sábado, 22 de agosto de 2009

“DEJE EL RESULTADO AL SEÑOR”

Texto Bíblico: I Corintios 3: 6-7.
Estimados lectores, hace unos días atrás terminé de dictar un curso a los estudiantes del Seminario Bíblico de la Alianza en mi ciudad Guayaquil. Y decidí dedicarles el tema de esta semana, el mismo que paso a compartirlo con todos ustedes.

Todos nosotros, los que de alguna u otra manera trabajamos para el Señor, sea dentro de una iglesia o en sectores fuera de ella, hacemos nuestro trabajo con mucho entusiasmo. A todos los que nos rodean deseamos contarles lo que Dios hace en nuestras vidas, y es por esto que en muchos de los casos trabajamos incansablemente para obtener frutos a corto plazo.

Mas, quisiera que consideren lo siguiente, y que lo guarden en lo más profundo de sus corazones: es necesario que después de haber sembrado arduamente,
le dejen el resultado al Señor.

En el capítulo 3 de la primera carta a los Corintios, podemos leer que el apóstol Pablo tenía una gran preocupación por los hermanos de los Corintios, y es que cada uno de ellos tenía un orgullo espiritual muy elevado. Y éste era más fuerte si su líder era alguien de renombre.

Verdad amigos, que hoy nos sentimos orgullosos de las iglesias a donde asistimos, incluso, se ha llegado a hablar de congregaciones de élite, porque tienen a tal o cual pastor prestigioso, o sus miembros son de clase social elevada. Y muchas veces, damos por sentado que habrá un excelente resultado en nuestras iglesias si participa en determinado programa el grupo tal, y si predica alguien importante a nuestro parecer.


Saben, estimados lectores, las más gratas experiencias desde el púlpito las he recibido, precisamente, de humildes pastores, de sencillas siervas de Dios que, sin mayores ademanes, ni rebuscado vocabulario, al abrir sus labios, han hablado con sabiduría Divina, y todos los presentes hemos sentido la presencia del Espíritu Santo, de modo que, hemos salido con la certeza de haber crecido más en el conocimiento de Jesucristo.

¡Cuánto nos afanamos por presentar los mejores programas en nuestras iglesias! Cuidamos hasta el más mínimo detalle; incluso, fijamos las metas a corto y largo plazo. Mas, cuando no vemos el crecimiento espiritual que esperamos en nuestros hermanos en Cristo, nos frustramos, y nos preguntamos qué salió mal, y qué está mal.

Amigos, recordemos que somos colaboradores de Dios, es decir, los encargados de plantar y regar la Palabra de Dios en el corazón del hombre; pero debemos dejar el crecimiento o el resultado al Señor. Porque los resultados no los vamos a lograr en nuestro tiempo, sino en el tiempo de Él.

Los animo, entonces, a que nos preocupemos por plantar y regar con calidad y fidelidad, unidos, sin distinciones Denominacionales, sin orgullos espirituales de ninguna índole, porque la Iglesia de Cristo es una sola. Y cuando Jesucristo venga en gloria, espera encontrar una iglesia fuerte, con un solo sentir; con frutos derivados de una buena siembra, y un crecimiento muy sólido, producto de
haber dejado el resultado al Señor.

“Sembraré la simiente Preciosa,
Del glorioso evangelio de amor.
Sembraré, sembraré mientras viva,
Dejaré el resultado al Señor”
(Himno "Sembraré la Simiente Preciosa")

¡Dios lo bendiga!

2 comentarios:

  1. Dios te bendiga hermana Zoila por tan hermosa reflexión... tienes toda la razón, el Señor es quien dará el crecimiento, el resultado de todo depende de Él. Pero muchas veces queremos hacer el trabajo de Dios y que Él haga el de nosotros... ha sido de bendición tu blog te felicito y desde ahora te seguiré y leeré tus escritos... Dios te siga usando sierva de Dios.

    ResponderEliminar
  2. Estoy en total acuerdo con usted hermana.
    Que el Señor la siga bendiciendo con espíritu de sabiduria y de revelacion en el conocimiento de EL.

    ResponderEliminar