lunes, 9 de noviembre de 2015

“PORQUE AÚN HE DE ALABARLE…”

Texto Bíblico: Salmos 42:11

Estaba leyendo algunos pasajes bíblicos de 1era. de Reyes capítulo. 17 hasta el capítulo 19, donde, en los versículos 17 y 18 nos muestra a un profeta Elías victorioso, profetizando sobre eventos futuros, haciendo milagros en la casa de una viuda en épocas de sequía. Asimismo, en el capítulo 18 veo al profeta Elías que, en un acto heroico, desafía a los profetas de Baal y recibe respuesta inmediata de Dios demostrando a todos que Jehová Dios es Todopoderoso.

Mas, en el capítulo 19 veo a Elías muy asustado, huyendo, y cayendo en una profunda depresión ante la amenaza  de muerte, con juramento, que le hizo la reina Jezabel por haber dado muerte a sus profetas.

Como podemos ver, son dos contrastes en la vida de este profeta; dos contradicciones que nos plantean 2 preguntas:

1. ¿Por qué Elías huyó de la reina Jezabel si Dios estaba de su lado?
2. ¿Por qué Dios permitió que el peligro acechara la vida del profeta?

Pienso que estas interrogantes también han dado la vuelta en su mente al leer estos pasajes; aunque lo que a él le pasó, también a nosotros nos ha sucedido en más de una ocasión, ya que usted y yo, hemos pasado por momentos en que hemos glorificado el nombre de Dios cuando hemos visto su mano milagrosa y bondadosa en nuestras vidas; pero también nos hemos llenado de temores, nuestra fe ha tambaleado, y nos hemos deprimido cuando la sombra de las malas noticas ronda nuestras vidas: enfermedades, amenazas de despido, atrasos en nuestros pagos, problemas en el hogar, etc, y, como el profeta Elías, en ocasiones muy fuertes le hemos pedido a Dios que nos quite la vida…

Aunque la historia del profeta Elías pareciera una tragedia, y sumada a nuestras propias luchas, diera la impresión que nos hemos apoyado en un Dios inmisericorde, que no le importa nuestra difícil situación, quiero decirle, amigo lector, que en realidad es todo lo contrario, si miramos la historia del profeta y la de nosotros con otra óptica.

Dios permitió que Elías viera el peligro no para que se llenara de pánico, no para que dudara del poder de Dios, no para que huyera, no para que reclamara su mala suerte, no para deprimirse, no para desear morir; fue para que el profeta encomendara su vida a Aquel que vela y protege a sus hijos, para que aprendiera a confiar plenamente en Él y lo deje actuar, y de esta manera el profeta pudiera ver todo Su poder, es decir: ver cómo Dios lo iba a sacar de esta difícil situación. Así, todo esto fue para que Elías aprendiera que en medio de las pruebas todavía Dios estaba con él, siendo su pronto auxilio.

El apóstol Pablo y su compañero de viajes Silas pueden enseñarnos mucho sobre la alabanza en medio de las tribulaciones (Hechos 16:25) pues, aún en la cárcel, tenían ánimo para orar y cantar himnos a Dios, dando testimonio de la fortaleza y poder que Dios puede dar a sus hijos en medio de las pruebas. Y en ambos casos (Elías, Pablo y Silas) Dios los libró de estas terribles situaciones, porque al profeta lo libró de las amenazas de la reina Jezabel quitándole la vida a la reina; y a Pablo y Silas los sacó de la cárcel, haciendo que haya una orden milagrosa de parte de las autoridades para liberarlos.

Amigos en la fe de Jesucristo, si está pasando por duras pruebas, situaciones que van más allá de sus fuerzas, no piense que Dios  lo ha abandonado, porque Él está pendiente de usted cada momento de su vida. Ore al Señor y pídale que le permita ver ese milagro maravilloso que usará en su vida para sacarlo de esta situación que, humanamente, es imposible solucionar, y diga como el salmista:

¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.”

Salmos 42:11


¡Dios lo bendiga!


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