sábado, 18 de mayo de 2013

“LA CAIDA”


TTexto Bíblico: Proverbios 3:5-6

Hace como tres semanas, caminando por una calle principal cerca de mi casa sufrí una caída. Sucede que están arreglando las aceras del sector y, aparentemente, lo que quedaba del pavimento estaba liso y plano, pero, al poner mi pie izquierdo sentí al instante el desnivel, el mismo que hizo que perdiera el equilibrio y cayera sobre mi rodilla izquierda.
Aunque el dolor era muy fuerte, me sobrepuse al mismo, me puse en pie y continué caminando como pude (puesto que nadie se acercó para ayudarme), pensando que pronto llegaría a casa y podría curar la herida y bajar la hinchazón de mi rodilla…

Pasados algunos días, estuve pensando qué lecciones de vida podría aprender de este accidente. Y encontré que las lecciones aprendidas eran aplicables a mi vida espiritual como hija de Dios. Por esto deseo compartirlas con usted, amigo lector.

Acerca de las caídas: “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.”(1 Corintios 10:12)

- Nadie es inmune a las caídas
- Las caídas vienen por nuestra altivez de corazón
- Las caídas pueden venir en el momento menos pensado

Con respecto a los caminos: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.” (Proverbios 14:12)

- Dios nos muestra un camino sin peligros, pero nosotros insistimos en jugar con fuego.
- No pretendamos ir por caminos peligrosos sin salir lastimados
- El camino peligroso siempre se muestra en apariencia: seguro, firme, sin desniveles.
- Dios no nos puede acompañar por caminos de pecado. Allí estamos solos y sin ninguna guía
- Cuando caemos, el mundo entero nos da las espaldas y pasa por encima de nosotros sin inmutarse por nuestros golpes y heridas.

La esperanza del que cae: “Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.” (Salmos 37:24)

- Si clamamos a Dios en momentos de angustia Él puede extender su mano y socorrernos
- Él nos da la fortaleza para levantarnos, y pese al dolor y las heridas, continuar caminando
- Una vez que nos levantamos, Dios nos lleva de la mano por la “acera de enfrente” donde hay más seguridad.
- El camino que Dios ofrece es un sendero de santidad donde hay paz y seguridad para el que decide transitarlo
- Mantener la mirada en el amor de Dios hacia nosotros y en la patria celestial, nos permitirá levantarnos, fortalecernos en el Señor y continuar caminando hasta llegar al encuentro con nuestro amado Padre Celestial

¡Cuántas lecciones podemos aprender en nuestra vida diaria!, y a través de ellas sentir cómo el Señor nos habla y nos previene de futuras caídas.
Actualmente siguen arreglando las calles cerca de mi casa, y yo, como aprendí la lección, paso cada día, al ir al trabajo y regresar, por la acera de enfrente que es más segura, lejos de superficies engañosas y peligrosas caídas…

“Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.”
(Proverbios 3:5-6)





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