miércoles, 25 de agosto de 2010

“HOSPITALES PARA EL ALMA…”

Textos Bíblicos: 2 Crónicas 6:25-26
Mateo 11:28

“A esa iglesia no vayas porque sólo hay gente con problemas. Acude a una iglesia donde la gente esté sana…”
Hace unas semanas atrás escuché que a un hermano en la fe le habían dado este consejo. Y este razonamiento me llevó a meditar sobre cuál es la verdadera función de nuestras iglesias evangélicas para con todos los que asisten a ellas.

Si leemos 2 Crónicas 6:25-26 podemos ver que en la oración de dedicación del templo, el rey Salomón le dice a Dios para qué fue construido el templo. Y entre las razones están: para orar, para pedir perdón por los pecados, para pedir por el sustento diario, para pedir guía y dirección, para pedir protección. De esta manera podemos ver que a los templos de ésa época acudían personas con necesidades de orden espiritual, pues, sabían que en estos lugares podrían encontrar la medicina necesaria y vital para el alma: Dios.

Imagínese, amable lector, una iglesia llena de gente saludable, espiritualmente, que no tienen necesidad de crecimiento espiritual, que no tienen problemas personales, no tienen la necesidad de cambiar ningún aspecto de sus vidas. Entonces, ¿no les parece que estos templos estarían de más?, porque no habría la necesidad de un pastor que les predique la Palabra de Dios, ya que ésta, tiene como función principal el tocar mentes y corazones para llevar al hombre a una transformación integral. Así, no tendría ninguna lógica que el pastor preparase sermones cada domingo esperando tocar el corazón de los oyentes. Con las características antes mencionadas tendríamos, en lugar de una iglesia, un club social, donde la gente “sana” se codea con personas afines a ellos y comparten una hora del día domingo.

No, mis estimados amigos, esa persona que hizo el comentario que escribí al inicio está muy equivocada, ya que el mismo Jesús vino a este mundo para entablar amistad y recibir a gente muy necesitada: el endemoniado gadareno, la mujer adúltera, Zaqueo, algunos fariseos, los apóstoles (que no eran perfectos), María Magdalena, etc., y la lista es bastante larga; y si a esos les sumamos su nombre y el mío, la lista se hace infinita…
Los templos, no son lugares élites, no son clubes sociales donde se reúnen personas que se creen perfectas. Los templos de nuestro Dios donde se reúne su pueblo son para aquellas personas que están trabajadas y cargadas, aquellas que sienten un vacío existencial; seres humanos que desean cambiar y que día a día luchan contra el maligno que busca destruir sus vidas.

Estos lugares son dedicados a nuestro Dios; son lugares donde la gente puede encontrar refugio por medio de la predicación de la Palabra; donde encuentran consuelo y palabras de ánimo; donde se les dice que sí hay esperanza para el hombre pecador, sí hay perdón para el hermano caído. Son Hospitales para el alma, donde las heridas se curan con aceite, donde hay médicos y enfermeras guiados por el mayor de los médicos: Dios. Allí se le da gratis al enfermo la mejor medicina del mundo:
el amor de Dios.

Así que, amigo, busque ese hermoso lugar, la casa de Dios, salga de los clubes sociales; venga a lo pies del mejor de los médicos, y déjese curar por su mano misericordiosa y amorosa.

Yo estoy feliz de asistir a una iglesia donde todos nosotros tenemos diversas necesidades espirituales. ¡Qué bien que se siente asistir a cada culto y salir con las heridas vendadas! Con la garantía que van a cicatrizar y que no volverán a abrirse, pues, tenemos la seguridad que el médico de los médicos: Dios, siempre estará allí pendiente de nosotros mientras estemos en esta tierra.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados,
y yo os haré descansar.”
(Mateo 11:28)
¡Dios lo bendiga!

1 comentario:

  1. Este articulo,me gusta podria usarlo? le pondria su nombre si fuè usted quien lo escribiò. D.T.B

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