martes, 30 de junio de 2015

MANUAL PARA MORIR

Texto Bíblico: Lucas 22:42

Estuve conversando  hace algún tiempo con amigos y familiares que, como yo, han perdido o están por perder  algún ser querido. Así, conversábamos sobre cómo nos hubiera gustado que mueran nuestros seres amados, y cómo desearíamos morir nosotros. Entonces, recordé que yo siempre he deseado tener una muerte rápida y que cause el menor dolor a toda mi familia. Y así, me surgieron algunas interrogantes sobre el tema de la muerte:¿Dónde me gustaría morir?, ¿Cuándo quisiera morir?, ¿De qué enfermedad moriré?, ¿Cuánto tiempo me resta de vida?, ¿quisiera estar sola en un hospital o rodeada de mi familia en mi casa?, ¿Dónde quiero que me entierren?, ¿Cómo será el programa de mis honras fúnebres?, y sin darme cuenta empecé a responder a cada una de estas preguntas, pero mientras me las respondía un sentimiento de ansiedad y preocupación invadía mi ser…..

Mas, al momento me dije: “¿Zoila por qué haces esto?, ¿te das cuenta que estás escribiendo tu propio manual para morir?, ¿te has dado cuenta que en este manual no está incluido Dios y por eso estás llenándote de preocupación y ansiedad? Entonces, vino a mi mente la vida del Señor Jesucristo en sus últimos momentos de vida, y revisando las Sagradas Escrituras me di cuenta que desde el principio de su ministerio en esta tierra hubo personas y situaciones que tentaron al Hijo de Dios para que Él creara su propio manual de su muerte, haciendo a un lado los planes de Dios, y así poder aliviar un poco su futuro sufrimiento.

De esta manera, vemos cómo Satanás lo tienta en el desierto y le ofrece todos los poderes de este mundo. Si Jesucristo hubiera cedido a los ofrecimientos del diablo, entonces, el plan Redentor no se hubiera cumplido. (Mateo 4:1-11)
Por otro lado, cuando Jesús anuncia su muerte, Pedro, uno de sus apóstoles le pide que tenga compasión por sí mismo y que no vaya a Jerusalén; pero una vez más Jesús hace caso omiso porque quería concluir la voluntad de su Padre. (Mateo16:21-23)

Finalmente, pude ver que a Jesucristo mismo comenzó a invadirlo la tristeza, la angustia, desesperación porque sabía que la hora se acercaba, y, como Hijo de Dios, conocía todo lo que le sucedería. Como es normal, le rogó al Padre Celestial si podía morir de otra forma, quizás con menos dolor. (Mateo 26:39). Y aquí, lo interesante fue que no hubo respuesta del Padre Celestial en cuanto a cambiar los planes, sino que cuando Jesús se entregó por completo, en esa hora de angustia,  a la voluntad de Dios, entonces, Él envió el consuelo y la fortaleza que necesitaba para tomar valor y seguir adelante. Así, Dios envió un ángel del cielo para darle palabras de valor y fortalecerlo (Lucas 22:43).

Así es, mis estimados amigos, después de esta lectura sobre la vida de Jesús, mi única respuesta a todas mis interrogantes sobre mi muerte es que yo quiero morir dentro de la voluntad de Dios, porque sólo entonces encontraré:
1. Fortaleza para enfrentar la muerte
2. Consuelo en medio del dolor
3. Paciencia para sobrellevar el proceso de la muerte de mi cuerpo
4. Gozo de poder dar testimonio de mi fe en Cristo aun en mis últimos momentos de vida
5. Confianza de que mi partida será en el momento justo
6. Paz en mi corazón para sentirme a cuentas con Dios
7. Tranquilidad de que no estaré sola a la hora de morir, pues, aunque no haya ningún familiar o amigo a mi lado, mi mejor compañía será la del Señor y sus ángeles quienes sí estarán junto a mí.
8. Esperanza que le veré a Él cara a cara y descansaré por toda la eternidad.

“…pero no se haga mi voluntad sino la tuya”
(Lucas 22:42b)


¡Dios lo bendiga!



miércoles, 13 de mayo de 2015

¿ES MI VOLUNTAD, O LA DE DIOS?

Texto Bíblico: Jeremías 23:30-32

Amigos lectores, una vez más les escribo sobre un tema muy delicado: La voluntad de Dios y la voluntad humana, porque hay una delgada línea en nuestros corazones entre lo que Dios realmente quiere para nosotros; y, lo que nosotros queremos para nuestras vidas y decidimos ponerlo en acción.

Por esto, hoy en día las frases: “esta es la voluntad de Dios”, “Dios me ha indicado”, “he soñado que Dios me dijo”, etc., ya se han hecho habituales (por decir lo menos), debido a que hay personas que, llamándose cristianas (y algunas líderes de iglesias) utilizan estas frases tan serias y sagradas con una ligereza que espanta, ya sea para: justificar sus abruptos e injustificados cambios de opinión, para amenazar a los hermanos de las iglesias, para manipular las mentes y corazones de los que los rodean, para sacar ventaja económica, social, o de otra naturaleza. Y lo más terrible, para calumniar, desprestigiar y pisotear a otros, y todo esto: “en nombre de Dios”.

Es por esto que quisiera mostrarles cómo es la “voluntad de Dios” para ciertas personas según sus propios criterios, pero tomando como base la Pirámide de las Necesidades Básicas del sicólogo Abraham Mashlow.

Así tenemos lo siguiente:
1. Necesidad Fisiológica: tener todas las comodidades que se pueda, y buscar que otros me las satisfagan; si provienen de la iglesia, mejor.
2. Necesidad de Seguridad: vivir en el lugar donde yo deseo, y trabajar en la iglesia donde yo quiero.
3. Necesidad de Afiliación: quiero que todos en la iglesia me amen y me acepten, no importa si vivo en pecado, y me den actividades dentro de la misma porque la Biblia dice que: “Dios es amor”.
4. Necesidad de Reconocimiento: deseo que todos reconozcan mi trabajo y que me lo agradezcan en público, de ser posible.
5. Necesidad de Autorrealización: actúo según mi propio código moral y, “adapto la Biblia” a mi estilo de vida.

Ahora, veamos qué es, en realidad la voluntad de Dios, tomando como base la misma pirámide de las necesidades, tomando como ejemplo a Jesucristo, y partiendo de Romanos 12:2. “… la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

1. Necesidad Fisiológica: Jesucristo no se afanó por lo material porque sabía que su Padre Celestial le proveería del sustento diario.
2. Necesidad de Seguridad: Como Jesús confiaba en la protección de su Padre Celestial, predicó el evangelio en los lugares donde su Padre le encomendó que fuera, y no rehuyó ir a Jerusalén aún sabiendo que allí moriría en poco tiempo.
3. Necesidad de Afiliación: Jesús amaba a todos los seres humanos con transparencia y sin hipocresías, porque estaba lleno del amor del Padre.
4. Necesidad de Reconocimiento: Jesús siempre rehuyó del reconocimiento público y nos instó a buscar el reconocimiento y la aceptación de Dios.
5. Necesidad de Autorrealización: Para Jesucristo la autorrealización era cumplir con la misión que Dios le había encomendado, anteponiendo sus propios deseos. La donación de sí mismo en la cruz del Calvario era suficiente.

En conclusión, la voluntad de Dios para usted y para mí es que vivamos en esta tierra como Jesucristo anduvo cuando estuvo entre nosotros. Ni más, ni menos. Por lo tanto, tengamos mucho cuidado con asegurar que nuestros deseos y acciones son la voluntad de Dios, cuando las mismas no parten del modelo de vida de Jesucristo. Tengamos temor en atribuir a Dios palabras o acciones que Él no respalda, porque recordemos lo que dice Jehová Dios en: Jeremías 23: 30-32

“Por tanto, he aquí que yo estoy contra los profetas,
dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano.
Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas
que endulzan sus lenguas y dicen: El ha dicho. 
He aquí, dice Jehová, yo estoy contra los que profetizan
sueños mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo
con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié ni les mandé;
 y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová.



¡Dios lo bendiga!





domingo, 19 de abril de 2015

FE PARA JÓVENES…

Texto Bíblico: Juan 3:16

Hace algunos años atrás conocí a un anciano al que le quedaba poco tiempo de vida, pues, el cáncer ya había tomado partes importantes de su cuerpo, y de vez en cuando coincidíamos y saludábamos de manera fugaz.

Una tarde, este anciano me detuvo y se puso a conversar conmigo, y dentro de nuestra conversación salió a la luz que yo profeso la fe evangélica, y de pronto, ante mi confesión de fe, noté que esta persona se puso pensativa, miró al vació, y con rostro nostálgico me dijo que le recordé que cuando él era un niño una pariente lo llevaba a la iglesia evangélica y, que de vez en cuando, hasta este tiempo, él recordaba cantos y versículos que aprendió en su niñez…

Semejante confesión me llamó la atención porque siempre se auto proclamó ateo, y decía que la vida la iba a disfrutar hasta el final viviendo como él quisiera. Pero, su confesión no terminaría allí, inmediatamente me miró a los ojos y me dijo: “¡cómo me gustaría tener tu fe!”. Ante esta frase, yo le sonreí y le dije que podía si decidía entregar su vida a Cristo.

Un silencio llenó el momento, y este señor muy pensativo, volvió a mirar al vacío, y acto seguido me dijo lo siguiente: “ya es tarde, porque he cometido cosas tan feas que no creo que Dios me perdone. Además, la fe es para los jóvenes como tú, no para los viejos como yo. Yo no cultivé la fe desde joven, así que, moriré tal como estoy, pues, mi tiempo de creer terminó! Y acto seguido me dijo: “muchacha, retírate nomás, no pierdas tu tiempo tratando de convencerme, anda a tu trabajo, que ya no quiero hablar más del tema”. Esa fue la última vez que lo vi, porque a los pocos meses supe que había fallecido…

Saben, amigos, nunca es tarde para creer en el Dios vivo y verdadero. La fe en Cristo Jesús es para todas las edades. Cristo vino al mundo y murió por TODA la humanidad, sin distinción de raza, sexo, edad, clase social. Así lo dice Juan 3:16.

No se deje engañar, tanto Dios como el diablo son una realidad, y la misión del diablo o Satanás es inocular en su mente ideas que invaliden el sacrificio que Cristo hizo por usted y por mí para salvarnos.

Cuando Dios toque la puerta de su corazón, como lo estuvo haciendo con el hombre de esta historia, no lo rechace. Sus pecados más grandes y más horribles no lograrán opacar ni apagar el inmenso amor que Dios tiene para usted. La sangre de su Hijo Jesucristo tiene poder para libertarlo de cualquier pecado, no importa la magnitud del mismo.

Amigo lector, hasta el día de hoy recuerdo con total claridad la conversación que tuve con esta persona, pero siempre me quedará la inquietud de que si antes de morir habrá recapacitado y aceptado a Cristo; o, murió orgullosamente ateo, y convencido que la fe es para los jóvenes y ya él no tenía oportunidad del perdón de Dios.

Finalmente, si has llegado hasta este punto de esta historia, deseo hacerte una especial invitación, ¡no la rechaces!, pues, quiero que sepas que hoy puede ser para ti, el primero de muchos días llenos de perdón, liberación, paz y la convicción que Dios te ama mucho y quiere que seas su hijo desde ahora y para siempre.

Ven amigo a Jesús, pues él murió por ti;
Recibirás la luz que quiere darte a ti.
Mi buen Jesús murió para darte perdón;
Abre tu corazón y dulce paz tendrás.

Las manos del Señor se abren hoy para ti;
Ven y confía en él, y serás muy feliz.
Tus cuitas pon en Dios, pues Él las llevará;
Quitará tu pesar por su consolación.

CORO: Día fatal vendrá cuando no habrá lugar;
La puerta se abre hoy, y tú podrás entrar.
Más gracia ya no habrá, pues despreciaste hoy;
Acepta, pecador, la salvación de Dios.

(Ven amigo a Jesús-Himno)

¡Dios lo bendiga!


miércoles, 25 de marzo de 2015

¡CYBER BENDICIÓN!

Texto Bíblico: 1 Pedro 3:8-9

Estoy escribiendo estas líneas en momentos que el mundo en el que vivimos pasa por una terrible crisis tanto en lo económico, como en lo social, moral, religioso, etc. Y si nos detenemos a leer el periódico, nos produce impotencia, tristeza, molestia, y hasta depresión el ver que las cosas no marchan como debieran, y que este mundo que Dios creó con tanto amor se hunde cada día más.

Pero, en lo personal, más me entristece el ver cómo muchos que dicen ser hijos de Dios, utilizan las redes sociales para todo, menos para ser bendición a sus respectivos contactos. Y cuando digo para TODO, me refiero a lo siguiente, por citar algunos ejemplos:

1. “Cristianos” que pelean entre sí, escribiéndose en sus muros sátiras y frases que humillan o denigran a otros.
2. “Cristianos” que utilizan las redes sociales para entablar relaciones que, a la larga, pueden poner en peligro sus hogares.
3. “Cristianos” que en lugar de restaurar al prójimo caído, utilizan sus muros para castigar a esas personas (con versículos bíblicos dedicados) porque no viven al “mismo nivel de santidad” de ellos.
4. “Cristianos” que se quejan por todo lo malo que les pasa y, utilizan sus muros para informarnos de todo lo que les sucede, incluidos sus más íntimos problemas.
5. “Cristianos” que actúan como si no tuviesen ninguna esperanza en sus vidas, de modo que sus frases son una invitación al suicidio colectivo.
6. “Cristianos” que ofenden, desde sus muros (y se escudan en que son en sus propios muros) las creencias de otros contactos, los ridiculizan y, si pueden, colocan fotografías que afectan las creencias de otros grupos religiosos.

Y la lista pudiera extenderse, del no buen comportamiento de estos llamados “cristianos”, que si no fuera, porque mi percepción y punto de vista de ser cristiano dista mucho de la de ellos, hace rato hubiera renegado de mi fe, si hubiera tomado como modelo de vida lo que ellos escriben y lo publican en el cyber espacio.

Amados hermanos en Cristo, nuestro mejor modelo de vida cristiana siempre debe ser Jesucristo (Hebreos 12: 2a). Recuerde que Él aprovechó cada minuto de su vida para ser un raudal de bendiciones. Aún en medio de su agonía en la cruz, tuvo palabras de consuelo, esperanza, perdón y salvación para los que lo rodeaban. ¿No debiéramos nosotros hacer lo mismo?

Así que, aprovechemos el enorme potencial del internet para predicar a Cristo, pero no con palabras, sino con hechos. No dejemos que el virus del desánimo, rencor, odio, indiferencia, tensiones de diversa índole, llenen nuestros corazones, porque recuerde: todo aquello que publicamos en las redes sociales, revela nuestro verdadero yo, sin importar si usted es o no líder en su iglesia. Toda publicación en internet refleja qué clase de cristianismo usted vive.

Saben mis hermanos, si todos los que nos llamamos hijos de Dios, y decimos que hemos sido transformados por el poder de Cristo, utilizáramos las redes sociales para mostrar (ya sea en frases o versículos) cómo Dios obra cada día en nuestras vidas, entonces, seríamos un imán para el resto del mundo, como un faro en alta mar, al que muchos querrían acudir para buscar una palabra de ayuda y de consuelo, para recibir una “cyber bendición”.

Finalmente, cada vez que abra su página en internet, recuerde cuántas bendiciones le ha dado Dios en este día, y compártalas con el resto de sus contactos; se sorprenderá de la cantidad de reacciones positivas, y cómo sus contactos visitarán su muro diariamente, en busca de una palabra de aliento, de ánimo, porque saben que su cyber muro es un lugar de descanso, y donde pueden recibir algo de Dios para sus vidas.

“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos,
 amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición,
 sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados
 para que heredaseis bendición.”
(1 Pedro 3: 8-9)

¡Dios lo bendiga!


martes, 10 de febrero de 2015

¿CUÁNTAS BENDICIONES DIOS TE HA DADO?


Texto Bíblico: Deuteronomio 28: 2-4

Hace unos días recibí un hermoso obsequio. Se trata de un pequeño árbol de bonsái artificial, hecho a mano y lleno de diminutas florecitas en diferentes tonos rosa que en conjunto, le dan una especial frescura y belleza. Al verlo en su totalidad, ya en la sala de mi casa, de pronto vinieron a mi mente las múltiples y abundantes bendiciones que Dios me ha dado. De inmediato, quise contar cada rosita del arbolito y recordar una bendición de Dios en mi vida, pero me di cuenta que las flores serían insuficientes, pues, el Señor cada día va añadiendo más y más bendiciones a mi vida, de modo que, hasta el momento, serían injustamente contadas porque correría el riesgo de pecar por olvidadiza, debido a mis limitaciones humanas.

Por tanto, quiero decirles lo siguiente sobre las bendiciones de Dios:
1. Nunca piensen que las bendiciones del Señor son limitadas. Nosotros las limitamos, obstaculizamos o detenemos cuando no andamos rectamente, viviendo la vida que Dios desea que vivamos. Dice Deuteronomio 28:1-2: “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.”
2. Así como las bendiciones de Dios son abundantes, esto significa que vendrán en todo momento; es decir, cuando haya felicidad; o cuando haya aflicción. Lo importante aquí es aprender a ver la bendición divina aun en las tormentas. Dice Proverbios 10:22 “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.” Por ejemplo, yo les estoy escribiendo mientras mi salud está quebrantada. Tuve que faltar al culto de mi iglesia, pero aquí estoy, con buen ánimo, agradeciéndole a Dios por este tiempo que me permite estar en comunión con Él y escribiendo este tema para que ustedes se nutran más del Señor, y esto para mí es una ¡Gran bendición! Y sin contar que hoy el Señor me prestó la vida, me dio alimento, las medicinas, mi familia estuvo pendiente de mí. Una doctora muy querida de mi iglesia me recetó acertadamente las medicinas necesarias para mi pronta recuperación. Y fíjense, ¡el día todavía no ha terminado! Pero la mano de Dios sigue conmigo y la puedo sentir, sosteniéndome y dándome fuerzas para seguir adelante.

Amigo lector, ¿ha intentado recordar las bendiciones que Dios le ha dado durante todo su andar cristiano? Si está pasando por duros momentos, deténgase un segundo, porque este lapso de tiempo difícil le permite depender más de Dios y dejar que Él arregle su conflicto, cualquiera que este sea. ¡Y esto es una bendición!
Si está postrado en cama, desde allí Dios no se olvida de usted, porque hoy usted tuvo quien le preparara los alimentos, hubo dinero para las medicinas, hubo personas que lo cuidaron, pudo meditar más en la Palabra de Dios. ¡Y esto es una bendición!

No hay nada más triste que un cristiano piense que las bendiciones de Dios son limitadas y reniegue cada día de su situación. Y si este es su caso, deténgase en sus equivocados pensamientos, mire a su alrededor y pídale a Dios que le quite esa venda espiritual que le impide ver con claridad las múltiples y variadas bendiciones de nuestro Señor. Lo invito a que recorra su casa y cuente todo lo que tiene, luego salga y mire el jardín de su casa; después salga de su casa y observe el cielo, las aves, los árboles con sus flores y frutos y piense que estos también son bendiciones de Dios para su vida. Malaquías 3:10 en su última parte dice: “…y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”

Y también lo invito a que le dé una mirada exhaustiva a su vida cristiana. Mire cómo ha crecido, ha madurado y se dará cuenta que su relación con Dios no es la misma, va en aumento, y esto, mi estimado hermano en la fe de Cristo, es una ¡grande y maravillosa bendición!, mucho más inmensa que las bendiciones materiales que usted haya recibido.

Finalmente, le quiero compartir el coro del Himno “Cuando combatido por la adversidad”, confiando que la letra del mismo, le hará reflexionar cuánto Dios lo ama y que estará con usted para sorprenderlo cada día con abundantes bendiciones, si usted decide caminar siempre  de la mano de Él.
Coro
¡Bendiciones, cuantas tienes ya!
Bendiciones, Dios te manda más;
Bendiciones, te sorprenderás
Cuando veas lo que Dios por ti hará.


¡Dios lo bendiga!



jueves, 1 de enero de 2015

“MI AMOROSO PADRE…”

Texto Bíblico: Jeremías 31:3

Hace unas semanas atrás me contaron una emotiva historia de un padre recordando situaciones que pasaron cuando su hijo era un pequeño niño.
Este padre recordaba que su primogénito, cuando fue inscrito en el jardín de infantes, las primeras semanas dio mucha guerra. A veces iba llorando, otras veces le decía a su papá que lo cargue porque estaba cansado y que lo despierte cuando llegaran al jardín. Lo enviaban muy limpio y perfumado, pero él regresaba muy sucio. Y así, un sin número de situaciones tuvo que pasar este padre hasta que su hijo comprendió que lo único que él deseaba era su bien, que su hijo llegara más lejos de lo que ellos habían llegado, en cuanto a preparación académica se refiere…

Han pasado los años, y actualmente, este joven ya es un profesional. Ayuda en el negocio familiar, es el orgullo de sus padres, y sirve en la iglesia al Señor, con los dones y talentos que Dios le ha dado. Y lo bueno de todo, es que este hijo da gracias a Dios por sus padres y la paciencia que tuvieron con él desde niño, hasta hoy, ya que en todo momento puede contar con ellos, sabiendo que sus padres lo aman entrañablemente.

Y esto me hace recordar el actuar de nuestro Padre Celestial una vez que decidimos aceptarlo como nuestro Dios y Salvador personal. Es allí cuando nuestro Amoroso Padre Celestial nos inscribe en la “escuela de la vida cristiana”.

Al principio nos parecerá que esta escuela es muy exigente, aburrida; y cada mañana le pondremos mil y un pretextos para no  enfrentarnos como creyentes en Cristo al diario vivir. También, otras veces lloraremos, le reclamaremos a Dios el por qué nos inscribió en esta escuela, ya que las lecciones para aprender son muy duras, son cargas muy pesadas.
En otros momentos, le diremos a nuestro Padre que estamos cansados, que ya no queremos caminar hacia la “escuela”, pero Él, sin decir una palabra, nos cargará hasta que estemos en condiciones de caminar y nos sintamos fortalecidos, menos fatigados. También sucederá, que los consejos que nos dé nuestro Padre Celestial no nos agradarán y querremos abandonar “la escuela”, pero Él, pacientemente, tratará con nosotros para que avancemos y no nos quedemos atrás.

Incluso, habrá momentos críticos que, cual hijo pródigo, abandonaremos la “escuela de la vida cristiana”, nuestro refugio junto a Él, y nos iremos muy lejos, tocando fondo. Pero aún ahí, Él estará esperándonos pacientemente y, cada día estará mirando al horizonte, esperando ver nuestra silueta y así poder  extendernos sus brazos amorosos dándonos la bienvenida al hogar;  porque, aunque hayamos pecado contra Él, por más sucios e inmundos que regresemos, nuestro Amoroso Padre siempre nos recibirá, si arrepentidos decidimos regresar al hogar, y con el firme propósito de no volver atrás.

Así es mi Amoroso Padre Celestial: misericordioso, compasivo, paciente, lleno de amor, perdonador. Y puede ser su Padre Celestial también, si le entrega hoy su corazón y permite que la sangre de su Hijo Jesucristo, lo limpie de todo pecado…

Aunque yo sé que lo primero que Él hará será inscribirlo en la “escuela de la vida cristiana”, y que, no será nada fácil; pero lo que sí le puedo asegurar, por mi propia experiencia,  es que, mi Amoroso Padre estará a su lado guiándolo, sosteniéndolo, y aconsejándolo, hasta que llegue el día de nuestra graduación (si perseveramos hasta el final), la misma que será una ceremonia muy hermosa ¡En la Patria Celestial!

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo,
diciendo:
Con amor eterno te he amado;
por tanto, te prolongué mi misericordia.”
(Jeremías 31:3)


¡Dios los bendiga!


lunes, 8 de diciembre de 2014

“¡CUIDADO PIERDES TU HERENCIA!”

Texto Bíblico: Génesis 27:1-40

Amigo lector, ¿qué clase de herencia le gustaría recibir?, ¿se encuentra a la espera de una herencia?, ¿acaso ya recibió su herencia, pero está inconforme con la parte que le tocó?, ó, ¿se encuentra en medio de un acalorado litigio porque le quieren arrebatar su herencia? Y hablando de herencias,  recordaba dos incidentes reales, y, aunque las dos historias fueron en diferentes épocas, pero lo que las une es que, una de las partes perdió su herencia.

En la primera historia: Esaú (Génesis 25: 27-34; 27:1-40), según el capítulo 25 de Génesis, decide vender a su hermano Jacob su primogenitura por un plato de comida. Esto, sin lugar a dudas traería graves consecuencias, porque, aunque Esaú amaba mucho a su padre y, esperaba recibir como herencia una bendición especial para su vida, en el capítulo 27 vemos cómo su hermano Jacob, con engaños, logra recibir esa bendición especial destinada para su hermano mayor. Sólo allí, Esaú se dio cuenta del tremendo error que significó vender su primogenitura, ya que este no era un sitial terrenal, sino un privilegio que Dios le había dado al ser el primogénito, pero cuando reparó en ello, ya era demasiado tarde…

En la segunda historia: Una hermana cuidó de su otra hermana agonizante hasta el último momento, con la promesa que cuando muriera, la casa de la difunta quedaría a nombre de sus hijas (esta familia ya posee su casa propia). Mas, la sorpresa para esta familia fue enorme cuando en el testamento apareció que los beneficiarios de la casa eran unos parientes que nunca habían visto por ella, y ahora eran dueños de esa casa. Actualmente esta hermana maldice a la difunta, y el haber destinado su tiempo  “para nada…”

Así es amigos, existen diferentes clases de herencias: las espirituales y las materiales; y ambas se pueden perder. Pero, la herencia que es más dolorosa perder es la espiritual. Por esto, Cuando visitamos a un enfermo, normalmente lo hacemos para darle ánimo; pero, cuando el enfermo termina dándonos palabras de consuelo, especiales consejos para nuestras vidas, esa sin duda, es una ¡más grande y mejor herencia!

Hace un tiempo atrás estuve visitando a mi abuelita materna, y fui con el propósito de animarla en medio de su enfermedad. Fue un tiempo hermoso, porque cantamos himnos, coros, leímos la Biblia, y cantamos algunas veces   el himno Un Gran Salvador es Jesús el Señor. Al final de la tarde, cuando me acerqué a despedirme de ella (estábamos solas), me pidió que se lo cante otra vez, y de pronto ella me agarró fuertemente de la mano, fijó su rostro en el mío y me repitió una y otra vez una parte del himno, y me sonrió tiernamente. Aunque ella no sabía por lo que yo estaba pasando en esos días, pero sus palabras me llenaron de  paz y tranquilidad para enfrentar el día a día, sabiendo que tengo un Gran salvador llamado Jesucristo.

¡Y esta es mi herencia!, el recordar, cada vez que me sienta desanimada este hermoso canto, y también, el recuerdo que por unos minutos mi abuela me lo dedicó a mí. Esta herencia me pertenece, por lo tanto, ¡nadie podrá arrebatármela jamás! Pero, como las herencias espirituales se deben compartir, para bendecir a otros, en esta ocasión, amigo lector,  les quiero dejar la letra de la primera estrofa y el coro de uno de los himnos preferidos de mi querida abuelita, con la certeza que la letra del mismo, traerá paz, fortaleza y gozo a su espíritu.

“Un Gran Salvador es Jesús el Señor”
Un gran Salvador es Jesús el Señor,
Un gran Salvador para mí.
Protege mi vida de todo temor,
Refugio me ofrece aquí.

Coro: Protege mi alma de todo temor,
La libra de toda ansiedad.
Mis dudas quitó y yo sé que su amor,
Feliz protección me dará, Feliz protección me dará.


¡Dios lo bendiga!