martes, 20 de noviembre de 2018

QUE TU FE NO FALTE


Texto Bíblico: Lucas 22:32

Uno de los pasajes bíblicos que más me conmueve es el de Lucas 22:31-32 porque aquí se presenta un dramático diálogo entre Jesús y su discípulo Pedro. Jesús le dice a Pedro que lo negará tres veces cuando lo entreguen a las autoridades, y Pedro le asegura que por Él iría hasta la misma muerte, dando a entender cuánto amaba a su maestro.

Pero, la parte más conmovedora es cuando el Señor Jesús le confiesa que ya ha rogado al Padre Celestial para que su fe no falte, porque Él sabía que Pedro necesitaba entender lo siguiente:

1.      Que tu fe no falte en esos momentos, porque sé que eres un ser humano proclive a pecar y, en esta tentación en la que caerás, tu fe se puede  debilitar.
2.      Que tu fe no falte en esos momentos, porque en esa condición espiritual lamentable en la que caerás, no sabrás a dónde acudir, y no quiero que pierdas la fe en Dios a quien sí puedes acudir.
3.      Que tu fe no falte en esos momentos, porque ella será el empuje que necesitarás para restaurarte y regresar a los brazos del Salvador.
4.      Que tu fe no falte para que, cuando regreses al redil, esa fe que fue probada con fuego, sea la misma fe que confirme y fortalezca a los otros hermanos en la fe que pasarán por situaciones similares a la tuya.

Estas son cuatro verdades que encierra esta oración que Jesucristo hizo por Pedro. Y quiero insistir en que lo importante de esta historia no es que el diablo haya tenido victoria sobre Pedro, al lograr que éste negara al maestro tal y como Jesús lo predijo; lo más importante es que la oración que hizo Jesucristo a su Padre Celestial, en favor de Pedro, se cumplió. Y fue este discípulo quien habiendo sido confirmado en su fe, se convirtió en uno de los más grandes seguidores y predicadores de la Palabra hasta que el Señor lo llamó a su presencia. ¡Esta es la verdadera victoria! No su caída; sino su fe fortalecida.

Y amigo, le tengo una excelente noticia: esta petición que siglos atrás Jesucristo hiciera por su discípulo, es la misma que día tras día Él hace por usted y por mí.

Así que, fortalézcase en el Señor y anímese con esta gran verdad. Jesucristo no nos prometió que no seríamos tentados en este mundo; pero, sí nos prometió acompañarnos hasta el fin del mundo rogando cada día por nosotros.

Por esto, cobre ánimo vuestro ser, no se detenga y haga de esta hermosa petición, que hiciera Jesucristo por su discípulo,  su petición personal para sostener en oración a otros hermanos en la fe que pasan por situaciones difíciles.

Así, dígale a su hermano en Cristo:
¡Adelante hermano, levántate!
“…yo he rogado por ti, que tu fe no falte”
(Lucas 22:32a)


¡Dios los bendiga!


lunes, 3 de septiembre de 2018

CURRICULUM VITAE


Texto Bíblico: Romanos 15

Vivimos una época en la que debemos elaborar nuestro currículum vitae ya sea para encontrar una plaza de trabajo o, porque en nuestros lugares de trabajo nos solicitan una actualización del mismo.

En la web ofrecen una diversidad de formatos para así dar una mejor imagen en el puesto que deseamos aplicar, incluso, en las empresas o centros educativos saben ofrecer sus propios formatos, listos para ser llenados con nuestra experiencia académica.

Pero, allí no queda todo, ya que una vez encontrado el formato ideal, debemos armarnos de paciencia y hacer uso de nuestra buena memoria para no dejar en el olvido ningún aspecto académico o experiencial que nos permita ganar puntos ante los futuros jefes. Una vez enviada la carpeta al lugar donde apliquemos, un grupo de expertos revisará muchísimos perfiles y, sólo ingresarán aquellos que signifiquen un aporte valioso para la empresa, centro educativo, etc.

Recordando esta experiencia personal de enviar curriculum vitae para aplicar a un puesto laboral, me di cuenta que ningún formato de los que he llenado incluye un apartado para las cualidades personales del aplicante. ¿Acaso no son importantes?, ¿son irrelevantes?, ¿no entran en la experiencia de vida y academia del trabajador?

Así, llegando a Romanos capítulo 15, observo cómo el apóstol Pablo menciona algunas cualidades de Dios, elaborando un curriculum vitae de Él muy interesante. De esta manera, Pablo habla de un Dios de: paciencia, consolación, esperanza y paz. Este es un currículum que puede parecer muy breve, poco atractivo pero, es extremadamente importante para la vida del cristiano.

Sólo pensemos cuántas veces en nuestro trabajo hemos necesitado de la paciencia para relacionarnos con los demás; cuántas veces hemos consolado y llenado de esperanza en nuestro entorno laboral; cuántas veces hemos sido agentes de paz en medio de conflictos laborales.

Si bien es cierto, que en los formatos de currículum vitae no hay un espacio para estos aspectos espirituales; pero, si como hijos de Dios queremos ser realmente útiles en nuestros puestos de trabajo, debemos clamar a Él para que cada día esas cualidades divinas llenen nuestras mentes y corazones.
Así, nuestro currículum podrá llevar de manera implícita lo siguiente:
1.      La paciencia, para relacionarnos bien con los colegas, así como Dios tiene paciencia con nosotros.
2.      La consolación, para consolar a otros de la manera que Cristo nos consuela en nuestras tribulaciones.
3.      La esperanza, para fortalecer y dar ánimo en Cristo y no desmayar en las actividades que se nos asignan.
4.      La paz, para aplicarlas en medio de los conflictos laborales, tan comunes hoy en día.

Finalmente, procuremos que estas cualidades divinas sean las que primen en nuestras vidas, ya que las mismas son las que darán valor y sustento a nuestra experiencia laboral y preparación académica.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, 
y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, 
para instruir en justicia,  a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, 
enteramente preparado para toda buena obra.”
(2 Timoteo 3:16-17)

¡Dios lo bendiga!




jueves, 5 de julio de 2018

EL DIOS REDES SOCIALES…


Texto Bíblico: Éxodo 20:3

“No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3)
He decidido escribir sobre este dios que hoy en día es muy venerado, incluso, por personas que profesan la fe en Cristo Jesús ya que, de un momento a otro, los muros de no pocos creyentes se están convirtiendo en verdaderos altares a este dios.

Las redes sociales en sí son maravillosas cuando las usamos para conectarnos con familiares y amigos cuya distancia geográfica nos separa y hace difícil que nos veamos con regularidad. Cuánta alegría nos da poder compartir con nuestros contactos excelentes noticias ya sean en el ámbito personal, académico o profesional.
Pero cuán decepcionante e incómodo se torna el abrir nuestros muros en la red social que visitamos y observar que los contactos desnudan todos sus pensamientos, publican situaciones personales que no deberían ser expuestas en público, suben fotos sin ningún pudor, etc.

De esta manera, todos nos enteramos que algunos de nuestros contactos son: imprudentes, ociosos, calumniadores, depresivos, obsesivos, celópatas, hipocondríacos, neuróticos, irascibles, mentirosos, y la lista va en aumento…

Amigo lector, el problema radica en que hemos convertido a las redes sociales en un dios al que le contamos todo. Le confiamos hasta lo mínimo de nuestras vidas sin tomar asunto que este “dios redes sociales” no es confidente suyo ni mío; al contrario, lo pone todo al descubierto.
“El dios redes sociales” no da solución a nuestros problemas; los complica más. “El dios redes sociales” no responde nuestras oraciones, se mantiene en silencio aumentando nuestra angustia porque ellas no son respondidas.

“El dios redes sociales” puede destruir nuestros hogares, porque no ofrece terapia alguna para unir, al contrario, si no actuamos sensatamente, inicia relaciones “amistosas” de las que podemos arrepentirnos porque terminan destruyendo nuestros hogares y nuestras vidas.

Y al final, lo único que sucedió, es que “el dios redes sociales”, te captó de tal manera que logra su máximo fin: que seas un adicto más de las redes sociales ya que, cuando te das cuenta, has pasado largas horas en este sitio de internet.

Así, si en lugar de poner nuestra mirada en este dios, la pusiéramos en el único Dios vivo y verdadero: Jehová, nuestras páginas personales se convertirían en un oasis donde muchos acudirían para recibir una palabra de aliento, consuelo y esperanza.

Si decimos que Dios ha transformado nuestras vidas, entonces, demostremos con acciones que incluyan las redes sociales, que servimos al Dios vivo y verdadero, demostremos que para nosotros, las redes sociales son sólo un medio para contarles a todos ¡cuán grandes cosas Dios ha hecho en nuestras vidas!

Finalmente, no nos olvidemos que Jehová nuestro único Dios es:
1.      Nuestro mejor confidente
2.      El que resuelve nuestros problemas
3.      El que responde nuestras oraciones
4.      El que fortalece nuestros lazos familiares
5.      El que nos hace verdaderamente libres
6.      El que nos salva eternamente

“Los que teméis a Jehová,
confiad en Jehová;
El es vuestra ayuda
y vuestro escudo.
(Salmos 115:11)


¡Dios los bendiga!



miércoles, 25 de abril de 2018

LOS DOS TRAIDORES


Texto Bíblico: Mateo 26:75; 27:5

Muchas veces había leído los capítulos 26 y 27 de Mateo, donde las Sagradas Escrituras nos narran lo que hicieron los dos discípulos de Cristo. Simón Pedro y Judas Iscariote, cuando Jesús fue entregado para morir en la cruz.

Quisiera detenerme en estas dos historias porque, si bien es cierto, hay similitudes, pero, en el desenlace está la clave para sacar grandes lecciones para nuestra vida cristiana.

Si nos enfocamos en las dos historias, podemos leer que tanto Pedro como Judas, cometieron un pecado muy grande: la traición; Judas cometió traición al entregar a Jesús y, Pedro también cometió traición al negar  tres veces a Jesucristo.
La falta de fidelidad y deslealtad fueron el común denominador de estos dos discípulos. Judas traicionó a Jesús por dinero; Pedro lo traicionó por miedo a ser arrestado.

Asimismo, la Biblia nos enseña que tanto Pedro como Judas, una vez que abrieron sus ojos espirituales y se dieron cuenta del gran pecado que habían cometido contra Dios y su hijo  Jesucristo, sintieron el peso de la culpa y entraron en inmensa tristeza.

Mas, aquí no termina la historia, pues, lo que a mí me impacta es que los dos discípulos tuvieron la misma oportunidad de recibir la misericordia y el perdón de Dios, pero sólo uno decidió mirar a Cristo, sólo uno volvió a los brazos del Señor y se dejó restaurar para así, cumplir la misión que Él les había encomendado en la tierra.

Como todos conocemos por la Biblia, a Judas el peso de la culpa por su pecado lo abrumó de tal manera que no le permitió ver a Jesucristo como su Salvador personal, por esto se quitó la vida, porque creía que nadie podía otorgarle el perdón por su gran traición. Por el contrario, Pedro fue a reunirse junto a sus compañeros discípulos y, esperó en oración hasta que el Señor se manifestó a ellos por última vez en la tierra.

Amigos lectores, estas dos historias son similares a las que hoy en día vivimos. Existen muchos traidores del Señor, seguidores de Cristo que con sus pecados traicionan y niegan la fe; pero, gracias al sacrificio de Cristo en la cruz, pueden alcanzar el perdón de sus pecados. Gracias a ese sacrificio tenemos la oportunidad de enmendar nuestras vidas y ponerlas al servicio de Dios como lo hizo Pedro.

¿Siente usted que ha traicionado a su Dios y Señor?, ¿siente que el peso de su culpa lo abruma?, ¿cree que su pecado- traición no tiene perdón?

Si ha llegado a este punto de la lectura, le pido que siga el ejemplo de Pedro quien se dejó salvar, santificar y restaurar por el Señor cuando decidió mirar a Cristo y, entregar el peso de su pecado a Aquel que tiene el poder para liberar de todo mal a todo el que lo busca con fe.

No siga el ejemplo de Judas, quien habiendo estado tan cerca del Maestro, no miró a Jesús crucificado y, decidió tomar el fatal camino del suicidio, el mismo que ese resume en una sola frase: muerte eterna…

“Porque el Hijo del Hombre vino 
a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
(Lucas 19:10)

¡Dios lo bendiga!




domingo, 18 de febrero de 2018

¿ESCLAVO O LIBRE?


Texto Bíblico: Juan 8:36

´´…si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. ´´

Cuán hermosa realidad encierra este versículo para el cristiano que ha sido restaurado y lavado por la sangre preciosa de Cristo. Cuántas veces nos hemos emocionado ante esta poderosa Palabra y la hemos compartido con todo el que ha necesitado ser libre del pecado.

Sin embargo, cuán poco demostramos con nuestras vidas que creemos firmemente en esta verdad; por el contrario, negamos la eficacia del sacrificio de Cristo cuando no alejamos, radicalmente, el pecado en nuestras vidas.

Y es que, hay asistentes en nuestras iglesias que, en lo secreto de sus vidas, siguen siendo esclavos del pecado porque no dejan de practicarlo.

En este punto, vale la pena que recordemos qué encierra el versículo de Juan 8:36: Dios envió a su único Hijo para que muera por todos nosotros, por cada pecado que el mundo cometió, para que haya victoria sobre el pecado, victoria sobre la muerte eterna y, por ende, seamos libres y no esclavos del pecado.

Y, si decimos que esto es una realidad en nuestras vidas, ¿por qué seguimos siendo esclavos del pecado del que Cristo ya nos libertó?

Cuando insistimos en pecar, estamos diciendo que:
1.       El sacrificio de Cristo no es suficiente
2.       Cristo no liberta del pecado
3.       La sangre de Cristo no limpia del pecado

Amigo lector, si bien es cierto que Dios salva y liberta del pecado, pero en nosotros está dar el paso de fe y, con nuestras acciones, hacer efectivo el sacrificio de Cristo. No podemos esperar completa liberación si no nos esforzamos y, decidimos en firme alejarnos del pecado.

Por esto, debemos dejar de coquetear con el pecado. Pidamos a Dios que nos dé esa fuerza de voluntad que necesitamos para decir NO al pecado. No juguemos con la Gracia de Dios que se manifiesta en inmensa misericordia para con nuestras vidas, y no pisoteemos el sacrificio de amor de Cristo por nosotros.

Finalmente, deseo que los días que nos restan los completemos en santidad, viviendo bajo la voluntad de Dios, siendo verdaderamente libres, para que nuestros días no sean acortados por Él debido a nuestra insistencia en transitar por el camino del pecado.


“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, 
y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
(Gálatas 5:1)


¡Dios lo bendiga!




miércoles, 27 de diciembre de 2017

¡NECESITAMOS TU TOQUE, SEÑOR!

Texto Bíblico: Mateo 8:14-15

Hace un tiempo atrás conversé con una madre cuya hija estaba pasando por una crisis en su salud. Esta madre me contó que cuando el médico le envió la medicina que su hija necesitaba, esas pastillas comenzaron a afectar otra parte de su cuerpo. Lamentablemente, la medicina no podía suspenderse porque era lo que ella necesitaba para el mal mayor que su hija tenía.

Entonces, esta madre me contó que, ante esta situación de impotencia, ella clamó a Dios por su hija diciendo lo siguiente: “Señor, hemos acudido al médico indicado, él ha prescrito la medicina que mi hija necesita, pero, ahora ella tiene efectos secundarios por esa medicina. Padre amado, necesitamos que tu Hijo Jesucristo se manifieste con su toque milagroso para que detenga esos efectos secundarios y mi hija pueda continuar con el tratamiento que su cuerpo necesita…”

A partir de esa noche, su hija pudo dormir tranquila (me comentaba esta madre), pudo continuar con su tratamiento sin los estragos de efecto secundario alguno. El Señor había hecho su obra, había tocado el cuerpo de su hija, y esta madre daba gloria a Dios por ello.

Este hermoso testimonio de esta madre cristiana, me recordó cuánto nosotros necesitamos del “toque” amoroso, misericordioso, salvador y sanador de nuestro amado Jesucristo. Sólo piense, amigo lector, que si no fuera por Su toque misericordioso, no hubiéramos salido de la esclavitud del pecado.

¿Cuántas veces en este año, usted recibió malos tratos de otros, y su corazón fue herido por esas acciones? Recuerde, el toque de nuestro Señor lo llenó de su amor para que no se llene de odio y no busque venganza.

¿Cuántas enfermedades soportó su cuerpo este año? Recuerde, sólo el Su toque sanador  hizo posible que usted recobrara la salud y volviera a estar en pie.

¿Cuántas veces usted sintió que le falló al Señor en acción o pensamiento? Recuerde, Su toque misericordioso le dio la gracia y fortaleza que usted necesitó para seguir adelante y no desanimarse en su andar cristiano.

Como podemos ver, necesitamos ese “toque” especial para seguir adelante, puestos los ojos en Jesucristo.
Finalmente, ¿Sintió este año el toque especial de nuestro amado Señor en su vida?, ¿Puede enumerar esos especiales momentos? Estoy segura que no puede enumerarlos, porque yo tampoco puedo hacerlo, ya que son innumerables y, es esta imposibilidad de cuantificar el toque de mi Salvador que me llena de gozo y, es este mismo gozo, el que yo deseo que usted tenga hoy, y siempre.

Me ha tocado (Himno)
Coro: “Me ha tocado, sí me ha tocado,
Y ahora sé que el Salvador.
Salva, sana y viene por mí.
Me ha tocado Cristo el Señor.”

¡Dios lo bendiga!



jueves, 12 de octubre de 2017

NO ME OLVIDEN…

Texto Bíblico: Santiago 5:15b

La otra noche escuché a una anciana que decía que las oraciones por otros son para que no nos olvidemos de los demás…

Esta sencilla frase me dejó pensando, porque aunque pareciera no tener mayor contenido, en realidad encierra algunas verdades bíblicas que deben ser aplicadas por el cristiano contemporáneo.
Así, en la Biblia, tenemos algunos casos de hombres de Dios que se acordaron de amigos, parientes, conocidos, iglesias y de sus pueblos en sus oraciones personales.

Tenemos el caso de los profetas del Antiguo Testamento que usaban sus oraciones para clamar a Dios por la liberación del pueblo de Israel cada vez que éste era invadido por los enemigos. El patriarca Job oraba cada día por la santidad de sus hijos, pues, le preocupaba la vida espiritual de ellos.

Ya en el Nuevo Testamento Jesucristo nos dio muchos ejemplos en que elevó oraciones a su Padre por otros; pero, el momento de oración más hermoso fue cuando, en sus últimas horas de vida, pidió a su Padre que guardara a sus discípulos del mal de este mundo, y no sólo a ellos, sino a todos los que habrían de ser salvos, ya que él en persona no estaría más con ellos, pues, su tiempo en la tierra se estaba acabando.

Y, no podemos olvidarnos del apóstol Pablo que en cada una de sus cartas dedicadas a las iglesias que fundaba, elevaba fervientes oraciones para que Dios las fortaleciera en medio de las pruebas, alentándolas de esta manera a seguir fieles hasta el fin.
Como pueden ver, apreciados hermanos en la fe de Jesucristo, las oraciones son: el sostén diario que los cristianos necesitamos, son el clamor para que los hombres se conviertan a Cristo, son el mejor recurso para no olvidarnos de todos nuestros allegados, sin importar la distancia, porque lo mejor de todo es que la oración no conoce barreras y, si es sincera y en la voluntad de Dios, subirá como olor fragante ante Su presencia, y será contestada en el momento preciso.

¿Cómo está usted en esta actividad espiritual que es la oración? ¿Aprovecha este momento para clamar por sus familiares, amigos, conocidos, por la iglesia, por todo el mundo?

Recuerde que ¡todos necesitamos de la oración! aún aquellas personas que tuvieron un fugaz encuentro con nosotros; ellos también necesitan ese soporte espiritual. No nos olvidemos que siempre habrá alguien que nos recuerda y clama a Dios por nuestras necesidades en sus oraciones diarias. Por esto, retribuyamos las oraciones que otros hacen por nosotros, acordándonos diariamente, en nuestras oraciones personales,  y clamando por cada uno de ellos.

No en vano la Palabra del Señor dice:

“La oración eficaz del justo
puede mucho”

(Santiago 5:15b)


¡Dios lo bendiga!


miércoles, 12 de julio de 2017

¡CAMBIO TOTAL!

Texto Bíblico: Lucas 8:26-39

Conozco a un hermano en la fe de Jesucristo que hace más de un año su vida tocó lo más hondo que puede llegar un ser humano por el vicio de las drogas. Esta persona perdió su familia, un lugar donde dormir, su trabajo, incluso llegó a vivir junto a otro grupo de drogadictos quienes, para obtener su dosis diaria de droga hacían toda clase de actos delictivos.

Pero, quién creyera que ahora este hermano en la fe, con su vida nos demuestra el poder salvador y restaurador que puede darnos Jesucristo. Y es que cuando Cristo lava nuestros pecados con su sangre preciosa, todos nuestros pecados quedan borrados y obtenemos una nueva vida.

Nueva vida que permite que los que nos rodean vean en nosotros un cambio total que empieza desde nuestro ser interior y se proyecta a nuestro ser exterior, dejando un efecto dominó que involucra positivamente a todos los que un día abandonamos por el pecado: familia, amigos, vecinos, colegas del trabajo, compañeros de estudio, etc.

Es imposible que los demás no noten el profundo cambio de quien ha sido transformado por el poder de Cristo, porque este gozo que tiene este nuevo ser le mueve a demostrar con su vida y, a contar a los suyos las grandes maravillas que Dios ha hecho en él.

En Lucas 8:26-39, tenemos el caso del endemoniado gadareno, que por años tenía sumido en el miedo  a todo un pueblo y, cuando Jesucristo lo libertó de las garras de la posesión demoníaca, este hombre se convirtió en un fiel seguidor de Cristo. Se dejó limpiar, cambiar sus ropas espirituales y esto se vio reflejado en sus ganas de contar a los suyos que ya no era el mismo, que ya no era una amenaza para nadie, que ahora andaba limpio por dentro y fuera, y en su cabal juicio.

¡Qué mensaje tan aleccionador el del ex endemoniado gadareno, y qué desafío para nosotros el permitir que Cristo haga su obra total en nosotros!

Cuán triste es ver hoy en día personas que dicen ser cristianas, que ocupan cargos prominentes en las iglesias, incluso son líderes religiosos y, sin embargo, sus acciones niegan que Cristo haya entrado en ellos. Sí, un día les interesó el evangelio de Cristo, fueron a la iglesia, hicieron una decisión pública, se bautizaron, actualmente van a la iglesia  con regularidad; pero, todavía guardan vestigios de su antigua vida, todavía hay suciedad, inmundicia en sus vidas que tratan de disimular con ropas limpias, con ofrendas generosas, y con solicitud en las actividades de la iglesia donde asisten…

Actualmente este hermano en la fe está buscando reconciliarse con su familia y demás conocidos. Parte de su familia ha aceptado acompañarlo a la iglesia, y tiene un trabajo digno. Pero, lo más importante que irradia él, es su profunda gratitud a Dios por haberlo rescatado de las garras de las drogas, las mismas que lo llevaban cada día a una muerte segura.

Ruego a Dios que le dé a este hermano la gracia y fortaleza espiritual que necesita para no claudicar en el camino que hoy escogió; y ruego que Dios nos dé la gracia para que los que decimos que Cristo nos ha salvado, podamos vivir conforme a lo que dice Su Palabra, para que nuestras vidas sean realmente de impacto para los que nos rodean, así como impactó la  nueva vida del ex endemoniado gadareno.

“…y hallaron al hombre 
de quien habían salido los demonios, 
sentado a los pies de Jesús, 
vestido, y en su cabal juicio…”

(Lucas 8:35b)


¡Dios lo bendiga!


domingo, 21 de mayo de 2017

CONFIANZA PLENA

Texto Bíblico: Juan 15:5

Hace un tiempo atrás, caminando por una hermosa plazoleta de mi ciudad, divisé un cuadro muy interesante y aleccionador.
Un grupo de no-videntes se movían juntos, agarrados de la mano, o tocándose sus hombros unos a otros para no perderse. El punto interesante de este cuadro era que en el centro del grupo los guiaba una persona que sí tenía sus facultades visuales buenas.

Todos buscaban tocar alguna parte de los hombros o brazos del guía para así, tener la seguridad que él los llevaría hacia su destino y por caminos seguros.

Este hermoso cuadro me recordó los innumerables momentos en los que muchos siervos de Dios caminaron asidos de la mano de Él, sosteniéndose “como viendo al invisible”. Y aún, cuando no tenían claro el futuro en sus vidas, sí tenían la seguridad que caminando de la mano de Dios, el futuro estaba asegurado.

Así, tenemos los ejemplos de:

Abraham: quien salió de su tierra y de su parentela bajo la promesa de Dios que de él haría una gran nación. (Gn.12:1-3)

Moisés: decidió obedecer la voz de Dios y dejó que Él trabajara en su vida por 40 años, formándolo en el desierto, para después, convertirlo en el líder del pueblo de Israel. (Heb.11-27)

Josué: tuvo el privilegio de ser el sucesor de Moisés, y se aferró a la promesa de Dios que no lo dejaría ni lo desampararía durante el trayecto a la tierra prometida. (Jo. 1:5)

Ruth: dejó su tierra, parentela, cultura, creencias religiosas, para servir al Dios de su suegra Noemí, porque tenía la seguridad que Jehová Dios les daría el sustento que necesitaban. (Rut 1:16)

Pablo: aprendió a vivir y a contentarse cualquiera que fuera su situación, en especial cuando las circunstancias lo llevaron al borde de la muerte, porque sus ojos estaban fijos en Jesucristo, su Salvador. (Filp. 4: 11-13)

Jesucristo: nos dejó el ejemplo de cumplir la voluntad de su Padre Celestial aun cuando sabía que los caminos por donde transitaba lo llevarían al Calvario, porque su máxima misión era la de salvar al hombre del pecado, por lo tanto, confiaba en la guía de su Padre. (Filp.2:8)

Como puede ver, amigo lector, caminar de la mano de Dios nos brinda  paz, seguridad y la certeza que por los senderos donde transitemos, el Señor nos guiará a lugares seguros. Y cada paso que demos en Su voluntad, nos llevarán hacia el hermoso y anhelado encuentro con Él: en la Patria Celestial.

Porque, el Señor dice en su Palabra:

“…separados de mí nada podéis hacer.”
(Jn. 15: 5c)


¡Dios lo bendiga!




miércoles, 15 de marzo de 2017

¡CON ÉL NO HAY CRISIS!

Texto Bíblico: Salmo 55:22

Hace unas semanas atrás conversaba con un taxista quien me comentaba que su familia es cristiana evangélica, pero que él sólo es simpatizante del evangelio…

Al preguntarle por qué no había recibido a Cristo como su Salvador personal, me comentó que lo único que lo detenía de tomar esta decisión era el no poder cumplir con Dios porque, el día domingo, él debe trabajar para poder pagar el alquiler del taxi que maneja, y él era consciente que el domingo es el día del Señor, por lo tanto, haciendo el cálculo de las horas que él estaría en la iglesia, llegaba a la conclusión que en ese tiempo él ganaría el doble por ser fin de semana, por lo tanto, no le era conveniente, económicamente hablando, desperdiciar ese tiempo en la iglesia, cuando bien podía trabajarlo para llevar el sustento a su familia.

Mientras este señor me daba detalles de sus razones para no involucrarse con el Señor, yo pude advertir que su mayor temor era, la incertidumbre de cómo iba a convertir  el tiempo de la iglesia en dólares…

Bueno amigos, quiero compartir con ustedes lo que le dije al taxista porque, seguramente, usted está pasando por situaciones difíciles y, ante el problema económico mundial, seguro valorará cada minuto y segundo en el que puede producir dinero.

Pues bien, yo le dije al conductor que una vez que entregamos nuestra vida a Dios, Él se convierte en nuestro Padre y como tal, Él se compromete a velar por nosotros, ahora, sus hijos. De manera que el Señor  “…no te dejará, ni te desamparará.” (Deut. 31:6) ¿Cómo?:
- Proveyendo un trabajo para que sustentemos nuestras familias. Prov. 10:3
- Proveyendo hermanos bondadosos que estarán pendientes de nosotros y serán de bendición para nuestras vidas. He. 4:34-35
- Dándonos las fuerzas para que, en medio de las tempestades de la vida, podamos tener paz y tranquilidad. Jn. 14:27
- Cumpliendo su promesa de estar con nosotros todos los días de nuestras vidas. Mt. 28:20b.

Y lo más hermoso, Él puede hacer el milagro de proveernos en abundancia de lunes a sábado, para que el domingo, con gozo y tranquilidad de espíritu, vayamos al templo a adorar y alabar su Nombre por todas sus bondades recibidas durante la semana.
Y es que, asidos de la mano de Dios, hay seguridad para nosotros, nuestro futuro está asegurado.

¡En Él no hay ni existirán para sus hijos: las crisis económicas, espirituales, emocionales ni familiares!

“Echa sobre Jehová tu carga,
y él te sustentará…”
(Salmo 55:22a)

 ¡Dios lo bendiga!


miércoles, 4 de enero de 2017

DERRIBANDO MUROS

Texto Bíblico: Hebreos 4:16

En este año se está hablando mucho de edificar muros en algunas naciones. Algunas autoridades amenazan con amurallar sus países para que “gente indeseable” no ingrese a sus tierras. En el plano local muchos construyen muros de seguridad para sus hogares, o para que el caudal de los ríos no inunde sus tierras por causa del clima.

Aunque construir  muros y barrera es una buena idea, no siempre la intención es proteger; muchas veces la verdadera intención es aumentar más y más la separación entre los pueblos, aislarlos unos de otros y, acrecentar el sentimiento individualista que hoy en día ha enfriado el corazón del hombre.
Yendo al plano espiritual, Dios promete crear un muro de protección para sus hijos de modo que el mal ni los malos puedan destruirlos. Y esto, es una verdad inquebrantable, pero, ¿qué sucede cuando los muros que se construyen en lugar de unirnos a Dios nos separan de Él?

Estimados amigos, hay muros muy elevados, muy gruesos y muy anchos, que nos separan de la comunión con Dios porque no tienen como fin protegernos del mal, sino alejarnos de la presencia de Dios. Y esos muros son los pecados que hay en nuestras vidas.

Estos muros son: tan altos que no nos permiten ver el camino perfecto que Dios nos ofrece, lleno de planes hermosos para nuestras vidas; son tan gruesos que no nos dejan escuchar la voz de Dios hablándonos y diciéndonos que nos arrepintamos de nuestros pecados; son tan amplios que nos aíslan de los demás y, nos hacen creer, falsamente, que nuestra forma de vida es la correcta y perfecta.

Cuando el muro de Jericó fue derribado, el pueblo de Israel pudo ver en su totalidad: el poder, la misericordia, y los planes de Dios para sus vidas.

Mas, para poder derribar el muro del pecado que nos rodea, necesitamos reconocer que en nuestras fuerzas es imposible. Sólo Él nos puede dar la Gracia que necesitamos para que el muro de nuestros pecados se derribe.

Amigo, el pecado en cualesquiera de sus formas nunca nos acercará a Dios, siempre será un muro que nos separará de Él. Así que, lo invito a que el día de hoy, se acerque a Aquel que sí puede darle la Gracia y fortaleza espirituales para derribar todo muro de maldad que lo aparta de Él. Ya que, al enviar Dios a su Hijo Jesucristo a este mundo, se cumplió la hermosa promesa que moriría por nosotros en una cruz, y así derribó la pared intermedia que nos separaba de Dios.

Y ese sacrificio de cruz permitió que el muro del pecado que nos separaba de Él  caiga, “para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn. 3:16b); y, para que también tengamos el privilegio y libertad de acercarnos al trono de la gracia de nuestro Dios hoy, y por toda la eternidad.

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia,
 para alcanzar misericordia
 y hallar gracia para el oportuno socorro.”

(Hebreos 4:16)

¡Dios lo bendiga!


QUE TU FE NO FALTE

Texto Bíblico: Lucas 22:32 Uno de los pasajes bíblicos que más me conmueve es el de Lucas 22:31-32 porque aquí se presenta un dramátic...