viernes, 3 de julio de 2009

LA MESITA ANTIGUA

Texto Bíblico: 2 Timoteo 2: 19-21

Existía en mi casa, desde que tengo uso de razón, una mesita de sala, la misma que había sido parte de un viejo juego de muebles. Estos muebles, con el pasar del tiempo fueron reemplazados por unos nuevos, y mis padres decidieron obsequiarlos a otra familia; pero mi madre decidió conservar con nosotros aquella pequeña mesita de centro.

Con el pasar de los años, la mesita de centro quedó arrumada y, un tanto olvidada por todos. Mas, cuando tuvimos la oportunidad de mudarnos a otra casa, nos acordamos de ella, porque pensamos regalarla, pues, no había un lugar para la misma en nuestro nuevo hogar. Pero mamá, con voz enérgica reaccionó diciéndonos que la mesita se iba con nosotros, y que ella se encargaría de encontrarle un lugar digno. A regañadientes, todos aceptamos la propuesta, y mi padre se ofreció llevarla adonde el ebanista para que la dejara como nueva.

Al fin, llegó el tan esperado día de la mudanza, y nos llevamos con nosotros todo lo que Dios nos había dado durante todos nuestros años de vida. Pasaron unas semanas, y nosotros seguíamos insistiendo que no había lugar para la antigua mesita. Mamá, sin mirarnos continuaba con los quehaceres de la casa, y con firme seguridad nos decía:
“ya le encontraré un lugar donde sea útil”.

A las pocas semanas llegó la mesita. Estaba como nueva; es más, el ebanista le había colocado un labrado en el mesón que, prácticamente, no la reconocíamos. De pronto, vimos cómo mamá la llevó a un sector de la biblioteca de papá, y la ubicó en medio de dos antiguos sillones (apreciados regalos de nuestros abuelos maternos), y como por arte de magia observamos que la mesita quedaba perfecta.
Actualmente, este sector de la biblioteca de mi padre, es uno de mis lugares preferidos para leer, porque la mesita le da elegancia al lugar, y es útil para colocar encima de ella los libros que consultamos.

Así, mis estimados amigos, ¡cuántas veces rechazamos a los que nos rodean porque los subestimamos; porque no pensamos que llegarán muy alto; porque creemos que no nos son útiles!

Cuando Dios toma en sus manos a un hombre, o a una mujer, los transforma de tal manera que, los hace instrumentos útiles para su obra, y los ubica en sitios de honor en la vida. Dejemos que la mesita de nuestra vida- aparentemente inútil-, el Ebanista Divino la transforme,
haciéndola útil y enteramente preparada para toda buena obra.

“Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra”

¡Dios los bendiga!

2 comentarios:

  1. A Palavra de Dios nos diz em la Bible Jr. 18.5-6
    Então veio a mim a Palavra do Senhor: Não posso eu fazer de vós como fez este oleiro, ó casa de Israel diz o Senhor. Como o barro na mão do Oleiro assim sois vós na minha mão, ó casa de Israel. Receba esta Palavra de Deus para a sua vida. Amém.
    Gostei muito deste seu cantinho, seus posts são muito edificantes. Fique na Gloriosa Paz de Jesus Cristo.

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  2. Hola, Zoila. Gracias por visitar mi blog.
    Bienvenida.
    Fatima Calixto.

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