lunes, 17 de febrero de 2014

“CON UN PROPÓSITO…”

Texto Bíblico: Colosenses 3:2

Como seres humanos siempre estamos pensando con qué propósito haremos esto o aquello. Muy pocas veces hacemos algo sin pensarlo. La mayoría de nuestras acciones vienen como producto de un análisis minucioso y, por ende, las hacemos con el ¨”ánimo de” o “con un propósito”.

Así, muchas veces nos planteamos lo siguiente ¿con qué propósito estoy en este mundo?, ¿con qué propósito laboro tantos años en el mismo trabajo?, ¿con qué propósito elijo tales o cuales amistades?, ¿con qué propósito me caso?, ¿con qué propósito soy servicial y cariñoso con mis padres y demás parientes?, etc. Y si tratáramos de dar respuesta a estas interrogantes seguro encontraríamos algunas, entre ellas:

-Yo estoy en este mundo con el propósito de: traer alegría a todos los que me rodean o para vivir la vida como me plazca.
- Estoy en este trabajo por muchos años con el propósito de: obtener un buen sueldo, un aumento, un ascenso, aportar a esta sociedad con mi trabajo.
- Elijo a estas amistades con el propósito de: sentirme rodeado de afecto y cariño, obtener favores, contactos laborales, roce social.
- Me caso con el propósito de: compartir mi vida con la persona que amo, porque la sociedad me lo exige, porque ella o él tiene dinero y subir socialmente.
- Soy servicial y cariñoso con mi familia porque: es mi deber serlo y velar por ellos, porque los amo, porque espero que me añadan en la herencia familiar, etc.

Ahora, qué tal si comparamos algunos propósitos que movieron el accionar de Jesucristo con los de esta lista y con otros que, seguramente, usted ya ha pensado aumentar.

Así, tenemos que Jesucristo, como Hijo de Dios, tuvo propósitos espirituales en su paso por este mundo, enfocados en agradar primero a su Padre, y, como consecuencia de esto, mucha gente se sintió bendecida en su paso por este mundo. Y hubo bendición porque Jesucristo tuvo los siguientes propósitos en su vida:

- Traer esperanza a este mundo lleno de desesperanza.
- Enseñar la Palabra de su Padre Celestial para despertar conciencias
- Mostrar el poder de Dios por medio de grandes milagros.
- Llevar las cargas del hombre y llenarlos de paz.
- Enseñar a hacer la voluntad del Padre
- Morir por cada persona de este mundo y salvarnos de la esclavitud del pecado.
- Preparar un lugar especial, para los que en Él creen, en la Patria Celestial.

Finalmente, después de comparar estas dos listas de propósitos, me gustaría que nos unamos a los propósitos que Dios quiere, que direccionen nuestras vidas, cambiemos la dirección de nuestra lista actual hacia propósitos mejores que son los del Señor Jesucristo, para que todo lo que hagamos en esta vida dé un nuevo giro, nos aliente a seguir adelante,  nos anime a permanecer firmes en la fe, hasta nuestro encuentro con nuestro amado Salvador en la Patria Celestial…

Propósitos de este nuevo año:
- Traer esperanza a nuestros hermanos
- Enseñar la Palabra a tiempo y fuera de tiempo
- Dejar que Dios lleve nuestras cargas y nos llene de paz
- Aprender a hacer la voluntad de Dios
- Compartir el mensaje de salvación con otros
- Ser capaz de amar y dar la vida por otros
- Prepararnos cada día para el encuentro con nuestro amado Salvador

“Poned la mira en las cosas de arriba,
no en las de la tierra.”

(Colosenses 3:2)


¡Dios lo bendiga!