lunes, 8 de diciembre de 2014

“¡CUIDADO PIERDES TU HERENCIA!”

Texto Bíblico: Génesis 27:1-40

Amigo lector, ¿qué clase de herencia le gustaría recibir?, ¿se encuentra a la espera de una herencia?, ¿acaso ya recibió su herencia, pero está inconforme con la parte que le tocó?, ó, ¿se encuentra en medio de un acalorado litigio porque le quieren arrebatar su herencia? Y hablando de herencias,  recordaba dos incidentes reales, y, aunque las dos historias fueron en diferentes épocas, pero lo que las une es que, una de las partes perdió su herencia.

En la primera historia: Esaú (Génesis 25: 27-34; 27:1-40), según el capítulo 25 de Génesis, decide vender a su hermano Jacob su primogenitura por un plato de comida. Esto, sin lugar a dudas traería graves consecuencias, porque, aunque Esaú amaba mucho a su padre y, esperaba recibir como herencia una bendición especial para su vida, en el capítulo 27 vemos cómo su hermano Jacob, con engaños, logra recibir esa bendición especial destinada para su hermano mayor. Sólo allí, Esaú se dio cuenta del tremendo error que significó vender su primogenitura, ya que este no era un sitial terrenal, sino un privilegio que Dios le había dado al ser el primogénito, pero cuando reparó en ello, ya era demasiado tarde…

En la segunda historia: Una hermana cuidó de su otra hermana agonizante hasta el último momento, con la promesa que cuando muriera, la casa de la difunta quedaría a nombre de sus hijas (esta familia ya posee su casa propia). Mas, la sorpresa para esta familia fue enorme cuando en el testamento apareció que los beneficiarios de la casa eran unos parientes que nunca habían visto por ella, y ahora eran dueños de esa casa. Actualmente esta hermana maldice a la difunta, y el haber destinado su tiempo  “para nada…”

Así es amigos, existen diferentes clases de herencias: las espirituales y las materiales; y ambas se pueden perder. Pero, la herencia que es más dolorosa perder es la espiritual. Por esto, Cuando visitamos a un enfermo, normalmente lo hacemos para darle ánimo; pero, cuando el enfermo termina dándonos palabras de consuelo, especiales consejos para nuestras vidas, esa sin duda, es una ¡más grande y mejor herencia!

Hace un tiempo atrás estuve visitando a mi abuelita materna, y fui con el propósito de animarla en medio de su enfermedad. Fue un tiempo hermoso, porque cantamos himnos, coros, leímos la Biblia, y cantamos algunas veces   el himno Un Gran Salvador es Jesús el Señor. Al final de la tarde, cuando me acerqué a despedirme de ella (estábamos solas), me pidió que se lo cante otra vez, y de pronto ella me agarró fuertemente de la mano, fijó su rostro en el mío y me repitió una y otra vez una parte del himno, y me sonrió tiernamente. Aunque ella no sabía por lo que yo estaba pasando en esos días, pero sus palabras me llenaron de  paz y tranquilidad para enfrentar el día a día, sabiendo que tengo un Gran salvador llamado Jesucristo.

¡Y esta es mi herencia!, el recordar, cada vez que me sienta desanimada este hermoso canto, y también, el recuerdo que por unos minutos mi abuela me lo dedicó a mí. Esta herencia me pertenece, por lo tanto, ¡nadie podrá arrebatármela jamás! Pero, como las herencias espirituales se deben compartir, para bendecir a otros, en esta ocasión, amigo lector,  les quiero dejar la letra de la primera estrofa y el coro de uno de los himnos preferidos de mi querida abuelita, con la certeza que la letra del mismo, traerá paz, fortaleza y gozo a su espíritu.

“Un Gran Salvador es Jesús el Señor”
Un gran Salvador es Jesús el Señor,
Un gran Salvador para mí.
Protege mi vida de todo temor,
Refugio me ofrece aquí.

Coro: Protege mi alma de todo temor,
La libra de toda ansiedad.
Mis dudas quitó y yo sé que su amor,
Feliz protección me dará, Feliz protección me dará.


¡Dios lo bendiga!


martes, 9 de septiembre de 2014

“¡SIEMPRE ADELANTE!”

Texto Bíblico: Ezequiel 1:12

“Y cada uno caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espíritu les movía que anduvieren, andaban; y cuando andaban, no se volvían.”(Ezequiel 1:12).

Estaba leyendo el libro del profeta Ezequiel, y en varios versículos, el profeta describe cómo él veía a los querubines, esos seres celestiales creados para estar muy cerca de nuestro Dios. Y lo que a mí me impactó, no fue tanto su descripción física (ya que mi limitado entendimiento aún no logra asimilar tanta belleza), sino la actitud espiritual de estos seres, es decir, su actuar frente a la Divinidad de nuestro Creador.

Como podemos leer en el capítulo 1:12 del libro de Ezequiel, hay un punto interesante de los querubines, y es que ellos ¡andaban derechos hacia adelante y, no se volvían!

Así, estos versículos me dejaron pensando en la actitud que todo cristiano debe tener en este mundo con respecto a su propia vida, sus propias convicciones, como creyente en Cristo. Y es que, de los querubines podemos aprender a seguir siempre adelante, sin volver atrás. Y yo meditaba quién es el motor de ellos para tener este sentir, esa única dirección en su andar, y observé en estos versículos, que su motor, su dirección es Dios. En el capítulo 1 de este libro narra que ellos van junto con la gloria de Dios, como si le hicieran calle de honor. ¡Qué privilegio tan grande!

Imaginémonos por un instante a estos seres hermosos, sin su Creador, sin una razón para moverse. Yo pensaba que su andar, entonces, sería desordenado, sin rumbo fijo. Pero cuando es Dios el motor, el foco de la atención de ellos; entonces, su pensar, su anhelo, su camino a seguir, adquiere una sola dirección: ¡hacia adelante!

Amigo lector, se siente usted:
¿Cansado y sin fuerzas?
¿Tiene una enfermedad incurable?
¿Se siente frustrado?
¿Ha perdido su trabajo?
¿Ha perdido un ser querido?
¿Tiene oposición en su ministerio en la iglesia?
¿Se siente solo, ó sola?

Pues, cada vez que usted se sienta desanimado o tenga alguna tentación en su vida, cierre sus ojos, piense en los querubines y la gloria de Dios. Trate de imaginarse cómo estos seres lo siguen a Él sin vacilar, sabiendo que la dirección que su Creador toma, siempre es y será la mejor de todas.

Este versículo 12 del libro de Ezequiel, ha sido de mucho valor espiritual para mi vida, porque cada día nos enfrentamos a nuevas luchas, nuevos retos como creyentes, y, el saber que tengo un Dios que no me abandona y sigue fiel a mi lado, proveyéndome para TODAS mis necesidades, es suficiente razón para buscar una comunión más íntima, más cercana a Él; comunión que permitirá que mi andar espiritual tenga una sola dirección: ¡siempre adelante!

Así que, ¿Se anima usted a seguir el ejemplo de los querubines?...

Para finalizar, le dejo el coro del Himno “Cual Pendón Hermoso”, cuya letra nos anima a continuar nuestro peregrinaje por esta tierra sin desmayar, y sin volvernos atrás.

“¡Adelante!, ¡Adelante,
 en pos de nuestro Salvador!
Nos da gozo y paz
Nuestro Rey,
Adelante con valor.”


¡Dios lo bendiga!




jueves, 10 de julio de 2014

“QUE NO OLVIDEN TU ROSTRO…”

Texto Bíblico: 2 Corintios 4:16

Hace un tiempo atrás, me comentaron que en la televisión dieron un “reality show” sobre jovencitas que deseaban ser modelos, y entre las tareas impuestas estaba el de modelar vestidos de novias de diferentes estilos y diseñadores. Al final, el jurado elegiría a la que más le impactara no sólo por su forma de modelar, sino, principalmente por la belleza de su rostro.

Así, pasaron una tras otra modelando con sus blancos vestidos. De repente, le tocó el turno a una joven que modelaba un vestido de novia ¡negro!...De seguro iba a captar la atención del jurado, con semejante ventaja frente a las demás competidoras vestidas de blanco.

Mas, la sorpresa fue enorme cuando los miembros del jurado, a la hora de elegir a la ganadora, primero, se estaban olvidando que había una modelo que vistió de negro; segundo, uno de los miembros del jurado dijo algo que, para toda modelo es sentencia de muerte: “¿cómo era su rostro?, ¿alguien recuerda su rostro?...”

Así es, amigos, como la modelo mencionada anteriormente, mucha gente pasa por este mundo haciendo acciones para sobresalir y lograr un sitio de renombre, pero, al final de sus días, pocos recuerdan lo que hicieron y, con el paso de los años, sus rostros se van esfumando, cual niebla, de la mente de las personas.

Pero, a mí me llama mucho la atención nuestro Señor Jesucristo, porque, sea que crean o no en su existencia, todo el mundo conoce quién fue Él. Incluso, hoy se dan tiempo para hacer documentales y descubrir a este “enigmático ser” que cambió la historia y la vida de muchas personas y que, actualmente, sigue teniendo miles de seguidores, y sin necesidad de tener un perfil en alguna  página social en Internet.

Ahora, ¿a qué se debe el hecho que muchos recuerden la existencia del Hijo de Dios en este mundo, sin ni siquiera tener una fotografía suya?, ¿cómo es posible que sigamos recordándolo? A mi parecer, hubo un aspecto muy importante que Él cultivó en este mundo, y fue el de perfeccionar su rostro espiritual, que equivale al reflejo del rostro espiritual del Padre Celestial.

Así, Jesucristo buscó estar cada día en comunión íntima con su Padre Celestial, y fue esa especial comunión que le motivó a hacer acciones llenas de amor, compasión y misericordia a los demás. Estilo de vida que culminó con la mayor acción jamás olvidada: ¡Su sacrifico en la cruz por nosotros!

Amigos, recordemos que nuestro rostro físico cambia por: enfermedades, dificultades de la vida, cirugías, accidentes, el paso de los años, etc.; pero, el rostro espiritual es el único que se renueva día a día, no envejece.

Finalmente, si buscamos vivir como Cristo vivió entre nosotros, no importará el tiempo transcurrido; o, si ya no estamos en este mundo, pues, cada buena acción que hayamos hecho será recordada por todos, y nuestro rostro espiritual perdurará por siempre en el corazón y mente de aquellos que nos conocieron.


“Por tanto, no desmayamos;
antes aunque este
nuestro hombre exterior
 se va desgastando,
el interior no obstante
 se renueva de día en día.”
(2 Corintios 4:16)


¡Dios lo bendiga!


viernes, 16 de mayo de 2014

“EL CONCURSO DE TALENTOS”

Texto Bíblico: 1 Corintios 2:12-13

Me encontraba dentro de un taxi cuando de pronto escuché en la radio lo siguiente:
Participante 1: “Te alabo Señor, porque tú eres Todopoderoso, etc,etc.
Locutores: (Efecto de sonido de carcajadas) ¡Muy bien querida amiga!, ¡Qué gusto que esté participando con nosotros. Déjenos sus datos por interno y lo llamaremos sin gana el premio del día de hoy por cantarnos esta canción!
Participante 2: Similar situación, similar canción….
Locutores: (Efectos de sonido  de aplausos, gritos y carcajadas, igual respuesta).

De pronto, mi sorpresa fue mayor cuando al mencionar la emisora era el dial de una radio que se dice ser “cristiana”. Si los locutores no lo mencionan hubiera asegurado que era una radio popular que, a los choferes de transporte urbano, les gusta escuchar (ya que hasta sus voces se parecían a la de los otros locutores)…

Es muy triste ver cómo  se ha perdido toda sensibilidad con respecto a la música cristiana. Hoy en día se dice que hay para todos los gustos: salsa, merengue, hip-hop, rock, etc; y, aprovechando la sensibilidad de muchos fieles, han hecho de la música cristiana un apetecido y lucrativo mercado. Así, hoy pagas para ir a conciertos y “recibir mucha bendición”; pagas para comprar sus cd, si deseas escuchar su reciente composición. Y,  por si fuera poco, puedes utilizar esas alabanzas para participar en “concursos cristianos” y ¡ganar premios!

Amigos, yo no encuentro en la Biblia un solo versículo que me indique que la finalidad de las alabanzas son para: lucrar económicamente, diversión personal y de la iglesia, o para concursos de talentos. Por el contrario, yo leo en la Biblia que la función de las alabanzas es para:
a) Exaltar el nombre de Dios. Salmos 68:4
b) Animarnos y consolarnos en medio de las pruebas. Salmos 34:6
c) Compartir con otros lo que Dios ha hecho en nosotros. Salmos 40:2-3

Ejemplo tenemos en el gran Rey David, quien nos dejó un amplio legado de composiciones, en los que podemos observar el profundo temor, respeto y reverencia que él tenía hacia Dios. Y esto, se ve reflejado en el contenido espiritual de los Salmos. También, en el Nuevo Testamento y hasta nuestros días, podemos ver a muchos hombres y mujeres de Dios que, encontraron en las alabanzas, la oportunidad para testificar a otros de Cristo, ya sea como intérpretes o compositores.

Así, ¿cómo yo podría utilizar frases tan hermosas y de profundo contenido espiritual para mi vida, como: una distracción, para participar en concursos, o peor, buscar lucrar con el talento que Dios me ha dado, y que Él no me lo ha cobrado? “…de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:8b)

Hermanos en la fe de Jesucristo, les hago un llamado al discernimiento. Les pido que oren a Dios y que pidan que su Santo Espíritu los guíe y los lleve a la verdadera forma de alabar que Dios quiere y le agrada; y que  rechace toda forma de alabanza que no tenga base en las Sagradas Escrituras, y no sea, por esto, espiritual.

Finalmente, amigo lector, recuerde que las alabanzas no se mezclan ni se utilizan para fines personales o corporativos; pues, si las alabanzas a Dios tienen contenidos espirituales, entonces, deben usarse en momentos y lugares con fines espirituales.

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo,
sino el Espíritu que proviene de Dios,
para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,
 lo cual también hablamos,
no con palabras enseñadas por sabiduría humana,
sino con las que enseña el Espíritu,
acomodando lo espiritual a lo espiritual.”
 (1 Corintios 2:12-13)


¡Dios lo bendiga!




miércoles, 23 de abril de 2014

“EL TRABAJADOR INFORMAL…”

Texto Bíblico: Salmos 37:25

El otro día, saliendo de mi trabajo, me subí al bus que me llevaría de regreso a casa. Todo transcurría sin novedad. Se subían y bajaban toda clase de pasajeros y vendedores informales, quienes, como ya sabemos, venden de todo: ¡hasta piedras!, que según ellos, traerán suerte al que las adquiera.

De repente, se subió al bus un “trabajador informal” muy peculiar. Digo peculiar porque estaba  bien vestido, en comparación del resto de vendedores que, por lo general, visten muy modestamente. Este vendedor captó mi atención porque no llevaba ningún producto en sus manos y, mientras nos contaba su “triste historia” de por qué no tenía un trabajo “normal” como nosotros; yo esperaba impaciente que, como por arte de magia, apareciera entre sus manos algún producto o, por último, una foto de algún familiar enfermo y necesitado de la “ayuda generosa de los pasajeros”.

Mas, mi sorpresa fue mayor cuando, en su largo discurso, nos dijo que no se subía a vender nada, porque se había dado cuenta que “sólo” pidiendo colaboración a los pasajeros él ganaba alrededor de $70,00 diarios; y que, según sus cálculos, si así seguía, podría recaudar $800,00 que era lo que necesitaba para ayudar a su hija y madre enfermas. Asimismo, nos dijo que Dios le había indicado que esa iba a ser su fuente de trabajo, y que los amables pasajeros lo iban a sostener diariamente en este honrado y sacrificado trabajo: “el de pedir colaboración como trabajador informal”.

Para finalizar su amplio discurso, nos dijo que él había hecho una promesa a Dios que: “si Dios le daba gente que lo apoye y le dé dinero en los buses, entonces él se iba a cortar las piernas y a donarlas a su madre que no podía caminar”. Acto seguido, pasó por cada asiento y, ante mi sorpresa, mucha gente le dio dinero (menos unos cuantos sensatos y yo). Asumo que si así va, este hombre pronto tendrá que cortarse las piernas, ya que la promesa fue ante Dios, y todos sabemos, que debemos cumplir nuestras promesas a Él. (Eclesiastés 5:4).

Mis estimados lectores, mucho cuidado con atribuir a Dios palabras que Él no nos ha dicho ni están escritas en Su Palabra. La Biblia claramente nos exhorta a trabajar y ganarnos el pan de cada día. Es más, el Apóstol Pablo tiene una frase muy fuerte, pero cierta: “…Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” (2 Tesalonicenses 3:10b).

Dios no solapa la vagancia ni fomenta la mendicidad (Génesis 3:19a; 2 Timoteo 2:6). Por lo tanto, todo el que busca el dinero fácil y dice que es dádiva de Dios, miente, no teme a Dios, y su castigo será que en un tiempo no muy lejano, pasará realmente por hambre y desnudez; no solamente él, sino todos los suyos; porque el dinero fácil nunca tendrá la bendición de Dios y no podrá disfrutarlo.

Por el contrario, si usted se considera un hijo de Dios, y cada día se gana el pan con trabajo honrado, con mucho sacrificio, y vive como una persona justa delante de Dios y de los hombres, entonces, vivirá bajo promesas Divinas que siempre lo acompañarán  a usted y a todos los suyos; promesas que lo librarán de caer en la desgracia de la mendicidad.

“Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová,
Que anda en sus caminos.
Cuando comieres el trabajo de tus manos,
Bienaventurado serás, y te irá bien.”
(Samos 128:1-2)


“Jehová no dejará padecer hambre al justo;…”
(Proverbios 10:3a.)

“Joven fui, y he envejecido,
Y no he visto justo desamparado,
Ni su descendencia que mendigue pan.”
Salmos 37:25

¡Dios lo bendiga!


viernes, 4 de abril de 2014

“EL NEGOCIO DE COMIDAS”

Texto Bíblico: Lucas 10:38-40a

Hace unas semanas atrás estuve tomando unas vacaciones en una de las playas de mi país y, como el lugar donde estaba descansando quedaba enfrente de la playa, me dirigí con mi madre, a uno de los tantos puestos de comidas que ofrece el sector para almorzar.

Allí nos atendió una amable madre de familia, quien pronto se puso a conversar con nosotras, y durante el tiempo que estuvimos almorzando, esta joven madre, nos contó cómo había levantado este negocio de comidas, y cómo día a día luchaba para lleva el dinero para alimentar a sus 6 hijos, y cuánto había sufrido con los maltratos de su esposo.
Pues bien, esta joven mujer nos contó historias de tristeza y superación, y al menos, por treinta minutos, nos tuvo pendientes de sus necesidades y para finalizar, se identificó como cristiana evangélica.

Con esta declaración, mi madre y yo también nos identificamos como tales, acto seguido, le dimos consejos pertinentes a la luz de la Biblia, y antes de retirarnos, le pregunté a la señora si me permitía hacer una breve oración por ella, su familia y el negocio, a lo que ella respondió de forma afirmativa.

Así que, oré por ella de manera breve, y al finalizar, cuál  sería nuestra sorpresa que la señora no había estado orando con nosotras, sino que (en silencio) estaba haciendo señales con su mano para atraer clientes al local. Cuando nos vio que terminamos nos agradeció el gesto y acto seguido, continuó llamando a potenciales clientes…

Apreciados amigos, esta historia, más allá de incomodarme me llevó a reflexionar que hay mucha gente que quiere que otros escuchen sus problemas, les ayuden a dar solución a los mismos; incluso, asisten a una iglesia, se bautizan y se autodenominan creyentes en Cristo como un amuleto para que les vaya bien en todo.
Pero, cuando tienen que acercarse más a Dios en oración, leyendo y practicando Su Palabra, asistir a cultos en la iglesia; entonces, están muy ocupados y lo solucionan diciendo: “Oren por mí”, “A usted Dios sí la escucha”, “Dedíqueme un versículo”, “Tengo que trabajar, pero escucharé las predicaciones de este domingo por radio o, compro el cd.”, etc. Y así, presentan mil y un excusas para no involucrarse de manera personal y completa con el Señor.

De esta manera, le “delegan” el trabajo espiritual a otros y, como la mujer de esta historia, mientras otros interceden con sus oraciones por sus necesidades; ellos continúan concentrados en sus quehaceres porque sus negocios son más importantes que Dios y ya tienen “quien esté menos ocupado y por lo tanto, que ore por ellos”.

Amigo lector, el crecimiento espiritual, el caminar en santidad es un asunto personal y, si no buscamos a Dios de una manera más íntima, seria y comprometida, nunca podremos conocer cuál es la voluntad de Él para nuestras vidas. ¿Desea usted que Dios lo escuche y responda a sus oraciones? Busque conocer más de Él cada día en oración y por medio de la lectura de la Santa Biblia. No delegue este tiempo hermoso de comunión íntima con el Señor a otros porque usted está “ocupado”. ¡Este es su privilegio y deber!

Recuerde: Dios tiene tiempo para usted las 24 horas del día, sus oídos siempre están prestos a escucharlo; así que, haga usted lo mismo con nuestro Dios, restablezca  con  ÉL esa comunicación interrumpida que ha mantenido por largo tiempo, y transforme cada día de su vida en un tiempo hermoso sin interrupciones con nuestro común y amado Salvador.

“Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea;
y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.
Esta tenía una hermana que se llamaba María,
la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.
Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres,…”

(Lucas 10:38-40a)


¡Dios lo bendiga!


lunes, 17 de febrero de 2014

“CON UN PROPÓSITO…”

Texto Bíblico: Colosenses 3:2

Como seres humanos siempre estamos pensando con qué propósito haremos esto o aquello. Muy pocas veces hacemos algo sin pensarlo. La mayoría de nuestras acciones vienen como producto de un análisis minucioso y, por ende, las hacemos con el ¨”ánimo de” o “con un propósito”.

Así, muchas veces nos planteamos lo siguiente ¿con qué propósito estoy en este mundo?, ¿con qué propósito laboro tantos años en el mismo trabajo?, ¿con qué propósito elijo tales o cuales amistades?, ¿con qué propósito me caso?, ¿con qué propósito soy servicial y cariñoso con mis padres y demás parientes?, etc. Y si tratáramos de dar respuesta a estas interrogantes seguro encontraríamos algunas, entre ellas:

-Yo estoy en este mundo con el propósito de: traer alegría a todos los que me rodean o para vivir la vida como me plazca.
- Estoy en este trabajo por muchos años con el propósito de: obtener un buen sueldo, un aumento, un ascenso, aportar a esta sociedad con mi trabajo.
- Elijo a estas amistades con el propósito de: sentirme rodeado de afecto y cariño, obtener favores, contactos laborales, roce social.
- Me caso con el propósito de: compartir mi vida con la persona que amo, porque la sociedad me lo exige, porque ella o él tiene dinero y subir socialmente.
- Soy servicial y cariñoso con mi familia porque: es mi deber serlo y velar por ellos, porque los amo, porque espero que me añadan en la herencia familiar, etc.

Ahora, qué tal si comparamos algunos propósitos que movieron el accionar de Jesucristo con los de esta lista y con otros que, seguramente, usted ya ha pensado aumentar.

Así, tenemos que Jesucristo, como Hijo de Dios, tuvo propósitos espirituales en su paso por este mundo, enfocados en agradar primero a su Padre, y, como consecuencia de esto, mucha gente se sintió bendecida en su paso por este mundo. Y hubo bendición porque Jesucristo tuvo los siguientes propósitos en su vida:

- Traer esperanza a este mundo lleno de desesperanza.
- Enseñar la Palabra de su Padre Celestial para despertar conciencias
- Mostrar el poder de Dios por medio de grandes milagros.
- Llevar las cargas del hombre y llenarlos de paz.
- Enseñar a hacer la voluntad del Padre
- Morir por cada persona de este mundo y salvarnos de la esclavitud del pecado.
- Preparar un lugar especial, para los que en Él creen, en la Patria Celestial.

Finalmente, después de comparar estas dos listas de propósitos, me gustaría que nos unamos a los propósitos que Dios quiere, que direccionen nuestras vidas, cambiemos la dirección de nuestra lista actual hacia propósitos mejores que son los del Señor Jesucristo, para que todo lo que hagamos en esta vida dé un nuevo giro, nos aliente a seguir adelante,  nos anime a permanecer firmes en la fe, hasta nuestro encuentro con nuestro amado Salvador en la Patria Celestial…

Propósitos de este nuevo año:
- Traer esperanza a nuestros hermanos
- Enseñar la Palabra a tiempo y fuera de tiempo
- Dejar que Dios lleve nuestras cargas y nos llene de paz
- Aprender a hacer la voluntad de Dios
- Compartir el mensaje de salvación con otros
- Ser capaz de amar y dar la vida por otros
- Prepararnos cada día para el encuentro con nuestro amado Salvador

“Poned la mira en las cosas de arriba,
no en las de la tierra.”

(Colosenses 3:2)


¡Dios lo bendiga!