miércoles, 27 de diciembre de 2017

¡NECESITAMOS TU TOQUE, SEÑOR!

Texto Bíblico: Mateo 8:14-15

Hace un tiempo atrás conversé con una madre cuya hija estaba pasando por una crisis en su salud. Esta madre me contó que cuando el médico le envió la medicina que su hija necesitaba, esas pastillas comenzaron a afectar otra parte de su cuerpo. Lamentablemente, la medicina no podía suspenderse porque era lo que ella necesitaba para el mal mayor que su hija tenía.

Entonces, esta madre me contó que, ante esta situación de impotencia, ella clamó a Dios por su hija diciendo lo siguiente: “Señor, hemos acudido al médico indicado, él ha prescrito la medicina que mi hija necesita, pero, ahora ella tiene efectos secundarios por esa medicina. Padre amado, necesitamos que tu Hijo Jesucristo se manifieste con su toque milagroso para que detenga esos efectos secundarios y mi hija pueda continuar con el tratamiento que su cuerpo necesita…”

A partir de esa noche, su hija pudo dormir tranquila (me comentaba esta madre), pudo continuar con su tratamiento sin los estragos de efecto secundario alguno. El Señor había hecho su obra, había tocado el cuerpo de su hija, y esta madre daba gloria a Dios por ello.

Este hermoso testimonio de esta madre cristiana, me recordó cuánto nosotros necesitamos del “toque” amoroso, misericordioso, salvador y sanador de nuestro amado Jesucristo. Sólo piense, amigo lector, que si no fuera por Su toque misericordioso, no hubiéramos salido de la esclavitud del pecado.

¿Cuántas veces en este año, usted recibió malos tratos de otros, y su corazón fue herido por esas acciones? Recuerde, el toque de nuestro Señor lo llenó de su amor para que no se llene de odio y no busque venganza.

¿Cuántas enfermedades soportó su cuerpo este año? Recuerde, sólo el Su toque sanador  hizo posible que usted recobrara la salud y volviera a estar en pie.

¿Cuántas veces usted sintió que le falló al Señor en acción o pensamiento? Recuerde, Su toque misericordioso le dio la gracia y fortaleza que usted necesitó para seguir adelante y no desanimarse en su andar cristiano.

Como podemos ver, necesitamos ese “toque” especial para seguir adelante, puestos los ojos en Jesucristo.
Finalmente, ¿Sintió este año el toque especial de nuestro amado Señor en su vida?, ¿Puede enumerar esos especiales momentos? Estoy segura que no puede enumerarlos, porque yo tampoco puedo hacerlo, ya que son innumerables y, es esta imposibilidad de cuantificar el toque de mi Salvador que me llena de gozo y, es este mismo gozo, el que yo deseo que usted tenga hoy, y siempre.

Me ha tocado (Himno)
Coro: “Me ha tocado, sí me ha tocado,
Y ahora sé que el Salvador.
Salva, sana y viene por mí.
Me ha tocado Cristo el Señor.”

¡Dios lo bendiga!



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