miércoles, 12 de julio de 2017

¡CAMBIO TOTAL!

Texto Bíblico: Lucas 8:26-39

Conozco a un hermano en la fe de Jesucristo que hace más de un año su vida tocó lo más hondo que puede llegar un ser humano por el vicio de las drogas. Esta persona perdió su familia, un lugar donde dormir, su trabajo, incluso llegó a vivir junto a otro grupo de drogadictos quienes, para obtener su dosis diaria de droga hacían toda clase de actos delictivos.

Pero, quién creyera que ahora este hermano en la fe, con su vida nos demuestra el poder salvador y restaurador que puede darnos Jesucristo. Y es que cuando Cristo lava nuestros pecados con su sangre preciosa, todos nuestros pecados quedan borrados y obtenemos una nueva vida.

Nueva vida que permite que los que nos rodean vean en nosotros un cambio total que empieza desde nuestro ser interior y se proyecta a nuestro ser exterior, dejando un efecto dominó que involucra positivamente a todos los que un día abandonamos por el pecado: familia, amigos, vecinos, colegas del trabajo, compañeros de estudio, etc.

Es imposible que los demás no noten el profundo cambio de quien ha sido transformado por el poder de Cristo, porque este gozo que tiene este nuevo ser le mueve a demostrar con su vida y, a contar a los suyos las grandes maravillas que Dios ha hecho en él.

En Lucas 8:26-39, tenemos el caso del endemoniado gadareno, que por años tenía sumido en el miedo  a todo un pueblo y, cuando Jesucristo lo libertó de las garras de la posesión demoníaca, este hombre se convirtió en un fiel seguidor de Cristo. Se dejó limpiar, cambiar sus ropas espirituales y esto se vio reflejado en sus ganas de contar a los suyos que ya no era el mismo, que ya no era una amenaza para nadie, que ahora andaba limpio por dentro y fuera, y en su cabal juicio.

¡Qué mensaje tan aleccionador el del ex endemoniado gadareno, y qué desafío para nosotros el permitir que Cristo haga su obra total en nosotros!

Cuán triste es ver hoy en día personas que dicen ser cristianas, que ocupan cargos prominentes en las iglesias, incluso son líderes religiosos y, sin embargo, sus acciones niegan que Cristo haya entrado en ellos. Sí, un día les interesó el evangelio de Cristo, fueron a la iglesia, hicieron una decisión pública, se bautizaron, actualmente van a la iglesia  con regularidad; pero, todavía guardan vestigios de su antigua vida, todavía hay suciedad, inmundicia en sus vidas que tratan de disimular con ropas limpias, con ofrendas generosas, y con solicitud en las actividades de la iglesia donde asisten…

Actualmente este hermano en la fe está buscando reconciliarse con su familia y demás conocidos. Parte de su familia ha aceptado acompañarlo a la iglesia, y tiene un trabajo digno. Pero, lo más importante que irradia él, es su profunda gratitud a Dios por haberlo rescatado de las garras de las drogas, las mismas que lo llevaban cada día a una muerte segura.

Ruego a Dios que le dé a este hermano la gracia y fortaleza espiritual que necesita para no claudicar en el camino que hoy escogió; y ruego que Dios nos dé la gracia para que los que decimos que Cristo nos ha salvado, podamos vivir conforme a lo que dice Su Palabra, para que nuestras vidas sean realmente de impacto para los que nos rodean, así como impactó la  nueva vida del ex endemoniado gadareno.

“…y hallaron al hombre 
de quien habían salido los demonios, 
sentado a los pies de Jesús, 
vestido, y en su cabal juicio…”

(Lucas 8:35b)


¡Dios lo bendiga!


No hay comentarios:

Publicar un comentario