miércoles, 22 de julio de 2009

"VISITAS ALECCIONADORAS"


Texto Bíblico: Salmos 103: 1-2

El fin de semana que pasó, recibimos la grata visita de unos humildes y sencillos esposos, amigos de nuestra familia, y miembros de la iglesia donde asistimos. Así, estos queridos amigos, vinieron a conversar sobre algunos asuntos con mi padre.

Al pasar el tiempo, me decidí brindarles un refresco, ya que la tarde estaba muy calurosa y, seguramente, les vendría bien aquellos vasos con una fresca limonada.

Entonces, me acerqué a la sala, les brindé el refresco y, cuando me estaba retirando, escuché que los esposos le pedían a mi padre que diera gracias a Dios por la limonada que se iban a beber.

La verdad es que me quedé asombrada por la reacción de la pareja, porque en mi hogar y en la mayoría de familias cristianas se acostumbra orar cuando nos vamos a servir las respectivas comidas diarias, pero no se suele orar por un vaso con refresco.

Mas, me quedé meditando en el actuar de ellos, y en el gesto de esos dos esposos, que en actitud muy reverente, daban gracias a Dios por el beneficio recibido con esos dos vasos de refresco.

Saben, mis estimados amigos, debemos imitar el gesto de ellos, el mismo que no es un mero acto de religiosidad, al contrario, es la gratitud sincera, y el reconocimiento que todo lo recibimos de Dios, aunque sea sólo un vaso de agua fría.

Nuestro ser debe siempre agradecer a Dios por el sustento diario, aún en sus expresiones aparentemente muy pequeñas e insignificantes, y cómo Él se manifiesta en todas y cada una de nuestras vidas: en los pequeños y grandes momentos, en las pequeñas y grandes cosas, brindándonos así su generosa bendición .

Digamos, entonces, como el salmista:
"Bendice, alma mía a Jehová, y
bendiga todo mi ser su santo nombre,
Bendice, alma mía a Jehová,
y no olvides ninguno de sus beneficios"


¡Dios lo bendiga!

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