miércoles, 15 de marzo de 2017

¡CON ÉL NO HAY CRISIS!

Texto Bíblico: Salmo 55:22

Hace unas semanas atrás conversaba con un taxista quien me comentaba que su familia es cristiana evangélica, pero que él sólo es simpatizante del evangelio…

Al preguntarle por qué no había recibido a Cristo como su Salvador personal, me comentó que lo único que lo detenía de tomar esta decisión era el no poder cumplir con Dios porque, el día domingo, él debe trabajar para poder pagar el alquiler del taxi que maneja, y él era consciente que el domingo es el día del Señor, por lo tanto, haciendo el cálculo de las horas que él estaría en la iglesia, llegaba a la conclusión que en ese tiempo él ganaría el doble por ser fin de semana, por lo tanto, no le era conveniente, económicamente hablando, desperdiciar ese tiempo en la iglesia, cuando bien podía trabajarlo para llevar el sustento a su familia.

Mientras este señor me daba detalles de sus razones para no involucrarse con el Señor, yo pude advertir que su mayor temor era, la incertidumbre de cómo iba a convertir  el tiempo de la iglesia en dólares…

Bueno amigos, quiero compartir con ustedes lo que le dije al taxista porque, seguramente, usted está pasando por situaciones difíciles y, ante el problema económico mundial, seguro valorará cada minuto y segundo en el que puede producir dinero.

Pues bien, yo le dije al conductor que una vez que entregamos nuestra vida a Dios, Él se convierte en nuestro Padre y como tal, Él se compromete a velar por nosotros, ahora, sus hijos. De manera que el Señor  “…no te dejará, ni te desamparará.” (Deut. 31:6) ¿Cómo?:
- Proveyendo un trabajo para que sustentemos nuestras familias. Prov. 10:3
- Proveyendo hermanos bondadosos que estarán pendientes de nosotros y serán de bendición para nuestras vidas. He. 4:34-35
- Dándonos las fuerzas para que, en medio de las tempestades de la vida, podamos tener paz y tranquilidad. Jn. 14:27
- Cumpliendo su promesa de estar con nosotros todos los días de nuestras vidas. Mt. 28:20b.

Y lo más hermoso, Él puede hacer el milagro de proveernos en abundancia de lunes a sábado, para que el domingo, con gozo y tranquilidad de espíritu, vayamos al templo a adorar y alabar su Nombre por todas sus bondades recibidas durante la semana.
Y es que, asidos de la mano de Dios, hay seguridad para nosotros, nuestro futuro está asegurado.

¡En Él no hay ni existirán para sus hijos: las crisis económicas, espirituales, emocionales ni familiares!

“Echa sobre Jehová tu carga,
y él te sustentará…”
(Salmo 55:22a)

 ¡Dios lo bendiga!