martes, 8 de enero de 2013

“NO PERDAMOS EL PRIVILEGIO”


Texto Bíblico: Lucas 2:8-20

Varias veces hemos leído el pasaje navideño en que los pastores recibieron nuevas de gran gozo por parte del ángel del Señor. Incluso se han creado algunas composiciones basadas en el versículo 14: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” Mas, yo he observado que muy poco se habla de los pastores que recibieron ese maravilloso mensaje. Así que, creo necesario  hacerles justicia en esta ocasión y darles el sitial que también se merecen en esta historia, por lo tanto, empecemos respondiendo a la pregunta:
¿Quiénes eran los pastores?
Eran gente muy humilde, de baja categoría social, eran grupos marginados por la sociedad, no tenían la opción de crecer en ningún aspecto, hacían los trabajos más humildes. Y lo interesante es que precisamente a ellos el Señor les dio el más alto privilegio: ¡ver los cielos abiertos y a los ángeles cantando!

Mas, allí no queda todo, es importante resaltar la actitud de los pastores ante semejante noticia, la misma que a continuación detallo:

1. Oyeron la Palabra de Dios (vr. 9-12). Cuando ellos oyeron las Palabras Divinas abrieron sus oídos internos para recibir, sin ninguna traba, el mensaje de Dios, y con mucho temor y reverencia se quedaron escuchando hasta el final, no cerraron sus oídos, no hicieron oídos sordos, sino que detuvieron sus labores pastoriles para escuchar lo que Dios tenía para ellos.

2. Obedecieron Su Palabra (vr.15). Un aspecto importante de ellos fue la obediencia, pues, no esperaron al día siguiente o la semana entrante para comprobar aquellas palabras sino que inmediatamente salieron a buscar al niño. El Señor, cuando nos habla, nos pide no sólo que escuchemos, sino que obedezcamos inmediatamente a Su Palabra.

3. Creyeron en Su Palabra (vr.16-19). En este versículo, nos habla que los pastores fueron a buscar al niño “apresuradamente”, y al llegar y comprobar el mensaje de los ángeles, compartieron las buenas nuevas con los padres del niño. Un detalle importante del que cree en la Palabra de Dios, es que comparte el evangelio con otros, no se guarda un regalo tan grande y edificante; precisamente porque cree en ese mensaje, le es imposible callarlo.

4. Glorificaron a Dios (vr.20). Al final, el mensaje de salvación produjo un gozo inexplicable en los pastores quienes se retiraron alabando a Dios y glorificando su nombre por haberles permitido ver al Salvador. Semejante privilegio sólo está destinado para aquellos que son humildes de corazón, para quienes el mundo menosprecia, quienes no tienen ninguna opción de vida. A este grupo el Señor los escoge y se manifiesta de manera especial, y si, nosotros deseamos ser parte de este especial grupo, debemos imitar a los pastores oyendo la Palabra de Dios, obedeciendo, creyendo y permitiendo que nuestros labios y corazones alaben y glorifiquen el nombre de Dios.

La narración de los pastores no es sólo para ocasiones navideñas, es una historia atemporal, que traspasa las barreras del tiempo; historia que nos invita a no perder el privilegio de ser hijos de Dios, y recibir de sus abundantes bendiciones, de antemano preparadas, para cada uno de nosotros.

“Mirad cuán gran amor
nos ha otorgado el Padre,
para que seamos llamados
 hijos de Dios…”
(1 Juan 3:1a)


¡Dios lo bendiga!