martes, 29 de junio de 2010

“¿SE ACABÓ EL AMOR?”

Texto Bíblico: I Corintios 13
I Juan 4:7-21


Queridos lectores, escribo estas líneas con un gran peso en mi corazón porque soy profesora y, como la mayor parte del tiempo trabajo con niños, he visto durante estas últimas semanas cuadros muy tristes de alumnos con rostros llenos de incertidumbre y de pesar, pues, ven con impotencia destruirse sus hogares y lo más doloroso, son las acciones de los padres que, sin importarles la salud emocional y mental de sus vástagos dan rienda suelta a sus odios, venganzas, resentimientos; agravando con esto la ya difícil separación familiar.

Una de mis pequeñas alumnas me dijo un día que sus abuelos están separados
porque con la edad el amor se acaba...
Tal información me hizo estremecer y meditar en lo que sería de nosotros si Dios nos dejara de amar con el pasar de los años, ¿qué sucedería si Dios sólo nos amara mientras somos jóvenes, mientras con nuestra juventud le podemos servir?, ¿qué hay de aquellos ancianos que por el paso y el peso del tiempo ya no tienen la agilidad de antes para colaborar en la obra de Dios?, ¿Dios los seguirá amando como cuando eran jóvenes fuertes y con buena salud?

Frente a tantas interrogantes decidí buscar una respuesta o respuestas a las mismas, y abrí mi Biblia en I de Corintios 13 y en I de Juan 4: 7-21. Y encontré las siguientes respuestas:

- Que puedo tener la mayor capacidad del mundo, tener los mejores dones y talentos; pero si no tengo el amor de Dios, nada soy. Porque el que tiene el amor de Dios es: sufrido, benigno, sin envidia, no hace maldad, no busca lo suyo, lo soporta todo. (I Corintios 13: 4-7)
- El mundo pasará, pero el amor de Dios “nunca dejará de ser…” (I Corintios 13:8a)
- El mayor sentimiento que podemos tener es el amor. (I Corintios 13:13)
- Dios promete amarnos siempre porque Dios es amor. (Juan 4:8b)
- Dios promete permanecer en nosotros si nosotros permanecemos en Él. (I Juan 4:16)
- Y promete perfeccionar nuestro amor con la presencia de Su amor en nosotros. ( I Juan 4:17)

Estimados lectores, podemos luchar con todas nuestras fuerzas por amar a nuestras familias, pero si no lo hacemos con el amor perfecto: el amor Divino, pronto ese sentimiento se marchitará, morirá y no podrá sobrevivir.

Dios nos da el mejor entrenamiento para poder amar a los que nos rodean, y es con su ejemplo: Él envió a su Hijo a este mundo por amor a nosotros; asimismo, por amor nos ha dado la oportunidad de ser salvos y adquirir la categoría de hijos de Dios; y si nos extraviamos de sus caminos, Él sale a buscarnos, nos extiende su mano amorosa y no nos abandona; por último, Dios cada día nos colma de bendiciones sin importar el paso de los años, y esto es porque Él permanece para siempre, Él nunca cambia, y su fidelidad es por toda la eternidad. ¡Y todo esto por el amor eterno que Él nos tiene!

Amigo que ha leído esta publicación, lo invito a que se llene del amor de Dios para que pueda amar con él a los suyos con la certeza que el amor que les brindará no se terminará con el paso de los años, al contrario, se hará más fuerte, no se apagará, y se mantendrá siempre como una llama viva.

"El amor nunca deja de ser..."
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(I Corintios 13:8a)
¡Dios lo bendiga!

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