viernes, 1 de abril de 2016

YO VOY ADELANTE…

Texto Bíblico: 2 Samuel 22:33

La otra noche vi en la televisión un documental sobre los Osos Polares, y una parte que me llamó la atención fue el cuidado que, por espacio de dos años, las madres brindan a sus crías. Estos cuidados implican: la protección contra otros depredadores, llevarles la comida, enseñarles los hábitos de aseo necesarios para que otros animales no los devoren por el olor a sangre de la comida que ingieren.

Pero la escena que más me llamó la atención fue cuando la mamá oso movilizaba a sus crías a lugares más seguros. Durante toda la travesía ella iba algunos pasos delante de sus pequeños. Iba pisando los trozos de hielo y midiendo el grado de peligro; y cuando ella cruzaba, los llamaba, con su especial rugido,  para que ellos la sigan. Lo interesante era que los pequeños osos caminaban exactamente por el mismo lugar donde su madre les dejaba las huellas.

Claro, que esto no garantizaba que las crías no tendrían uno que otro accidente por desviarse un poco del camino trazado, pero, ante cualquier peligro su madre estaba lista para socorrerlos y enderezar sus pisadas. Todo este hermoso e intenso espectáculo seguía hasta que la madre y sus crías llegaran a su destino, sanos y salvos.

Así es, amigos lectores, así como las osas polares cuidan y velan por el camino de sus crías; así mismo, nuestro Padre Celestial vela por nuestro sendero. Recordemos que cada paso que damos en esta vida, nuestro Dios va delante de nosotros, dejando sus huellas para que lo sigamos. Y, si acaso caemos, Él estará pronto para extendernos su mano y volvernos a colocar en el correcto camino.

Nunca nos olvidemos que no hay mejor voz que la de nuestro Dios quien, por medio del Espíritu Santo y su Palabra permanece hablándonos, animándonos, y reconfortándonos en medio de las pruebas y tribulaciones que este mundo nos da. Y, el caminar sobre las huellas que Dios nos deja, implica andar en Su voluntad, teniendo la certeza y seguridad que el sendero  por donde nuestro Padre Celestial nos lleva ya ha sido probado, ya ha sido despejado, limpiado, y está listo para que nosotros lo transitemos en la seguridad que  nos llevará, al final de nuestros días, a la Patria Celestial.


“Dios es el que me ciñe de fuerza,
Y quien despeja mi camino…”
(2 Samuel 22:33)


¡Dios lo bendiga!






No hay comentarios:

Publicar un comentario