jueves, 12 de octubre de 2017

NO ME OLVIDEN…

Texto Bíblico: Santiago 5:15b

La otra noche escuché a una anciana que decía que las oraciones por otros son para que no nos olvidemos de los demás…

Esta sencilla frase me dejó pensando, porque aunque pareciera no tener mayor contenido, en realidad encierra algunas verdades bíblicas que deben ser aplicadas por el cristiano contemporáneo.
Así, en la Biblia, tenemos algunos casos de hombres de Dios que se acordaron de amigos, parientes, conocidos, iglesias y de sus pueblos en sus oraciones personales.

Tenemos el caso de los profetas del Antiguo Testamento que usaban sus oraciones para clamar a Dios por la liberación del pueblo de Israel cada vez que éste era invadido por los enemigos. El patriarca Job oraba cada día por la santidad de sus hijos, pues, le preocupaba la vida espiritual de ellos.

Ya en el Nuevo Testamento Jesucristo nos dio muchos ejemplos en que elevó oraciones a su Padre por otros; pero, el momento de oración más hermoso fue cuando, en sus últimas horas de vida, pidió a su Padre que guardara a sus discípulos del mal de este mundo, y no sólo a ellos, sino a todos los que habrían de ser salvos, ya que él en persona no estaría más con ellos, pues, su tiempo en la tierra se estaba acabando.

Y, no podemos olvidarnos del apóstol Pablo que en cada una de sus cartas dedicadas a las iglesias que fundaba, elevaba fervientes oraciones para que Dios las fortaleciera en medio de las pruebas, alentándolas de esta manera a seguir fieles hasta el fin.
Como pueden ver, apreciados hermanos en la fe de Jesucristo, las oraciones son: el sostén diario que los cristianos necesitamos, son el clamor para que los hombres se conviertan a Cristo, son el mejor recurso para no olvidarnos de todos nuestros allegados, sin importar la distancia, porque lo mejor de todo es que la oración no conoce barreras y, si es sincera y en la voluntad de Dios, subirá como olor fragante ante Su presencia, y será contestada en el momento preciso.

¿Cómo está usted en esta actividad espiritual que es la oración? ¿Aprovecha este momento para clamar por sus familiares, amigos, conocidos, por la iglesia, por todo el mundo?

Recuerde que ¡todos necesitamos de la oración! aún aquellas personas que tuvieron un fugaz encuentro con nosotros; ellos también necesitan ese soporte espiritual. No nos olvidemos que siempre habrá alguien que nos recuerda y clama a Dios por nuestras necesidades en sus oraciones diarias. Por esto, retribuyamos las oraciones que otros hacen por nosotros, acordándonos diariamente, en nuestras oraciones personales,  y clamando por cada uno de ellos.

No en vano la Palabra del Señor dice:

“La oración eficaz del justo
puede mucho”

(Santiago 5:15b)


¡Dios lo bendiga!


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