lunes, 13 de julio de 2009

"LA NIÑA Y EL TRICICLO"


Texto Bíblico. Hebreos 12:2

Una vez una madre me contó una anécdota interesante de una de sus hijas cuando ésta tenía alrededor de dos años de edad (ahora ya es adulta).
Sucede que a esta mamá siempre le llamó la atención la actitud perseverante de su hija y, cómo se podían observar los rasgos de la perseverancia en su carácter, aún a tan corta edad.

Así, me contaba que a su hijo mayor (entonces de tres años), sus abuelos le obsequiaron un hermoso triciclo. El pequeño se deleitaba pedaleando en él, y pronto descubrió que podía llevar, en la parte trasera del triciclo, a su pequeña hermanita.

Pues bien, esta actividad le venía de perlas a la mamá de los niños, porque sabía que estaban entretenidos, por lo tanto, no harían ninguna travesura, y dejarían a su madre hacer los quehaceres del hogar con tranquilidad.

Un día, esta madre descubrió a su pequeña hijita tratando de subir al triciclo. Al principio la madre sentía pánico, pues, pensaba que su hijita se caería y golpearía. Pero, pronto advirtió que ésta pequeña era muy cuidadosa, pues, empujaba el triciclo contra la pared, para que el mismo no se moviera.

Así, pasaron algunos días en que a la niña sólo le interesaba aprender a subirse y sentarse en el triciclo. Nada la distraía de su meta. Y así lo hizo, hasta que logró subir y bajar a la perfección. Una vez alcanzada la primera etapa, ésta pequeña se propuso aprender a pedalear. Y otra vez, con la paciencia y perseverancia que le caracterizaban, insistió día tras día, hasta que logró pedalear. Sólo, entonces, la niña estaba feliz y contenta, porque sin importar los obstáculos propios de la edad, había logrado alcanzar la meta sin desviarse ni distraerse un minuto.

Estimados lectores, busquemos tener la paciencia, agallas, fuerza de voluntad o perseverancia para alcanzar nuestras metas y objetivos en la vida.
Hagamos como la niñita de nuestra historia. No distraigamos nuestra mente en aquello que nos va a impedir llegar a la meta; por el contrario, esforcémonos y estemos dispuestos a subirnos y bajarnos del triciclo las veces que sean necesarias, hasta que logremos alcanzar nuestros objetivos. Pero recuerde, que usted ni yo lo lograremos solos, sino con la ayuda de Dios, quien guiará cada paso suyo y mío, no permitiendo que nuestros pies resbalen ni se desvíen de la meta que nos hemos propuesto.

Por lo tanto, “puestos los en Jesús el autor y consumador de nuestra fe…” tenemos la garantía que lo lograremos.
¡Dios lo bendiga!

1 comentario:

  1. Con Fe y perseverancia todo se puede lograr.

    ResponderEliminar