miércoles, 25 de marzo de 2015

¡CYBER BENDICIÓN!

Texto Bíblico: 1 Pedro 3:8-9

Estoy escribiendo estas líneas en momentos que el mundo en el que vivimos pasa por una terrible crisis tanto en lo económico, como en lo social, moral, religioso, etc. Y si nos detenemos a leer el periódico, nos produce impotencia, tristeza, molestia, y hasta depresión el ver que las cosas no marchan como debieran, y que este mundo que Dios creó con tanto amor se hunde cada día más.

Pero, en lo personal, más me entristece el ver cómo muchos que dicen ser hijos de Dios, utilizan las redes sociales para todo, menos para ser bendición a sus respectivos contactos. Y cuando digo para TODO, me refiero a lo siguiente, por citar algunos ejemplos:

1. “Cristianos” que pelean entre sí, escribiéndose en sus muros sátiras y frases que humillan o denigran a otros.
2. “Cristianos” que utilizan las redes sociales para entablar relaciones que, a la larga, pueden poner en peligro sus hogares.
3. “Cristianos” que en lugar de restaurar al prójimo caído, utilizan sus muros para castigar a esas personas (con versículos bíblicos dedicados) porque no viven al “mismo nivel de santidad” de ellos.
4. “Cristianos” que se quejan por todo lo malo que les pasa y, utilizan sus muros para informarnos de todo lo que les sucede, incluidos sus más íntimos problemas.
5. “Cristianos” que actúan como si no tuviesen ninguna esperanza en sus vidas, de modo que sus frases son una invitación al suicidio colectivo.
6. “Cristianos” que ofenden, desde sus muros (y se escudan en que son en sus propios muros) las creencias de otros contactos, los ridiculizan y, si pueden, colocan fotografías que afectan las creencias de otros grupos religiosos.

Y la lista pudiera extenderse, del no buen comportamiento de estos llamados “cristianos”, que si no fuera, porque mi percepción y punto de vista de ser cristiano dista mucho de la de ellos, hace rato hubiera renegado de mi fe, si hubiera tomado como modelo de vida lo que ellos escriben y lo publican en el cyber espacio.

Amados hermanos en Cristo, nuestro mejor modelo de vida cristiana siempre debe ser Jesucristo (Hebreos 12: 2a). Recuerde que Él aprovechó cada minuto de su vida para ser un raudal de bendiciones. Aún en medio de su agonía en la cruz, tuvo palabras de consuelo, esperanza, perdón y salvación para los que lo rodeaban. ¿No debiéramos nosotros hacer lo mismo?

Así que, aprovechemos el enorme potencial del internet para predicar a Cristo, pero no con palabras, sino con hechos. No dejemos que el virus del desánimo, rencor, odio, indiferencia, tensiones de diversa índole, llenen nuestros corazones, porque recuerde: todo aquello que publicamos en las redes sociales, revela nuestro verdadero yo, sin importar si usted es o no líder en su iglesia. Toda publicación en internet refleja qué clase de cristianismo usted vive.

Saben mis hermanos, si todos los que nos llamamos hijos de Dios, y decimos que hemos sido transformados por el poder de Cristo, utilizáramos las redes sociales para mostrar (ya sea en frases o versículos) cómo Dios obra cada día en nuestras vidas, entonces, seríamos un imán para el resto del mundo, como un faro en alta mar, al que muchos querrían acudir para buscar una palabra de ayuda y de consuelo, para recibir una “cyber bendición”.

Finalmente, cada vez que abra su página en internet, recuerde cuántas bendiciones le ha dado Dios en este día, y compártalas con el resto de sus contactos; se sorprenderá de la cantidad de reacciones positivas, y cómo sus contactos visitarán su muro diariamente, en busca de una palabra de aliento, de ánimo, porque saben que su cyber muro es un lugar de descanso, y donde pueden recibir algo de Dios para sus vidas.

“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos,
 amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición,
 sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados
 para que heredaseis bendición.”
(1 Pedro 3: 8-9)

¡Dios lo bendiga!


martes, 10 de febrero de 2015

¿CUÁNTAS BENDICIONES DIOS TE HA DADO?


Texto Bíblico: Deuteronomio 28: 2-4

Hace unos días recibí un hermoso obsequio. Se trata de un pequeño árbol de bonsái artificial, hecho a mano y lleno de diminutas florecitas en diferentes tonos rosa que en conjunto, le dan una especial frescura y belleza. Al verlo en su totalidad, ya en la sala de mi casa, de pronto vinieron a mi mente las múltiples y abundantes bendiciones que Dios me ha dado. De inmediato, quise contar cada rosita del arbolito y recordar una bendición de Dios en mi vida, pero me di cuenta que las flores serían insuficientes, pues, el Señor cada día va añadiendo más y más bendiciones a mi vida, de modo que, hasta el momento, serían injustamente contadas porque correría el riesgo de pecar por olvidadiza, debido a mis limitaciones humanas.

Por tanto, quiero decirles lo siguiente sobre las bendiciones de Dios:
1. Nunca piensen que las bendiciones del Señor son limitadas. Nosotros las limitamos, obstaculizamos o detenemos cuando no andamos rectamente, viviendo la vida que Dios desea que vivamos. Dice Deuteronomio 28:1-2: “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.”
2. Así como las bendiciones de Dios son abundantes, esto significa que vendrán en todo momento; es decir, cuando haya felicidad; o cuando haya aflicción. Lo importante aquí es aprender a ver la bendición divina aun en las tormentas. Dice Proverbios 10:22 “La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.” Por ejemplo, yo les estoy escribiendo mientras mi salud está quebrantada. Tuve que faltar al culto de mi iglesia, pero aquí estoy, con buen ánimo, agradeciéndole a Dios por este tiempo que me permite estar en comunión con Él y escribiendo este tema para que ustedes se nutran más del Señor, y esto para mí es una ¡Gran bendición! Y sin contar que hoy el Señor me prestó la vida, me dio alimento, las medicinas, mi familia estuvo pendiente de mí. Una doctora muy querida de mi iglesia me recetó acertadamente las medicinas necesarias para mi pronta recuperación. Y fíjense, ¡el día todavía no ha terminado! Pero la mano de Dios sigue conmigo y la puedo sentir, sosteniéndome y dándome fuerzas para seguir adelante.

Amigo lector, ¿ha intentado recordar las bendiciones que Dios le ha dado durante todo su andar cristiano? Si está pasando por duros momentos, deténgase un segundo, porque este lapso de tiempo difícil le permite depender más de Dios y dejar que Él arregle su conflicto, cualquiera que este sea. ¡Y esto es una bendición!
Si está postrado en cama, desde allí Dios no se olvida de usted, porque hoy usted tuvo quien le preparara los alimentos, hubo dinero para las medicinas, hubo personas que lo cuidaron, pudo meditar más en la Palabra de Dios. ¡Y esto es una bendición!

No hay nada más triste que un cristiano piense que las bendiciones de Dios son limitadas y reniegue cada día de su situación. Y si este es su caso, deténgase en sus equivocados pensamientos, mire a su alrededor y pídale a Dios que le quite esa venda espiritual que le impide ver con claridad las múltiples y variadas bendiciones de nuestro Señor. Lo invito a que recorra su casa y cuente todo lo que tiene, luego salga y mire el jardín de su casa; después salga de su casa y observe el cielo, las aves, los árboles con sus flores y frutos y piense que estos también son bendiciones de Dios para su vida. Malaquías 3:10 en su última parte dice: “…y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”

Y también lo invito a que le dé una mirada exhaustiva a su vida cristiana. Mire cómo ha crecido, ha madurado y se dará cuenta que su relación con Dios no es la misma, va en aumento, y esto, mi estimado hermano en la fe de Cristo, es una ¡grande y maravillosa bendición!, mucho más inmensa que las bendiciones materiales que usted haya recibido.

Finalmente, le quiero compartir el coro del Himno “Cuando combatido por la adversidad”, confiando que la letra del mismo, le hará reflexionar cuánto Dios lo ama y que estará con usted para sorprenderlo cada día con abundantes bendiciones, si usted decide caminar siempre  de la mano de Él.
Coro
¡Bendiciones, cuantas tienes ya!
Bendiciones, Dios te manda más;
Bendiciones, te sorprenderás
Cuando veas lo que Dios por ti hará.


¡Dios lo bendiga!



jueves, 1 de enero de 2015

“MI AMOROSO PADRE…”

Texto Bíblico: Jeremías 31:3

Hace unas semanas atrás me contaron una emotiva historia de un padre recordando situaciones que pasaron cuando su hijo era un pequeño niño.
Este padre recordaba que su primogénito, cuando fue inscrito en el jardín de infantes, las primeras semanas dio mucha guerra. A veces iba llorando, otras veces le decía a su papá que lo cargue porque estaba cansado y que lo despierte cuando llegaran al jardín. Lo enviaban muy limpio y perfumado, pero él regresaba muy sucio. Y así, un sin número de situaciones tuvo que pasar este padre hasta que su hijo comprendió que lo único que él deseaba era su bien, que su hijo llegara más lejos de lo que ellos habían llegado, en cuanto a preparación académica se refiere…

Han pasado los años, y actualmente, este joven ya es un profesional. Ayuda en el negocio familiar, es el orgullo de sus padres, y sirve en la iglesia al Señor, con los dones y talentos que Dios le ha dado. Y lo bueno de todo, es que este hijo da gracias a Dios por sus padres y la paciencia que tuvieron con él desde niño, hasta hoy, ya que en todo momento puede contar con ellos, sabiendo que sus padres lo aman entrañablemente.

Y esto me hace recordar el actuar de nuestro Padre Celestial una vez que decidimos aceptarlo como nuestro Dios y Salvador personal. Es allí cuando nuestro Amoroso Padre Celestial nos inscribe en la “escuela de la vida cristiana”.

Al principio nos parecerá que esta escuela es muy exigente, aburrida; y cada mañana le pondremos mil y un pretextos para no  enfrentarnos como creyentes en Cristo al diario vivir. También, otras veces lloraremos, le reclamaremos a Dios el por qué nos inscribió en esta escuela, ya que las lecciones para aprender son muy duras, son cargas muy pesadas.
En otros momentos, le diremos a nuestro Padre que estamos cansados, que ya no queremos caminar hacia la “escuela”, pero Él, sin decir una palabra, nos cargará hasta que estemos en condiciones de caminar y nos sintamos fortalecidos, menos fatigados. También sucederá, que los consejos que nos dé nuestro Padre Celestial no nos agradarán y querremos abandonar “la escuela”, pero Él, pacientemente, tratará con nosotros para que avancemos y no nos quedemos atrás.

Incluso, habrá momentos críticos que, cual hijo pródigo, abandonaremos la “escuela de la vida cristiana”, nuestro refugio junto a Él, y nos iremos muy lejos, tocando fondo. Pero aún ahí, Él estará esperándonos pacientemente y, cada día estará mirando al horizonte, esperando ver nuestra silueta y así poder  extendernos sus brazos amorosos dándonos la bienvenida al hogar;  porque, aunque hayamos pecado contra Él, por más sucios e inmundos que regresemos, nuestro Amoroso Padre siempre nos recibirá, si arrepentidos decidimos regresar al hogar, y con el firme propósito de no volver atrás.

Así es mi Amoroso Padre Celestial: misericordioso, compasivo, paciente, lleno de amor, perdonador. Y puede ser su Padre Celestial también, si le entrega hoy su corazón y permite que la sangre de su Hijo Jesucristo, lo limpie de todo pecado…

Aunque yo sé que lo primero que Él hará será inscribirlo en la “escuela de la vida cristiana”, y que, no será nada fácil; pero lo que sí le puedo asegurar, por mi propia experiencia,  es que, mi Amoroso Padre estará a su lado guiándolo, sosteniéndolo, y aconsejándolo, hasta que llegue el día de nuestra graduación (si perseveramos hasta el final), la misma que será una ceremonia muy hermosa ¡En la Patria Celestial!

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo,
diciendo:
Con amor eterno te he amado;
por tanto, te prolongué mi misericordia.”
(Jeremías 31:3)


¡Dios los bendiga!


lunes, 8 de diciembre de 2014

“¡CUIDADO PIERDES TU HERENCIA!”

Texto Bíblico: Génesis 27:1-40

Amigo lector, ¿qué clase de herencia le gustaría recibir?, ¿se encuentra a la espera de una herencia?, ¿acaso ya recibió su herencia, pero está inconforme con la parte que le tocó?, ó, ¿se encuentra en medio de un acalorado litigio porque le quieren arrebatar su herencia? Y hablando de herencias,  recordaba dos incidentes reales, y, aunque las dos historias fueron en diferentes épocas, pero lo que las une es que, una de las partes perdió su herencia.

En la primera historia: Esaú (Génesis 25: 27-34; 27:1-40), según el capítulo 25 de Génesis, decide vender a su hermano Jacob su primogenitura por un plato de comida. Esto, sin lugar a dudas traería graves consecuencias, porque, aunque Esaú amaba mucho a su padre y, esperaba recibir como herencia una bendición especial para su vida, en el capítulo 27 vemos cómo su hermano Jacob, con engaños, logra recibir esa bendición especial destinada para su hermano mayor. Sólo allí, Esaú se dio cuenta del tremendo error que significó vender su primogenitura, ya que este no era un sitial terrenal, sino un privilegio que Dios le había dado al ser el primogénito, pero cuando reparó en ello, ya era demasiado tarde…

En la segunda historia: Una hermana cuidó de su otra hermana agonizante hasta el último momento, con la promesa que cuando muriera, la casa de la difunta quedaría a nombre de sus hijas (esta familia ya posee su casa propia). Mas, la sorpresa para esta familia fue enorme cuando en el testamento apareció que los beneficiarios de la casa eran unos parientes que nunca habían visto por ella, y ahora eran dueños de esa casa. Actualmente esta hermana maldice a la difunta, y el haber destinado su tiempo  “para nada…”

Así es amigos, existen diferentes clases de herencias: las espirituales y las materiales; y ambas se pueden perder. Pero, la herencia que es más dolorosa perder es la espiritual. Por esto, Cuando visitamos a un enfermo, normalmente lo hacemos para darle ánimo; pero, cuando el enfermo termina dándonos palabras de consuelo, especiales consejos para nuestras vidas, esa sin duda, es una ¡más grande y mejor herencia!

Hace un tiempo atrás estuve visitando a mi abuelita materna, y fui con el propósito de animarla en medio de su enfermedad. Fue un tiempo hermoso, porque cantamos himnos, coros, leímos la Biblia, y cantamos algunas veces   el himno Un Gran Salvador es Jesús el Señor. Al final de la tarde, cuando me acerqué a despedirme de ella (estábamos solas), me pidió que se lo cante otra vez, y de pronto ella me agarró fuertemente de la mano, fijó su rostro en el mío y me repitió una y otra vez una parte del himno, y me sonrió tiernamente. Aunque ella no sabía por lo que yo estaba pasando en esos días, pero sus palabras me llenaron de  paz y tranquilidad para enfrentar el día a día, sabiendo que tengo un Gran salvador llamado Jesucristo.

¡Y esta es mi herencia!, el recordar, cada vez que me sienta desanimada este hermoso canto, y también, el recuerdo que por unos minutos mi abuela me lo dedicó a mí. Esta herencia me pertenece, por lo tanto, ¡nadie podrá arrebatármela jamás! Pero, como las herencias espirituales se deben compartir, para bendecir a otros, en esta ocasión, amigo lector,  les quiero dejar la letra de la primera estrofa y el coro de uno de los himnos preferidos de mi querida abuelita, con la certeza que la letra del mismo, traerá paz, fortaleza y gozo a su espíritu.

“Un Gran Salvador es Jesús el Señor”
Un gran Salvador es Jesús el Señor,
Un gran Salvador para mí.
Protege mi vida de todo temor,
Refugio me ofrece aquí.

Coro: Protege mi alma de todo temor,
La libra de toda ansiedad.
Mis dudas quitó y yo sé que su amor,
Feliz protección me dará, Feliz protección me dará.


¡Dios lo bendiga!


martes, 9 de septiembre de 2014

“¡SIEMPRE ADELANTE!”

Texto Bíblico: Ezequiel 1:12

“Y cada uno caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espíritu les movía que anduvieren, andaban; y cuando andaban, no se volvían.”(Ezequiel 1:12).

Estaba leyendo el libro del profeta Ezequiel, y en varios versículos, el profeta describe cómo él veía a los querubines, esos seres celestiales creados para estar muy cerca de nuestro Dios. Y lo que a mí me impactó, no fue tanto su descripción física (ya que mi limitado entendimiento aún no logra asimilar tanta belleza), sino la actitud espiritual de estos seres, es decir, su actuar frente a la Divinidad de nuestro Creador.

Como podemos leer en el capítulo 1:12 del libro de Ezequiel, hay un punto interesante de los querubines, y es que ellos ¡andaban derechos hacia adelante y, no se volvían!

Así, estos versículos me dejaron pensando en la actitud que todo cristiano debe tener en este mundo con respecto a su propia vida, sus propias convicciones, como creyente en Cristo. Y es que, de los querubines podemos aprender a seguir siempre adelante, sin volver atrás. Y yo meditaba quién es el motor de ellos para tener este sentir, esa única dirección en su andar, y observé en estos versículos, que su motor, su dirección es Dios. En el capítulo 1 de este libro narra que ellos van junto con la gloria de Dios, como si le hicieran calle de honor. ¡Qué privilegio tan grande!

Imaginémonos por un instante a estos seres hermosos, sin su Creador, sin una razón para moverse. Yo pensaba que su andar, entonces, sería desordenado, sin rumbo fijo. Pero cuando es Dios el motor, el foco de la atención de ellos; entonces, su pensar, su anhelo, su camino a seguir, adquiere una sola dirección: ¡hacia adelante!

Amigo lector, se siente usted:
¿Cansado y sin fuerzas?
¿Tiene una enfermedad incurable?
¿Se siente frustrado?
¿Ha perdido su trabajo?
¿Ha perdido un ser querido?
¿Tiene oposición en su ministerio en la iglesia?
¿Se siente solo, ó sola?

Pues, cada vez que usted se sienta desanimado o tenga alguna tentación en su vida, cierre sus ojos, piense en los querubines y la gloria de Dios. Trate de imaginarse cómo estos seres lo siguen a Él sin vacilar, sabiendo que la dirección que su Creador toma, siempre es y será la mejor de todas.

Este versículo 12 del libro de Ezequiel, ha sido de mucho valor espiritual para mi vida, porque cada día nos enfrentamos a nuevas luchas, nuevos retos como creyentes, y, el saber que tengo un Dios que no me abandona y sigue fiel a mi lado, proveyéndome para TODAS mis necesidades, es suficiente razón para buscar una comunión más íntima, más cercana a Él; comunión que permitirá que mi andar espiritual tenga una sola dirección: ¡siempre adelante!

Así que, ¿Se anima usted a seguir el ejemplo de los querubines?...

Para finalizar, le dejo el coro del Himno “Cual Pendón Hermoso”, cuya letra nos anima a continuar nuestro peregrinaje por esta tierra sin desmayar, y sin volvernos atrás.

“¡Adelante!, ¡Adelante,
 en pos de nuestro Salvador!
Nos da gozo y paz
Nuestro Rey,
Adelante con valor.”


¡Dios lo bendiga!




jueves, 10 de julio de 2014

“QUE NO OLVIDEN TU ROSTRO…”

Texto Bíblico: 2 Corintios 4:16

Hace un tiempo atrás, me comentaron que en la televisión dieron un “reality show” sobre jovencitas que deseaban ser modelos, y entre las tareas impuestas estaba el de modelar vestidos de novias de diferentes estilos y diseñadores. Al final, el jurado elegiría a la que más le impactara no sólo por su forma de modelar, sino, principalmente por la belleza de su rostro.

Así, pasaron una tras otra modelando con sus blancos vestidos. De repente, le tocó el turno a una joven que modelaba un vestido de novia ¡negro!...De seguro iba a captar la atención del jurado, con semejante ventaja frente a las demás competidoras vestidas de blanco.

Mas, la sorpresa fue enorme cuando los miembros del jurado, a la hora de elegir a la ganadora, primero, se estaban olvidando que había una modelo que vistió de negro; segundo, uno de los miembros del jurado dijo algo que, para toda modelo es sentencia de muerte: “¿cómo era su rostro?, ¿alguien recuerda su rostro?...”

Así es, amigos, como la modelo mencionada anteriormente, mucha gente pasa por este mundo haciendo acciones para sobresalir y lograr un sitio de renombre, pero, al final de sus días, pocos recuerdan lo que hicieron y, con el paso de los años, sus rostros se van esfumando, cual niebla, de la mente de las personas.

Pero, a mí me llama mucho la atención nuestro Señor Jesucristo, porque, sea que crean o no en su existencia, todo el mundo conoce quién fue Él. Incluso, hoy se dan tiempo para hacer documentales y descubrir a este “enigmático ser” que cambió la historia y la vida de muchas personas y que, actualmente, sigue teniendo miles de seguidores, y sin necesidad de tener un perfil en alguna  página social en Internet.

Ahora, ¿a qué se debe el hecho que muchos recuerden la existencia del Hijo de Dios en este mundo, sin ni siquiera tener una fotografía suya?, ¿cómo es posible que sigamos recordándolo? A mi parecer, hubo un aspecto muy importante que Él cultivó en este mundo, y fue el de perfeccionar su rostro espiritual, que equivale al reflejo del rostro espiritual del Padre Celestial.

Así, Jesucristo buscó estar cada día en comunión íntima con su Padre Celestial, y fue esa especial comunión que le motivó a hacer acciones llenas de amor, compasión y misericordia a los demás. Estilo de vida que culminó con la mayor acción jamás olvidada: ¡Su sacrifico en la cruz por nosotros!

Amigos, recordemos que nuestro rostro físico cambia por: enfermedades, dificultades de la vida, cirugías, accidentes, el paso de los años, etc.; pero, el rostro espiritual es el único que se renueva día a día, no envejece.

Finalmente, si buscamos vivir como Cristo vivió entre nosotros, no importará el tiempo transcurrido; o, si ya no estamos en este mundo, pues, cada buena acción que hayamos hecho será recordada por todos, y nuestro rostro espiritual perdurará por siempre en el corazón y mente de aquellos que nos conocieron.


“Por tanto, no desmayamos;
antes aunque este
nuestro hombre exterior
 se va desgastando,
el interior no obstante
 se renueva de día en día.”
(2 Corintios 4:16)


¡Dios lo bendiga!


viernes, 16 de mayo de 2014

“EL CONCURSO DE TALENTOS”

Texto Bíblico: 1 Corintios 2:12-13

Me encontraba dentro de un taxi cuando de pronto escuché en la radio lo siguiente:
Participante 1: “Te alabo Señor, porque tú eres Todopoderoso, etc,etc.
Locutores: (Efecto de sonido de carcajadas) ¡Muy bien querida amiga!, ¡Qué gusto que esté participando con nosotros. Déjenos sus datos por interno y lo llamaremos sin gana el premio del día de hoy por cantarnos esta canción!
Participante 2: Similar situación, similar canción….
Locutores: (Efectos de sonido  de aplausos, gritos y carcajadas, igual respuesta).

De pronto, mi sorpresa fue mayor cuando al mencionar la emisora era el dial de una radio que se dice ser “cristiana”. Si los locutores no lo mencionan hubiera asegurado que era una radio popular que, a los choferes de transporte urbano, les gusta escuchar (ya que hasta sus voces se parecían a la de los otros locutores)…

Es muy triste ver cómo  se ha perdido toda sensibilidad con respecto a la música cristiana. Hoy en día se dice que hay para todos los gustos: salsa, merengue, hip-hop, rock, etc; y, aprovechando la sensibilidad de muchos fieles, han hecho de la música cristiana un apetecido y lucrativo mercado. Así, hoy pagas para ir a conciertos y “recibir mucha bendición”; pagas para comprar sus cd, si deseas escuchar su reciente composición. Y,  por si fuera poco, puedes utilizar esas alabanzas para participar en “concursos cristianos” y ¡ganar premios!

Amigos, yo no encuentro en la Biblia un solo versículo que me indique que la finalidad de las alabanzas son para: lucrar económicamente, diversión personal y de la iglesia, o para concursos de talentos. Por el contrario, yo leo en la Biblia que la función de las alabanzas es para:
a) Exaltar el nombre de Dios. Salmos 68:4
b) Animarnos y consolarnos en medio de las pruebas. Salmos 34:6
c) Compartir con otros lo que Dios ha hecho en nosotros. Salmos 40:2-3

Ejemplo tenemos en el gran Rey David, quien nos dejó un amplio legado de composiciones, en los que podemos observar el profundo temor, respeto y reverencia que él tenía hacia Dios. Y esto, se ve reflejado en el contenido espiritual de los Salmos. También, en el Nuevo Testamento y hasta nuestros días, podemos ver a muchos hombres y mujeres de Dios que, encontraron en las alabanzas, la oportunidad para testificar a otros de Cristo, ya sea como intérpretes o compositores.

Así, ¿cómo yo podría utilizar frases tan hermosas y de profundo contenido espiritual para mi vida, como: una distracción, para participar en concursos, o peor, buscar lucrar con el talento que Dios me ha dado, y que Él no me lo ha cobrado? “…de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:8b)

Hermanos en la fe de Jesucristo, les hago un llamado al discernimiento. Les pido que oren a Dios y que pidan que su Santo Espíritu los guíe y los lleve a la verdadera forma de alabar que Dios quiere y le agrada; y que  rechace toda forma de alabanza que no tenga base en las Sagradas Escrituras, y no sea, por esto, espiritual.

Finalmente, amigo lector, recuerde que las alabanzas no se mezclan ni se utilizan para fines personales o corporativos; pues, si las alabanzas a Dios tienen contenidos espirituales, entonces, deben usarse en momentos y lugares con fines espirituales.

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo,
sino el Espíritu que proviene de Dios,
para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,
 lo cual también hablamos,
no con palabras enseñadas por sabiduría humana,
sino con las que enseña el Espíritu,
acomodando lo espiritual a lo espiritual.”
 (1 Corintios 2:12-13)


¡Dios lo bendiga!