martes, 20 de noviembre de 2018

QUE TU FE NO FALTE


Texto Bíblico: Lucas 22:32

Uno de los pasajes bíblicos que más me conmueve es el de Lucas 22:31-32 porque aquí se presenta un dramático diálogo entre Jesús y su discípulo Pedro. Jesús le dice a Pedro que lo negará tres veces cuando lo entreguen a las autoridades, y Pedro le asegura que por Él iría hasta la misma muerte, dando a entender cuánto amaba a su maestro.

Pero, la parte más conmovedora es cuando el Señor Jesús le confiesa que ya ha rogado al Padre Celestial para que su fe no falte, porque Él sabía que Pedro necesitaba entender lo siguiente:

1.      Que tu fe no falte en esos momentos, porque sé que eres un ser humano proclive a pecar y, en esta tentación en la que caerás, tu fe se puede  debilitar.
2.      Que tu fe no falte en esos momentos, porque en esa condición espiritual lamentable en la que caerás, no sabrás a dónde acudir, y no quiero que pierdas la fe en Dios a quien sí puedes acudir.
3.      Que tu fe no falte en esos momentos, porque ella será el empuje que necesitarás para restaurarte y regresar a los brazos del Salvador.
4.      Que tu fe no falte para que, cuando regreses al redil, esa fe que fue probada con fuego, sea la misma fe que confirme y fortalezca a los otros hermanos en la fe que pasarán por situaciones similares a la tuya.

Estas son cuatro verdades que encierra esta oración que Jesucristo hizo por Pedro. Y quiero insistir en que lo importante de esta historia no es que el diablo haya tenido victoria sobre Pedro, al lograr que éste negara al maestro tal y como Jesús lo predijo; lo más importante es que la oración que hizo Jesucristo a su Padre Celestial, en favor de Pedro, se cumplió. Y fue este discípulo quien habiendo sido confirmado en su fe, se convirtió en uno de los más grandes seguidores y predicadores de la Palabra hasta que el Señor lo llamó a su presencia. ¡Esta es la verdadera victoria! No su caída; sino su fe fortalecida.

Y amigo, le tengo una excelente noticia: esta petición que siglos atrás Jesucristo hiciera por su discípulo, es la misma que día tras día Él hace por usted y por mí.

Así que, fortalézcase en el Señor y anímese con esta gran verdad. Jesucristo no nos prometió que no seríamos tentados en este mundo; pero, sí nos prometió acompañarnos hasta el fin del mundo rogando cada día por nosotros.

Por esto, cobre ánimo vuestro ser, no se detenga y haga de esta hermosa petición, que hiciera Jesucristo por su discípulo,  su petición personal para sostener en oración a otros hermanos en la fe que pasan por situaciones difíciles.

Así, dígale a su hermano en Cristo:
¡Adelante hermano, levántate!
“…yo he rogado por ti, que tu fe no falte”
(Lucas 22:32a)


¡Dios los bendiga!


lunes, 3 de septiembre de 2018

CURRICULUM VITAE


Texto Bíblico: Romanos 15

Vivimos una época en la que debemos elaborar nuestro currículum vitae ya sea para encontrar una plaza de trabajo o, porque en nuestros lugares de trabajo nos solicitan una actualización del mismo.

En la web ofrecen una diversidad de formatos para así dar una mejor imagen en el puesto que deseamos aplicar, incluso, en las empresas o centros educativos saben ofrecer sus propios formatos, listos para ser llenados con nuestra experiencia académica.

Pero, allí no queda todo, ya que una vez encontrado el formato ideal, debemos armarnos de paciencia y hacer uso de nuestra buena memoria para no dejar en el olvido ningún aspecto académico o experiencial que nos permita ganar puntos ante los futuros jefes. Una vez enviada la carpeta al lugar donde apliquemos, un grupo de expertos revisará muchísimos perfiles y, sólo ingresarán aquellos que signifiquen un aporte valioso para la empresa, centro educativo, etc.

Recordando esta experiencia personal de enviar curriculum vitae para aplicar a un puesto laboral, me di cuenta que ningún formato de los que he llenado incluye un apartado para las cualidades personales del aplicante. ¿Acaso no son importantes?, ¿son irrelevantes?, ¿no entran en la experiencia de vida y academia del trabajador?

Así, llegando a Romanos capítulo 15, observo cómo el apóstol Pablo menciona algunas cualidades de Dios, elaborando un curriculum vitae de Él muy interesante. De esta manera, Pablo habla de un Dios de: paciencia, consolación, esperanza y paz. Este es un currículum que puede parecer muy breve, poco atractivo pero, es extremadamente importante para la vida del cristiano.

Sólo pensemos cuántas veces en nuestro trabajo hemos necesitado de la paciencia para relacionarnos con los demás; cuántas veces hemos consolado y llenado de esperanza en nuestro entorno laboral; cuántas veces hemos sido agentes de paz en medio de conflictos laborales.

Si bien es cierto, que en los formatos de currículum vitae no hay un espacio para estos aspectos espirituales; pero, si como hijos de Dios queremos ser realmente útiles en nuestros puestos de trabajo, debemos clamar a Él para que cada día esas cualidades divinas llenen nuestras mentes y corazones.
Así, nuestro currículum podrá llevar de manera implícita lo siguiente:
1.      La paciencia, para relacionarnos bien con los colegas, así como Dios tiene paciencia con nosotros.
2.      La consolación, para consolar a otros de la manera que Cristo nos consuela en nuestras tribulaciones.
3.      La esperanza, para fortalecer y dar ánimo en Cristo y no desmayar en las actividades que se nos asignan.
4.      La paz, para aplicarlas en medio de los conflictos laborales, tan comunes hoy en día.

Finalmente, procuremos que estas cualidades divinas sean las que primen en nuestras vidas, ya que las mismas son las que darán valor y sustento a nuestra experiencia laboral y preparación académica.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, 
y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, 
para instruir en justicia,  a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, 
enteramente preparado para toda buena obra.”
(2 Timoteo 3:16-17)

¡Dios lo bendiga!




jueves, 5 de julio de 2018

EL DIOS REDES SOCIALES…


Texto Bíblico: Éxodo 20:3

“No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3)
He decidido escribir sobre este dios que hoy en día es muy venerado, incluso, por personas que profesan la fe en Cristo Jesús ya que, de un momento a otro, los muros de no pocos creyentes se están convirtiendo en verdaderos altares a este dios.

Las redes sociales en sí son maravillosas cuando las usamos para conectarnos con familiares y amigos cuya distancia geográfica nos separa y hace difícil que nos veamos con regularidad. Cuánta alegría nos da poder compartir con nuestros contactos excelentes noticias ya sean en el ámbito personal, académico o profesional.
Pero cuán decepcionante e incómodo se torna el abrir nuestros muros en la red social que visitamos y observar que los contactos desnudan todos sus pensamientos, publican situaciones personales que no deberían ser expuestas en público, suben fotos sin ningún pudor, etc.

De esta manera, todos nos enteramos que algunos de nuestros contactos son: imprudentes, ociosos, calumniadores, depresivos, obsesivos, celópatas, hipocondríacos, neuróticos, irascibles, mentirosos, y la lista va en aumento…

Amigo lector, el problema radica en que hemos convertido a las redes sociales en un dios al que le contamos todo. Le confiamos hasta lo mínimo de nuestras vidas sin tomar asunto que este “dios redes sociales” no es confidente suyo ni mío; al contrario, lo pone todo al descubierto.
“El dios redes sociales” no da solución a nuestros problemas; los complica más. “El dios redes sociales” no responde nuestras oraciones, se mantiene en silencio aumentando nuestra angustia porque ellas no son respondidas.

“El dios redes sociales” puede destruir nuestros hogares, porque no ofrece terapia alguna para unir, al contrario, si no actuamos sensatamente, inicia relaciones “amistosas” de las que podemos arrepentirnos porque terminan destruyendo nuestros hogares y nuestras vidas.

Y al final, lo único que sucedió, es que “el dios redes sociales”, te captó de tal manera que logra su máximo fin: que seas un adicto más de las redes sociales ya que, cuando te das cuenta, has pasado largas horas en este sitio de internet.

Así, si en lugar de poner nuestra mirada en este dios, la pusiéramos en el único Dios vivo y verdadero: Jehová, nuestras páginas personales se convertirían en un oasis donde muchos acudirían para recibir una palabra de aliento, consuelo y esperanza.

Si decimos que Dios ha transformado nuestras vidas, entonces, demostremos con acciones que incluyan las redes sociales, que servimos al Dios vivo y verdadero, demostremos que para nosotros, las redes sociales son sólo un medio para contarles a todos ¡cuán grandes cosas Dios ha hecho en nuestras vidas!

Finalmente, no nos olvidemos que Jehová nuestro único Dios es:
1.      Nuestro mejor confidente
2.      El que resuelve nuestros problemas
3.      El que responde nuestras oraciones
4.      El que fortalece nuestros lazos familiares
5.      El que nos hace verdaderamente libres
6.      El que nos salva eternamente

“Los que teméis a Jehová,
confiad en Jehová;
El es vuestra ayuda
y vuestro escudo.
(Salmos 115:11)


¡Dios los bendiga!



miércoles, 25 de abril de 2018

LOS DOS TRAIDORES


Texto Bíblico: Mateo 26:75; 27:5

Muchas veces había leído los capítulos 26 y 27 de Mateo, donde las Sagradas Escrituras nos narran lo que hicieron los dos discípulos de Cristo. Simón Pedro y Judas Iscariote, cuando Jesús fue entregado para morir en la cruz.

Quisiera detenerme en estas dos historias porque, si bien es cierto, hay similitudes, pero, en el desenlace está la clave para sacar grandes lecciones para nuestra vida cristiana.

Si nos enfocamos en las dos historias, podemos leer que tanto Pedro como Judas, cometieron un pecado muy grande: la traición; Judas cometió traición al entregar a Jesús y, Pedro también cometió traición al negar  tres veces a Jesucristo.
La falta de fidelidad y deslealtad fueron el común denominador de estos dos discípulos. Judas traicionó a Jesús por dinero; Pedro lo traicionó por miedo a ser arrestado.

Asimismo, la Biblia nos enseña que tanto Pedro como Judas, una vez que abrieron sus ojos espirituales y se dieron cuenta del gran pecado que habían cometido contra Dios y su hijo  Jesucristo, sintieron el peso de la culpa y entraron en inmensa tristeza.

Mas, aquí no termina la historia, pues, lo que a mí me impacta es que los dos discípulos tuvieron la misma oportunidad de recibir la misericordia y el perdón de Dios, pero sólo uno decidió mirar a Cristo, sólo uno volvió a los brazos del Señor y se dejó restaurar para así, cumplir la misión que Él les había encomendado en la tierra.

Como todos conocemos por la Biblia, a Judas el peso de la culpa por su pecado lo abrumó de tal manera que no le permitió ver a Jesucristo como su Salvador personal, por esto se quitó la vida, porque creía que nadie podía otorgarle el perdón por su gran traición. Por el contrario, Pedro fue a reunirse junto a sus compañeros discípulos y, esperó en oración hasta que el Señor se manifestó a ellos por última vez en la tierra.

Amigos lectores, estas dos historias son similares a las que hoy en día vivimos. Existen muchos traidores del Señor, seguidores de Cristo que con sus pecados traicionan y niegan la fe; pero, gracias al sacrificio de Cristo en la cruz, pueden alcanzar el perdón de sus pecados. Gracias a ese sacrificio tenemos la oportunidad de enmendar nuestras vidas y ponerlas al servicio de Dios como lo hizo Pedro.

¿Siente usted que ha traicionado a su Dios y Señor?, ¿siente que el peso de su culpa lo abruma?, ¿cree que su pecado- traición no tiene perdón?

Si ha llegado a este punto de la lectura, le pido que siga el ejemplo de Pedro quien se dejó salvar, santificar y restaurar por el Señor cuando decidió mirar a Cristo y, entregar el peso de su pecado a Aquel que tiene el poder para liberar de todo mal a todo el que lo busca con fe.

No siga el ejemplo de Judas, quien habiendo estado tan cerca del Maestro, no miró a Jesús crucificado y, decidió tomar el fatal camino del suicidio, el mismo que ese resume en una sola frase: muerte eterna…

“Porque el Hijo del Hombre vino 
a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
(Lucas 19:10)

¡Dios lo bendiga!




domingo, 18 de febrero de 2018

¿ESCLAVO O LIBRE?


Texto Bíblico: Juan 8:36

´´…si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. ´´

Cuán hermosa realidad encierra este versículo para el cristiano que ha sido restaurado y lavado por la sangre preciosa de Cristo. Cuántas veces nos hemos emocionado ante esta poderosa Palabra y la hemos compartido con todo el que ha necesitado ser libre del pecado.

Sin embargo, cuán poco demostramos con nuestras vidas que creemos firmemente en esta verdad; por el contrario, negamos la eficacia del sacrificio de Cristo cuando no alejamos, radicalmente, el pecado en nuestras vidas.

Y es que, hay asistentes en nuestras iglesias que, en lo secreto de sus vidas, siguen siendo esclavos del pecado porque no dejan de practicarlo.

En este punto, vale la pena que recordemos qué encierra el versículo de Juan 8:36: Dios envió a su único Hijo para que muera por todos nosotros, por cada pecado que el mundo cometió, para que haya victoria sobre el pecado, victoria sobre la muerte eterna y, por ende, seamos libres y no esclavos del pecado.

Y, si decimos que esto es una realidad en nuestras vidas, ¿por qué seguimos siendo esclavos del pecado del que Cristo ya nos libertó?

Cuando insistimos en pecar, estamos diciendo que:
1.       El sacrificio de Cristo no es suficiente
2.       Cristo no liberta del pecado
3.       La sangre de Cristo no limpia del pecado

Amigo lector, si bien es cierto que Dios salva y liberta del pecado, pero en nosotros está dar el paso de fe y, con nuestras acciones, hacer efectivo el sacrificio de Cristo. No podemos esperar completa liberación si no nos esforzamos y, decidimos en firme alejarnos del pecado.

Por esto, debemos dejar de coquetear con el pecado. Pidamos a Dios que nos dé esa fuerza de voluntad que necesitamos para decir NO al pecado. No juguemos con la Gracia de Dios que se manifiesta en inmensa misericordia para con nuestras vidas, y no pisoteemos el sacrificio de amor de Cristo por nosotros.

Finalmente, deseo que los días que nos restan los completemos en santidad, viviendo bajo la voluntad de Dios, siendo verdaderamente libres, para que nuestros días no sean acortados por Él debido a nuestra insistencia en transitar por el camino del pecado.


“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, 
y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
(Gálatas 5:1)


¡Dios lo bendiga!




QUE TU FE NO FALTE

Texto Bíblico: Lucas 22:32 Uno de los pasajes bíblicos que más me conmueve es el de Lucas 22:31-32 porque aquí se presenta un dramátic...