lunes, 11 de enero de 2010

“AUNQUE LA HIGUERA NO FLOREZCA…”

Texto Bíblico: Habacuc: 3:17-18

Estimados amigos y visitantes de este blog. Al iniciar el año 2010 me es necesario detenerme por unos momentos y echar una mirada a todo lo que significó para mí el año que pasó.

Así que, para dar inicio a estos recuerdos me encuentro sentada en un antiguo sillón que se halla en la biblioteca de mi padre, el mismo que me sirve de inspiración para compartir con ustedes las bendiciones que Dios me ha dado en su infinita misericordia. Y es que son tantos los recuerdos que vienen a mi mente que no sé si entrarán en esta publicación. Así que:

Primero: Quiero agradecer a Dios por ser mi Todo suficiente Salvador, pues, Él en su bondad absoluta un día me rescató de las cadenas del pecado, de manera que puedo decir confiadamente:
“Jesús es mi luz y mi salvación…”(Salm. 27:1)

Segundo: Quiero darle gracias a Dios por todos los momentos amargos y difíciles por los que pasé, pues, gracias a ellos mi fe ha sido sometida a prueba. Ahora estoy aprendiendo a depender más de Dios, y a confiar en su promesa que dice:
“…Y no he visto justo desamparado…”(Salm.37:25)

Tercero: Debo agradecer al Señor porque, aunque el año que pasó mi familia y yo soportamos la tremenda crisis financiera que aqueja a mi país, nunca nos faltó un plato de comida en la mesa. Ya sea porque nuestro Dios nos daba algún trabajo eventual; o porque algún hermano bondadoso tocaba el timbre de nuestra casa para dejarnos algún alimento. Pero en cualquiera de las circunstancias pudimos decir: “Bendice, alma mía, a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios…”(Salm. 103:2) También Dios estuvo con nosotros manteniendo unida a nuestra familia, pues tanto mis hermanos como mis padres, nos hemos mantenido firmes en la fe, soportando juntos toda clase de pruebas, y también festejando juntos cada triunfo que Dios nos ha dado, de esta forma coincidimos con el apóstol Pablo cuando dice:
“Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús…”(2 Cor.2:14)

Cuarto: Agradezco infinitamente a Dios porque siempre me permite gozar de la amistad de personas sinceras, y de hermanos en la fe con quienes he llegado a cultivar una edificante amistad, y por quienes me he sentido muy bendecida. Así puedo decir:
“…Y amigo, hay más unido que un hermano”(Prov. 18:24)

Quinto: Por último, doy gracias a Dios por permitirme mantener este espacio: “Hablando con Dios”, por medio del cual he podido bendecirlos y gozarme con cada comentario que ustedes, gentilmente, hacen a mis publicaciones. De esta forma me siento motivada a mantener este blog con la seguridad, que cada publicación será de bendición para ustedes.

Como han podido leer, mis queridos amigos, el lienzo de mi vida en el 2009, ha estado lleno de muchos colores. A veces se han tornado grises, otras veces han sido muy brillantes. Pero en definitiva, es un lienzo que cada día se perfecciona más y más con la poderosa mano de Dios.

Y bien, ustedes se preguntarán, cuáles son mis metas para este 2010. Pues, los invito a que continúen visitando este espacio que desde ya es de ustedes, para que juntos nos regocijemos en las bendiciones que Dios da a sus hijos; porque, seguramente, muchos de ustedes habrán vivido lo mismo que yo, y ya en este punto, aunque no sabemos lo que el futuro nos depara, y aunque los pronósticos para el 2010 no son muy alentadores, podemos decir como el profeta Habacuc:

“Aunque la higuera no florezca,
ni en las vides haya frutos,
aunque falte el producto del olivo,
y los labrados no den mantenimiento,
y las ovejas sean quitadas de la majada,
y no haya vacas en los corrales;
con todo, yo me alegraré en Jehová,
y me gozaré en el Dios de mi salvación.”

(Habacuc 3: 17-18)

¡Dios lo bendiga!