biblia, a Judas el peso de la culpa por su pecado lo abrumó de tal manera que no le permitió ver a Jesucristo como su Salvador personal, por esto se quitó la vida, porque creía que nadie podía otorgarle el perdón por su gran traición. Por el contrario, Pedro fue a reunirse junto a sus compañeros discípulos y, esperó en oración hasta que el Señor se manifestó a ellos por última vez en la tierra.

Amigos lectores, estas dos historias son similares a las que hoy en día vivimos. Existen muchos traidores del Señor, seguidores de Cristo que con sus pecados traicionan y niegan la fe; pero, gracias al sacrificio de Cristo en la cruz, pueden alcanzar el perdón de sus pecados. Gracias a ese sacrificio tenemos la oportunidad de enmendar nuestras vidas y ponerlas al servicio de Dios como lo hizo Pedro.

¿Siente usted que ha traicionado a su Dios y Señor?, ¿siente que el peso de su culpa lo abruma?, ¿cree que su pecado- traición no tiene perdón?

Si ha llegado a este punto de la lectura, le pido que siga el ejemplo de Pedro quien se dejó salvar, santificar y restaurar por el Señor cuando decidió mirar a Cristo y, entregar el peso de su pecado a Aquel que tiene el poder para liberar de todo mal a todo el que lo busca con fe.

No siga el ejemplo de Judas, quien habiendo estado tan cerca del Maestro, no miró a Jesús crucificado y, decidió tomar el fatal camino del suicidio, el mismo que ese resume en una sola frase: muerte eterna…

“Porque el Hijo del Hombre vino 
a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
(Lucas 19:10)

¡Dios lo bendiga!




QUE TU FE NO FALTE

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