martes, 2 de abril de 2013

“¿QUÉ CLASE DE MADERA ES USTED?”


Texto Bíblico: Efesios 4: 31-32

Cuando nos cambiamos a la casa que actualmente el Señor nos ha dado, mi papá pidió que los albañiles revisaran las puertas de cuartos y armarios y que, aquellas puertas que estuvieran dañadas las hicieran nuevas.
Después de poco tiempo de mudarnos, las puertas del cuarto y armario de mis padres dieron señales de no estar en buenas condiciones, pues, las conocidas polillas hicieron su aparición. Día a día nos dejaban su rastro como señal de que ellas estaban en total control de esos trozos de madera.

Cuando se pudo tener el dinero para arreglar las puertas, vino otro carpintero y con una  mirada, más una breve inspección, nos dio su diagnóstico: “Las polillas han invadido toda la madera, ya que la misma es de mala calidad. Lo que hicieron fue pintarlas para que se vean bien, pero el paso del tiempo me da la razón a mí. Cuando la madera es buena, los muebles y puertas duran años y las polillas no las atacan ni dañan…”

Todo esto me llevó a pensar que muchas veces en nuestro diario vivir permitimos que las polillas consuman lentamente la “buena madera” que hay en nosotros. Dios desea que nuestra madera personal sea de la mejor calidad, resistente a las polillas. Pero muchas veces, cuando dejamos que los malos sentimientos se apoderen de nuestras mentes y corazones, entonces, nuestro ser se debilita día a día dando señales de que “la polilla” nos está destruyendo.

Así, poco a poco dejamos de: ir a la iglesia, nos resentimos con facilidad, ya no nos agrada servir al Señor como antes, comenzamos a ver las falencias de otros, nos creemos superiores a nuestros hermanos de la iglesia, sentimos que los sermones “ya no nos edifican”, andamos de iglesia en iglesia, murmuramos de nuestros hermanos en la fe, y todo lo malo que nos pasa le echamos la culpa al pastor y al resto de la congregación. Y así, la lista es larga de las clases de “polillas” que en nuestros corazones pueden encontrar un lugar donde anidar.

No nos engañemos, estimados lectores, si no sacamos la mala madera que mora en nosotros destruida por “las polillas”, y buscamos construir nuestras vidas con madera que no se apolille, muy pronto todo lo que hemos construido se caerá en mil pedazos y quedará al descubierto una vida vacía espiritualmente.  La polilla no perdona, necesita alimentarse de la madera débil y fina, y de usted depende que su vida esté construida con buena o mala madera.

Por eso, la mejor manera que las polillas no destruyan nuestras vidas espirituales es: alimentándonos  con la Palabra de Dios, buscando diariamente la comunión con Él, congregándonos con los hermanos, rechazando todo aquello que promueva lo malo y negativo dentro y fuera de la iglesia, buscar la compañía de personas con madurez espiritual y mente positiva, buscar servir al Señor dentro de la iglesia.

Haciendo esto, y mucho más, estoy segura que nuestras vidas se fortalecerán y estarán listas para entregarse en manos de nuestro “Amado Carpintero” para que cuide la madera de nuestro ser y nos lleve por el camino de la santidad. Pero  recuerde: Él sólo  puede tallar en madera buena, y sin “polillas”, y esto, depende de nosotros…


“Quítense de vosotros toda amargura,
enojo, ira, gritería y maledicencia,
y toda malicia.
Antes sed benignos unos con otros,
misericordiosos, perdonándoos unos a otros,
como Dios también os perdonó
a vosotros en Cristo.”
(Efesios 4:31-32)

¡Dios lo bendiga!



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada