viernes, 13 de mayo de 2011

“¡SÍGUEME DE CERCA!”

Texto Bíblico: Lucas 22:54-62

Estaba pensando cuán difícil es seguir a Jesucristo y más aún seguirlo de cerca. Y el título de esta reflexión me llevó a recordar a Pedro, cuando prometió que nunca negaría a su Maestro y, al final, como todos sabemos, lo negó tres veces…

Pero, ¿qué fue lo que lo llevó a negarlo con juramento y maldiciones? Si nos fijamos en el relato sobre la negación de Pedro, podemos ver un factor muy importante y decisivo para que este discípulo de Jesús cometiera semejante pecado en su vida. Y este factor interesante fue que esa noche Pedro siguió de lejos a Jesús, y esa fue la causa que su fe haya flaqueado y el terror haya dominado su mente y corazón, al límite de negar a su Maestro.

Si miramos retrospectivamente la vida de Pedro, podemos ver a un hombre fuerte de carácter, decidido, que cree firmemente en su Maestro y, dispuesto a dar su vida por Él. Y este Pedro de carácter tan fuerte, decidido, sentía esa enorme fortaleza porque cada día que pasaba se sentaba y caminaba a lado del Señor, por esto, su fe crecía y se fortalecía día a día. Mas, cuando él decidió caminar lejos de su Maestro, es decir, seguirlo a una “distancia prudente”, entonces, Satanás tomó ventaja y lo hizo pecar.

Estimados lectores, ¿verdad que mientras caminamos junto a Jesús nuestra fe se fortalece, nuestros temores desaparecen y somos tan fuertes como Pedro? Pero, ¿qué pasa cuando las circunstancias que nos rodean no son las mejores, cuando los problemas nos agobian, cuando el mundo entero se vuelve contra nosotros por causa de Jesucristo? Muchos de nosotros perdemos la fe, la esperanza, nos alejamos de Él y decidimos seguirlo de lejos, si es posible negándolo para, según nuestro concepto, sobrevivir en este mundo.

Pues, déjeme decirle, estimado amigo, que es allí donde el diablo toma ventaja y nos lleva de fracaso en fracaso, hasta que en un momento dado, como Pedro, lloramos amargamente por habernos alejado del Maestro.

Pero saben, apreciados lectores, la mejor parte de esta historia no es que Pedro negó a Jesús y su vida terminó hundida, sino que supo levantarse, reconocer sus errores, y continuó caminando junto a su Maestro. Lo más admirable es que Jesús no lo rechazó, sino que lo recibió y lo convirtió en uno de los discípulos más importantes de la historia del evangelio. Sólo bastó la tierna mirada de nuestro Salvador para que Pedro comprendiera la importancia de caminar junto a Él y cuánto lo amaba a pesar de su fracaso. Y de aquella amarga experiencia nació un nuevo y mejor Pedro.

Amigo que lee esta reflexión, ¿qué espera para seguir de cerca al Maestro? No importa cuánto usted lo haya negado u ofendido, Él conoce sus debilidades y quiere, a partir de esta dura experiencia suya, convertirlo en una nueva persona, más fuerte, más santa y apta para toda buena obra.


“Y prendiéndole le trajeron, y le metieron en casa
del príncipe de los sacerdotes.
Y Pedro le seguía de lejos.”
(Lucas 22:54)


¡Dios los bendiga!






2 comentarios:

  1. MUY BONITOS TUS TEMAS... DIOS TE BENDICE

    ResponderEliminar
  2. He estado leyendo los temas publicados en tu blog. Y me gustaría compartir opiniones acerca de los temas que tratas, si te interesa, aquí te dejo un link de mi blog: http://vidaeternablogs.blogspot.com/

    ResponderEliminar