domingo, 26 de julio de 2009

¿LE PREOCUPA EL FUTURO?

Texto Bíblico: Isaías 35:10

La semana que pasó fue llena de tristes noticias para mí, porque me enteré que apreciados amigos y hermanos en la fe de Jesucristo están pasando por duras pruebas. Tan fuertes son las experiencias por las que pasan, que en muchos de los casos sus ojos están cansados de tanto derramar lágrimas; su ánimo ha decaído, y no entienden el por qué de la situación difícil por la que están pasando actualmente.

Para ellos, quiero dedicar estas líneas, pues, hubo un tiempo de mi vida cuando no sabía lo que me depararía el futuro.

Es verdad que muchas veces el peso de la tribulación es tan grande que sentimos que nos aplasta; en otros casos, nuestra colorida vida se llena de un momento a otro de peligrosos y dolorosos nubarrones. Mas, debemos estar confiados que nuestro Dios se encuentra a nuestro lado, Él no nos abandona, y no va a dejar que padezcamos más allá de lo que nuestro ser puede soportar.

Pensemos siempre que al final de la prueba hay un sin número de bendiciones que nos aguardan, pues el crecimiento espiritual que obtengamos, es producto de ese difícil momento por el que pasamos. Es necesario pasar por los tragos amargos para llegar a apreciar las bendiciones que nuestro Dios nos tiene preparadas, que no son otra cosa que los planes de Él para cada una de nuestras vidas.

Nada sabemos sobre el futuro, pero una cosa sí debemos saber y, es que Dios tiene en sus sabias y poderosas manos nuestro futuro, y que si nos mantenemos fieles a Él, y no permitimos que nuestra fe se quebrante, al final, siempre seremos triunfantes en Cristo, porque nuestro espíritu se habrá perfeccionado y veremos con claridad los planes de Dios para nosotros.

Así que, como dice el profeta Isaías, “Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles” (Isaías 35:3), porque tenemos en Jesucristo un amigo que sostiene nuestra mano y comprende nuestro pesar; pues, un día Él sufrió muchos quebrantos, pero tuvo una mano a la que se aferró: la mano de su Padre celestial. Entonces, sigamos su ejemplo, aferrémonos fuertemente de la mano de nuestro poderoso Salvador.

Para finalizar, les comparto la primera estrofa y el coro de un himno muy antiguo, cuya letra nos deja un mensaje de esperanza y confianza en nuestro futuro.

“Nada sé sobre el futuro”

Nada sé sobre el futuro,
Desconozco lo que habrá,
Es probable que las nubes,
Mi luz venga a opacar.
Nada temo del futuro
Pues Jesús conmigo está,
Yo le sigo decidido
Pues Él sabe lo que habrá.

Muchas cosas no comprendo
Del mañana con su afán,
Mas un dulce Amigo tengo,
Que mi mano sostendrá.
¡Dios lo bendiga!

miércoles, 22 de julio de 2009

"VISITAS ALECCIONADORAS"


Texto Bíblico: Salmos 103: 1-2

El fin de semana que pasó, recibimos la grata visita de unos humildes y sencillos esposos, amigos de nuestra familia, y miembros de la iglesia donde asistimos. Así, estos queridos amigos, vinieron a conversar sobre algunos asuntos con mi padre.

Al pasar el tiempo, me decidí brindarles un refresco, ya que la tarde estaba muy calurosa y, seguramente, les vendría bien aquellos vasos con una fresca limonada.

Entonces, me acerqué a la sala, les brindé el refresco y, cuando me estaba retirando, escuché que los esposos le pedían a mi padre que diera gracias a Dios por la limonada que se iban a beber.

La verdad es que me quedé asombrada por la reacción de la pareja, porque en mi hogar y en la mayoría de familias cristianas se acostumbra orar cuando nos vamos a servir las respectivas comidas diarias, pero no se suele orar por un vaso con refresco.

Mas, me quedé meditando en el actuar de ellos, y en el gesto de esos dos esposos, que en actitud muy reverente, daban gracias a Dios por el beneficio recibido con esos dos vasos de refresco.

Saben, mis estimados amigos, debemos imitar el gesto de ellos, el mismo que no es un mero acto de religiosidad, al contrario, es la gratitud sincera, y el reconocimiento que todo lo recibimos de Dios, aunque sea sólo un vaso de agua fría.

Nuestro ser debe siempre agradecer a Dios por el sustento diario, aún en sus expresiones aparentemente muy pequeñas e insignificantes, y cómo Él se manifiesta en todas y cada una de nuestras vidas: en los pequeños y grandes momentos, en las pequeñas y grandes cosas, brindándonos así su generosa bendición .

Digamos, entonces, como el salmista:
"Bendice, alma mía a Jehová, y
bendiga todo mi ser su santo nombre,
Bendice, alma mía a Jehová,
y no olvides ninguno de sus beneficios"


¡Dios lo bendiga!

lunes, 13 de julio de 2009

"LA NIÑA Y EL TRICICLO"


Texto Bíblico. Hebreos 12:2

Una vez una madre me contó una anécdota interesante de una de sus hijas cuando ésta tenía alrededor de dos años de edad (ahora ya es adulta).
Sucede que a esta mamá siempre le llamó la atención la actitud perseverante de su hija y, cómo se podían observar los rasgos de la perseverancia en su carácter, aún a tan corta edad.

Así, me contaba que a su hijo mayor (entonces de tres años), sus abuelos le obsequiaron un hermoso triciclo. El pequeño se deleitaba pedaleando en él, y pronto descubrió que podía llevar, en la parte trasera del triciclo, a su pequeña hermanita.

Pues bien, esta actividad le venía de perlas a la mamá de los niños, porque sabía que estaban entretenidos, por lo tanto, no harían ninguna travesura, y dejarían a su madre hacer los quehaceres del hogar con tranquilidad.

Un día, esta madre descubrió a su pequeña hijita tratando de subir al triciclo. Al principio la madre sentía pánico, pues, pensaba que su hijita se caería y golpearía. Pero, pronto advirtió que ésta pequeña era muy cuidadosa, pues, empujaba el triciclo contra la pared, para que el mismo no se moviera.

Así, pasaron algunos días en que a la niña sólo le interesaba aprender a subirse y sentarse en el triciclo. Nada la distraía de su meta. Y así lo hizo, hasta que logró subir y bajar a la perfección. Una vez alcanzada la primera etapa, ésta pequeña se propuso aprender a pedalear. Y otra vez, con la paciencia y perseverancia que le caracterizaban, insistió día tras día, hasta que logró pedalear. Sólo, entonces, la niña estaba feliz y contenta, porque sin importar los obstáculos propios de la edad, había logrado alcanzar la meta sin desviarse ni distraerse un minuto.

Estimados lectores, busquemos tener la paciencia, agallas, fuerza de voluntad o perseverancia para alcanzar nuestras metas y objetivos en la vida.
Hagamos como la niñita de nuestra historia. No distraigamos nuestra mente en aquello que nos va a impedir llegar a la meta; por el contrario, esforcémonos y estemos dispuestos a subirnos y bajarnos del triciclo las veces que sean necesarias, hasta que logremos alcanzar nuestros objetivos. Pero recuerde, que usted ni yo lo lograremos solos, sino con la ayuda de Dios, quien guiará cada paso suyo y mío, no permitiendo que nuestros pies resbalen ni se desvíen de la meta que nos hemos propuesto.

Por lo tanto, “puestos los en Jesús el autor y consumador de nuestra fe…” tenemos la garantía que lo lograremos.
¡Dios lo bendiga!

viernes, 3 de julio de 2009

LA MESITA ANTIGUA

Texto Bíblico: 2 Timoteo 2: 19-21

Existía en mi casa, desde que tengo uso de razón, una mesita de sala, la misma que había sido parte de un viejo juego de muebles. Estos muebles, con el pasar del tiempo fueron reemplazados por unos nuevos, y mis padres decidieron obsequiarlos a otra familia; pero mi madre decidió conservar con nosotros aquella pequeña mesita de centro.

Con el pasar de los años, la mesita de centro quedó arrumada y, un tanto olvidada por todos. Mas, cuando tuvimos la oportunidad de mudarnos a otra casa, nos acordamos de ella, porque pensamos regalarla, pues, no había un lugar para la misma en nuestro nuevo hogar. Pero mamá, con voz enérgica reaccionó diciéndonos que la mesita se iba con nosotros, y que ella se encargaría de encontrarle un lugar digno. A regañadientes, todos aceptamos la propuesta, y mi padre se ofreció llevarla adonde el ebanista para que la dejara como nueva.

Al fin, llegó el tan esperado día de la mudanza, y nos llevamos con nosotros todo lo que Dios nos había dado durante todos nuestros años de vida. Pasaron unas semanas, y nosotros seguíamos insistiendo que no había lugar para la antigua mesita. Mamá, sin mirarnos continuaba con los quehaceres de la casa, y con firme seguridad nos decía:
“ya le encontraré un lugar donde sea útil”.

A las pocas semanas llegó la mesita. Estaba como nueva; es más, el ebanista le había colocado un labrado en el mesón que, prácticamente, no la reconocíamos. De pronto, vimos cómo mamá la llevó a un sector de la biblioteca de papá, y la ubicó en medio de dos antiguos sillones (apreciados regalos de nuestros abuelos maternos), y como por arte de magia observamos que la mesita quedaba perfecta.
Actualmente, este sector de la biblioteca de mi padre, es uno de mis lugares preferidos para leer, porque la mesita le da elegancia al lugar, y es útil para colocar encima de ella los libros que consultamos.

Así, mis estimados amigos, ¡cuántas veces rechazamos a los que nos rodean porque los subestimamos; porque no pensamos que llegarán muy alto; porque creemos que no nos son útiles!

Cuando Dios toma en sus manos a un hombre, o a una mujer, los transforma de tal manera que, los hace instrumentos útiles para su obra, y los ubica en sitios de honor en la vida. Dejemos que la mesita de nuestra vida- aparentemente inútil-, el Ebanista Divino la transforme,
haciéndola útil y enteramente preparada para toda buena obra.

“Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra”

¡Dios los bendiga!