jueves, 22 de agosto de 2013

“¡TODO LO PUEDO EN CRISTO!”

Texto Bíblico: Filipenses 4:13

Muchas veces escucho decir: “¡Ve, pide ese aumento, porque todo lo puedes en Cristo!”; “Compra ese carro, la casa de tus sueños, entra en este negocio, porque todo lo puedes en Cristo”. Y así, la lista de deseos y anhelos personales es larga y siempre acompañada del versículo ya mencionado. Frente a esto, no me queda la duda que entendemos mal este versículo porque lo tomamos como si Cristo nos diera poder, similar al de las películas de ciencia ficción, similar al poder de algún súper héroe de la televisión y, con ese poder “adquirido”, podemos hacer el papel de superman y lograrlo todo con sólo pronunciar la frase: Todo lo puedo en Cristo.  

Desgraciadamente, en ese papel de creernos superhéroe  caemos muchos de nosotros, de manera que podemos vencer (con sólo repetir este versículo) toda tentación, evitar pecar, curar nuestras enfermedades, mejorar nuestra economía, mejorar las relaciones entre esposos, novios o amigos, etc…

Es por esto, que deseo nos detengamos en Filipenses 4:13 con una mirada más profunda, y juntos, con la ayuda del Espíritu Santo, enfoquémonos en algunas verdades que nos ayudarán a darle un significado más edificante y apropiado para nuestras vidas.

Cuando el Apóstol Pablo dijo “Todo lo puedo en Cristo”, se refería a lo siguiente:
Que en su condición de ser humano con limitaciones, en la vida cristiana se encontraría con situaciones adversas, difíciles de soportar, que harían tambalear su fe; situaciones en que mejor sería desear la muerte. “Todo lo puedo en Cristo” significó para el Apóstol Pablo que esas adversidades, difíciles de soportar no debía llevarlas él solo; que debía entregarlas a Aquel que pudo soportarlo todo cuando vivió entre nosotros.

Así, cuando el Apóstol Pablo dijo: “Todo lo puedo en Cristo”, culminó la frase con “que me fortalece”. Él no pensaba que tenía poderes sobrenaturales para vencer a todos y a todo, sino que sabía que el confiar en Dios y depositar las cargas en Él le darían fuerzas espirituales para mantener viva su fe, para no perder las esperanzas y conservar el gozo sirviendo al Señor. ¿Y saben por qué? Porque la fortaleza que el Señor nos da nos permite:
- Mirar las dificultades y adversidades bajo otra perspectiva; más positiva, más espiritual
- Nos permite decirle a Dios que tome nuestra carga ya que nosotros solos no podemos llevarla.
- Nos permite entender que necesitamos de la ayuda de otras personas que Él pone a nuestra disposición para aliviar nuestras cargas.
- Nos permite recibir la paz que sólo Dios puede darnos aún en medio de la dura prueba.

¡Y es esto lo que experimentó el Apóstol Pablo!, pues,  hubo hermanos que en su debido momento, vieron la necesidad del Apóstol y fueron a su encuentro (movidos por Dios), para suplir todo lo que le faltaba y aliviar su pesada carga. Esa fue la provisión de Dios para fortalecer el espíritu cansado de Pablo.

Como ven, apreciados lectores, este versículo encierra significados más profundos cuando uno lo lee bajo una perspectiva espiritual, no material. Así, no se trata de magia, o algo sobrenatural que poseemos para ser superiores a otros y lograrlo todo; se trata de intimidad con Dios, comprensión de nuestra humanidad limitada, dependencia a Dios. Se trata de aprender a sonreír en medio de las pruebas, de entregar todas nuestras necesidades a Dios sabiendo que Él lo suplirá todo, y en ese suplirlo todo, nuestro espíritu cansado se refresca y renueva día a día dándonos fuerzas para continuar…
Sólo cuando lleguemos a comprender Filipenses 4:13 como lo comprendió Pablo, podremos decir con total convicción:

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

Filipenses 4:13

¡Dios lo bendiga!


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