lunes, 21 de septiembre de 2009

"¡SÁLVENME QUE ME ARRASTRAN!"

Texto Bíblico: Efesios 2: 1; Isaías 55:6-7

¡Sálvenme que me arrastran! Fueron las últimas palabras que gritó una mujer, de edad madura, antes de morir. Levantaba su brazo, volvía a gritar la misma frase, y mirando al vacío, con sus ojos desorbitados por el terror, dejó de existir. Fue en ese preciso momento que, una joven cristiana evangélica corrió y se acercó a la moribunda para hablarle de Cristo, pero fue muy tarde…
La escena que les acabo de narrar, se desarrolló en un hospital del sector popular de mi ciudad Guayaquil, donde cada día los enfermos hacen largas filas para obtener un turno que les permita ser atendidos por los médicos de ese lugar.

Pues bien, la joven cristiana, con mucha tristeza miró cómo esta mujer se fue sin Cristo en cuestión de segundos. Sus familiares la llevaban de emergencia en una improvisada camilla y trataron, inútilmente, de salvarla.

Pero, ¿quién era la fallecida?, porque cabe recalcar, que mientras esta escena se desarrollaba en el hospital, la gente les abría camino y los miraba con mucho temor.
Esta mujer fue una temida delincuente, quien por muchos años sembró el terror en los sectores pobres de la ciudad. Era madre de delincuentes, y líder de bandas que se dedicaban a: asaltar, violar y matar. Los pacientes comentaban que era una mujer muy cruel y malvada.

De pronto, entre un comentario y otro, surgió una voz femenina que decía que no debían lamentarse por su muerte, que esta mujer no merecía la salvación de Dios, era justo que muera y se vaya al infierno. Estas fueron las palabras de una mujer que había llevado algún tiempo observando (de lejos) la agonía de la enferma, y que con Biblia en mano, cada día va al hospital para hablar de Cristo a los enfermos; pero, en este día, ella había decidido quién debía, o quién merecía ser salvo…

Triste historia, estimados lectores, no sólo porque la fallecida se fue sin Cristo, y en sus últimas palabras estaba claro que ella sabía que la arrastraban a un lugar de tormento, sino porque hay personas que hacen el papel de Dios: condenan, juzgan y deciden quién debe ser salvo, como el caso de la otra mujer que a diario acudía al hospital a “predicar el evangelio”.

Al respecto, Jesucristo, como hijo de Dios, nos dejó una hermosa enseñanza de amor, misericordia y perdón. Él estuvo crucificado al lado de un delincuente y, sin embargo, cuando éste le pidió que se acordara de él cuando volviera en Su Reino, Jesús, mirándolo con compasión, lo perdonó y le dio la oportunidad de tener la vida eterna, diciéndole:
“hoy estarás conmigo en el paraíso”

De esta historia, apreciados lectores, saco dos conclusiones:
1. No rechaces la voz de Dios cuando Él llama hoy a la puerta de tu corazón y te pide que te arrepientas de tus pecados; porque mañana, puede ser tarde, como lo fue para la mujer que falleció. ¡Cuántas oportunidades tendría en su vida de arrepentirse, y no las aprovechó!

2. Dios no nos ha puesto en el papel de jueces, por lo tanto, nuestra misión como hijos de Él, salvados, restaurados por la sangre de su Hijo Jesucristo, es compartir con todos esta salvación que un día sin merecerla, Dios en su infinita misericordia, nos la dio. (Efesios 2:1)

Si después de leer esta publicación usted siente que Dios está hablando a su corazón, no espere más, busque a Dios y deje que Él limpie su corazón, lo transforme y le dé el mejor regalo:
¡la vida eterna!

"Buscad a Jehová mientras puede ser hallado,
llamadle en tanto que está cercano.
Deje el impío su camino,
y el hombre inicuo sus pensamientos,
y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia,
y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar"
(Isaías 55: 6-7)

¡Dios lo bendiga!

4 comentarios:

  1. Excelente reflexión Zoila, te felicito... de verdad que me da más dolor aquellos "cristianos" que deciden por Dios, porque no saben o no entienden que Dios les demandará eso... hablemos de Cristo sin parar y sin discriminación... Dios te bendiga y guarde Sierva de Dios...

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  2. Muy bonita la enseñanza. ESpero que Dios te siga bendiciendo para que continues compartiendo con nosotros lo que Dios pone en tu corazon.

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  3. Que Dios te bendiga. Tienes razón al decir que nosotros no somos Dios para condenar a nadie y que nuestra única tarea es predicar el evangelio a toda criatura, porque al fin de cuentas, Cristo vino a salvar a pecadores. Estoy comenzando un blog: http://solamenteporgracia.blogspot.com/ puedes visitarlo y si hay algo que te sea de utilidad puedes usarlo. Tu hermano en Cristo
    L.Ramos

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  4. A veces se nos olvida que tenemos una "viga" en nuestros ojos ¿no?... Dios en Cristo Jesús los bendiga mucho y nos vemos también en:
    http://salvosporgracia09.blogspot.com

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