miércoles, 12 de octubre de 2011

“LA RED SALVADORA”


Texto Bíblico: Juan 21:1-14

Leyendo Juan capítulo 21: 1-14, meditaba en el episodio en que Jesús, ya resucitado, visitó a sus discípulos mientras ellos pescaban o trataban de pescar algo para comer; y de esta historia me llamó la atención el versículo 11 que dice que cuando Jesús les dijo que echen las redes al mar, Pedro sacó la red llena de grandes peces, y aún así, la red no se rompió.

Como todos sabemos, la figura del pescador se relaciona también con la de los predicadores y con todo aquel que anuncia las buenas nuevas de salvación. Y pensando en esto, meditaba que hay muchos pastores que día tras día echan las redes de la Palabra de Dios al mar de este mundo, y no pescan nada de calidad. Sus iglesias están aparentemente llenas, pero pocas son las personas que han entrado a la red salvadora. La red que echan estos pastores fácilmente se rompe, y los depredadores de este mundo devoran a los recién convertidos.

Entonces, en su afán de que la red salvadora no se les rompa, y mantener a los “nuevos” en sus iglesias, preparan sermones light, y espectáculos para mantener a la audiencia entretenida, porque temen que si comienzan a predicar la Palabra tal y como lo hizo Jesucristo, sus iglesias se quedarán sin quórum.

Si observamos el versículo 3 vemos que Simón Pedro y sus amigos decidieron ir solos a pescar, sin la ayuda del Señor, y como consecuencia de ello pasaron toda las noche sin una pesca exitosa; sólo cuando aparece Jesucristo y toma el control de la situación, es que el panorama cambia, y obtienen tal cantidad de peces cual nunca habían pescado en toda su vida.

La lección que Jesucristo quiso dejar a sus discípulos y que indudablemente nos deja en la actualidad es que debemos animarnos a echar la red salvadora del evangelio de Cristo, pero con la ayuda y guía de Él, sólo así podremos ver cómo esta red comienza a llenarse de personas necesitadas de Cristo, de personas que buscan la paz y seguridad que Dios puede brindar a todo aquel que le busca de corazón, sin la preocupación de que esta red se rompa.

El Señor nos dice en Lucas 5:10b: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”, y ese  “no temas” implica que Dios tiene el control de toda la pesca, de modo que, si confiamos en Él y pescamos junto a Él,  podremos experimentar lo que Pedro vivió en ese entonces: ¡una pesca exitosa, y una red resistente!

“Subió Simón Pedro,
y sacó la red a tierra,
llena de grandes peces,
ciento cincuenta y tres;
y aun siendo tantos,
la red no se rompió”
(Juan 21: 11)


¡Dios lo bendiga!