sábado, 18 de abril de 2009

¿SE HUNDE LA BARCA?

Texto Bíblico: Marcos 4:35-40

Apreciados lectores, en esta semana pude escuchar que algunos amigos y hermanos en Cristo están pasando por diversas pruebas y dificultades, las mismas que amenazan con hundir “la barca de sus vidas”. Y es que nuestra sociedad sufre un remezón que amenaza destruir la tranquilidad de hasta el más fuerte. Estamos abrumados porque la situación económica es difícil; en lo profesional nos sentimos decepcionados; en lo familiar hay hogares destruidos; hay inseguridad en las calles de nuestra ciudad, etc.
En fin, tantas situaciones que debilitan nuestra fe en Dios. Es por esto, que deseo dedicar esta meditación a todos mis amigos, hermanos en la fe de Jesucristo, y a todos aquellos lectores que piensan, que en cualquier momento, serán un náufrago más en alta mar.

Tomando como base la historia de Jesús calmando la tempestad, he podido aprender lo siguiente:

- Que la barca que transportaba a Jesús y sus discípulos era pequeña, no era una gran embarcación, por lo tanto esta tempestad debió, según la lógica humana, hundirla.
(v.37)

- Jesús nos enseña que cuando Él nos invita a pasar al otro lado del mar, es porque todo lo tiene calculado; nada ni nadie puede impedir que crucemos, y lleguemos a salvo (v. 35).
Así, no debemos perder el sueño, recordemos que Jesús pudo dormir en medio de una fuerte tormenta. Si nos fijamos en este pasaje, vemos que Él dormía en la popa, junto al timón, donde suele estar el capitán. ¡Jesús estaba a cargo de todo!
A veces pensamos que cuando Dios no nos responde es porque se ha olvidado de nosotros, incluso le reclamamos esto. Los discípulos le reclamaron a Jesús el que durmiera en momentos como éstos (v. 38). Debemos aprender a interpretar el silencio de nuestro Dios, el mismo que no significa su abandono, sino una forma de probar nuestra fe en Él. (v.40)

- Jesús nos da ejemplo que no tenemos que perder la calma frente a los problemas, porque debemos mirar más allá de ellos, y saber que Dios no nos va a soltar para que nos hundamos; porque leo en este pasaje, que la tempestad que les sobrevino fue después de haber tenido un día muy exitoso predicando la Palabra a multitudes. Lo que nos indica, que las pruebas y dificultades vendrán precisamente cuando estemos más en comunión con Dios, cuando nos sintamos más fuertes espiritualmente.

- También, debemos tener la suficiente autoridad espiritual para así, como Jesús reprendió a los vientos y olas, o sea Él enfrentó con firmeza la tempestad, así nosotros también, debemos poner nuestro rostro firme y no bajar la mirada en los momentos difíciles por los que nos toque pasar. La Biblia nos exhorta a portarnos “varonilmente”, y esto quiere decir, con valentía, para que, cuando la tempestad acabe, nuestra barca no haya sufrido daño alguno. Entonces, podremos estar firmes, con fuerzas renovadas, y con nuestra fe más fuerte en nuestro Capitán, Dios.
(v. 39)

Así mis queridos lectores, quisiera pedirles que no se desanimen con los problemas que a diario ustedes enfrentan; se los dice una amiga que ha pasado y seguirá pasando por muchas tempestades, pero que en ese proceso, ha aprendido y sigue aprendiendo a flotar sostenida de la mano de nuestro Salvador. O como dice expresamente las Sagradas Escrituras:
“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” (Hebreos 12:2)

Finalmente, les dejo un cántico cristiano acorde con esta reflexión, confiando en que el mensaje será de bendición para todos ustedes.

“Con Cristo en tu barca
Todo marcha feliz,
El viento pasará.
No tendrás temor,
Con Cristo en tu barca
Todo marcha feliz,
El viento pasará.”

¡Dios los bendiga!



2 comentarios:

  1. Hola Zoila, llegué a tu blog de casualidad, no en realidad por inspiración divina. Estaba buscando el pasaje de Jesús en la Barca y mira, sales vos con tu hermosa explicación, justo ahora que estoy atravesando el desierto, y aunque voy de salida, con Fe en Jesús y confianza en María, aún estoy siendo modelado, purificado, en fin, pasado por el fuego, y viviendo por y para Dios. Gracias y Bendiciones. Sigamos orando.

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