miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿DIFÍCIL REMOVER?

Texto Bíblico: Marcos 16:4

Leyendo el libro de Marcos capítulo 16:1-8, sobre la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, me llamaron la atención los versículos del 1 -5 donde dice que un grupo de mujeres fueron al sepulcro donde se encontraba el cuerpo de Jesús para ungirlo como era tradición entre los judíos. Pero quisiera que nos detengamos y miremos atentamente el accionar de ellas unos días antes (Marcos 15:46-47).

Así, dos días antes, cuando Jesús ya había muerto, y lo estaban bajando de la cruz para ir a sepultarlo, estas mujeres estaban enfocadas en un problema: el cuerpo inerte de Jesús, pues, seguían de cerca a los hombres que lo llevaban a la tumba, y su única preocupación era dónde sería colocado para después del día de reposo, continuar con la tradición judía de ungir el cuerpo del muerto.

Ya en el capítulo 16 del mismo libro María Magdalena y otras dos mujeres madrugaron para ir al sepulcro a ungir el cuerpo con especies aromáticas según la costumbre. Aquí lo interesante, era que les preocupaba quién les iba a ayudar a remover la piedra del sepulcro que era muy grande y por ende, pesada. Como podemos observar, ellas estaban enfocadas en dos problemas: el muerto y la pesada piedra del sepulcro.

Mas, qué sorpresa tan grande cuando de forma milagrosa aparece removida la piedra, y un ángel les muestra que no hay ningún cuerpo, pues, Jesucristo ha resucitado. En pocas palabras les dice: “dejen de enfocarse en los problemas llamados muerte y pesada piedra, llenen sus corazones de noticias más alentadoras: ¡Jesucristo triunfó sobre la muerte, hay esperanza para todos los hombres!”…

Cuántas veces en este año, usted y yo nos dejamos abrumar por situaciones difíciles en nuestras vidas. Seguro que las enfermedades, muertes, despidos intempestivos, problemas en el hogar, problemas financieros, dificultades laborales, etc., fueron cargas muy pesadas; tan  pesadas que se parecían a la piedra que tapaba la entrada del sepulcro de la historia bíblica. Y es que los seres humanos somos propensos a enfocarnos en los problemas y nos olvidamos que, aunque la piedra de nuestras tribulaciones sea pesada, hay alguien que sí puede removerla por nosotros.

Cuando Jesucristo vino a este mundo, vino con el propósito de darnos esperanza, aliento, nuevas perspectivas de vida, salvarnos eternamente. Pero, para poder ver más allá de una piedra pesada, es necesario que dejemos entrar a Cristo en nuestras vidas. Debemos reconocer  nuestros pecados ante Dios, arrepentirnos, y dejar que la sangre de Jesucristo sea la que nos limpie de todo pecado. Así, la venda espiritual se caerá y nuestros ojos verán cómo la piedra fue removida por: “… Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos…” (Efesios 3:20)

Y cuando esa venda espiritual se caiga, y la pesada piedra de nuestro problema se remueva, en nuestros corazones podremos alabar, glorificar a Dios y contarle a todos que:
-          Hay esperanza, porque un día nació el Salvador
-          Hay salvación para todo el que cree, porque Cristo murió por nosotros
-          Hay vida eterna, porque Cristo resucitó, venció la muerte, y volverá por su pueblo.


“Pero decían entre sí:
¿Quién nos removerá la piedra
de la entrada del sepulcro?
Pero cuando miraron,
vieron removida la piedra,
que era muy grande.”
(Marcos 16:3-4)


¡Dios lo bendiga!