viernes, 1 de abril de 2016

YO VOY ADELANTE…

Texto Bíblico: 2 Samuel 22:33

La otra noche vi en la televisión un documental sobre los Osos Polares, y una parte que me llamó la atención fue el cuidado que, por espacio de dos años, las madres brindan a sus crías. Estos cuidados implican: la protección contra otros depredadores, llevarles la comida, enseñarles los hábitos de aseo necesarios para que otros animales no los devoren por el olor a sangre de la comida que ingieren.

Pero la escena que más me llamó la atención fue cuando la mamá oso movilizaba a sus crías a lugares más seguros. Durante toda la travesía ella iba algunos pasos delante de sus pequeños. Iba pisando los trozos de hielo y midiendo el grado de peligro; y cuando ella cruzaba, los llamaba, con su especial rugido,  para que ellos la sigan. Lo interesante era que los pequeños osos caminaban exactamente por el mismo lugar donde su madre les dejaba las huellas.

Claro, que esto no garantizaba que las crías no tendrían uno que otro accidente por desviarse un poco del camino trazado, pero, ante cualquier peligro su madre estaba lista para socorrerlos y enderezar sus pisadas. Todo este hermoso e intenso espectáculo seguía hasta que la madre y sus crías llegaran a su destino, sanos y salvos.

Así es, amigos lectores, así como las osas polares cuidan y velan por el camino de sus crías; así mismo, nuestro Padre Celestial vela por nuestro sendero. Recordemos que cada paso que damos en esta vida, nuestro Dios va delante de nosotros, dejando sus huellas para que lo sigamos. Y, si acaso caemos, Él estará pronto para extendernos su mano y volvernos a colocar en el correcto camino.

Nunca nos olvidemos que no hay mejor voz que la de nuestro Dios quien, por medio del Espíritu Santo y su Palabra permanece hablándonos, animándonos, y reconfortándonos en medio de las pruebas y tribulaciones que este mundo nos da. Y, el caminar sobre las huellas que Dios nos deja, implica andar en Su voluntad, teniendo la certeza y seguridad que el sendero  por donde nuestro Padre Celestial nos lleva ya ha sido probado, ya ha sido despejado, limpiado, y está listo para que nosotros lo transitemos en la seguridad que  nos llevará, al final de nuestros días, a la Patria Celestial.


“Dios es el que me ciñe de fuerza,
Y quien despeja mi camino…”
(2 Samuel 22:33)


¡Dios lo bendiga!






viernes, 4 de marzo de 2016

¡SÉ FIEL!

Texto Bíblico: Apocalipsis 2:10

Una tarde abordé un taxi con dirección a mi trabajo. En esa ocasión tuve la oportunidad de interactuar con el chofer, algo que me gusta hacer porque así puedo escuchar anécdotas y experiencias de vida de otras personas ajenas a mi círculo habitual.

En fin, este encuentro con el taxista fue muy interesante porque estaba escuchando una radio evangélica muy conocida, y, al identificarme como creyente en Cristo, él me comenzó a contar cómo fue su conversión al evangelio. Cuál no sería mi  grata sorpresa cuando este hermano en la fe me dijo que se convirtió en la cárcel (estuvo por un año detenido) en una de las visitas que mi abuelo, el pastor Miguel Lecaro, hizo como predicador de la Palabra.
Y bueno, esto trajo a la memoria algo que había olvidado de mi abuelo y pastor evangélico, y era que cada semana él visitaba la cárcel de varones para llevar un mensaje de paz a los presos.

Este taxista me dijo lo siguiente: “su abuelo era un gran evangelista, siervo de Dios, fiel a la Sana Doctrina. No sabe cuánto lo apreciábamos en la cárcel y cuánto esperábamos por sus visitas semanales. Gracias a Dios que desde esa época estoy aquí fiel al Señor, sin volver atrás…”

Ya han pasado más de treinta años de esta dura vida en la cárcel para este taxista, pero para mí lo de más valor fue el escuchar y recordar la importancia de ser fiel al llamado de Dios. Desde el momento en que Cristo cambia tu vida, te pide que seas fiel al camino que has elegido; y cuando formas parte activa de una congregación, Él también te pide que seas fiel en las áreas en las que te asigna que colabores dentro de la iglesia.

Cuán triste es para Dios y para la iglesia cuando un miembro  decide abandonar el lugar donde Dios le asignó que estuviera, y esto,  muchas veces lo hacemos sin pensar en las consecuencias espirituales que vamos a cosechar por abandonar el trabajo que Dios nos encomendó.

Yo también sentí muchas veces el impulso de dejar la actividad musical que Dios me ha encomendado dentro de su grey, pero siempre que a mi mente viene ese negativo deseo, fijo mi mirada en Cristo y recuerdo que, aunque muchos crean que pierdo el tiempo, y que mi labor no sube como olor fragante ante Dios, busco apoyo en la Biblia que me dice lo siguiente:
1) Si el corazón de cada uno es humilde delante de Dios, nuestra ofrenda será grata. (Salmos 51:17)

2) Yo soy el que perfecciono vuestro trabajo, dice Dios, sigue fiel dando lo mejor de ti. (2 Corintios 12:9)

3) Escucha sólo aquellas críticas que te animen y fortalezcan a seguir adelante, el resto: haz oídos sordos. (Filipenses 4:8)

4) Adelante, sé fiel, tu siembra tendrá la mejor cosecha, en esta tierra y en la Patria Celestial. (Gálatas 6:8)

Amigo lector, contándole la historia del taxista y mi personal experiencia, quiero animarlo para que permanezca fiel en el camino del evangelio de Cristo, en la tarea que Él le ha encomendado en esta tierra. Levante su ánimo, no se deje desanimar por los vientos contrarios, recuerde que Dios en su Palabra le dice:

“Así que, hermanos míos amados,
estad firmes y constantes,
creciendo en la obra del Señor siempre,
sabiendo que vuestro trabajo
en el Señor no es en vano.
(1Corintios 15:58)


“…Sé fiel hasta la muerte,
y yo te daré la corona de la vida.”
(Apocalipsis 2:10c)


¡Dios lo bendiga!








miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿DIFÍCIL REMOVER?

Texto Bíblico: Marcos 16:4

Leyendo el libro de Marcos capítulo 16:1-8, sobre la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, me llamaron la atención los versículos del 1 -5 donde dice que un grupo de mujeres fueron al sepulcro donde se encontraba el cuerpo de Jesús para ungirlo como era tradición entre los judíos. Pero quisiera que nos detengamos y miremos atentamente el accionar de ellas unos días antes (Marcos 15:46-47).

Así, dos días antes, cuando Jesús ya había muerto, y lo estaban bajando de la cruz para ir a sepultarlo, estas mujeres estaban enfocadas en un problema: el cuerpo inerte de Jesús, pues, seguían de cerca a los hombres que lo llevaban a la tumba, y su única preocupación era dónde sería colocado para después del día de reposo, continuar con la tradición judía de ungir el cuerpo del muerto.

Ya en el capítulo 16 del mismo libro María Magdalena y otras dos mujeres madrugaron para ir al sepulcro a ungir el cuerpo con especies aromáticas según la costumbre. Aquí lo interesante, era que les preocupaba quién les iba a ayudar a remover la piedra del sepulcro que era muy grande y por ende, pesada. Como podemos observar, ellas estaban enfocadas en dos problemas: el muerto y la pesada piedra del sepulcro.

Mas, qué sorpresa tan grande cuando de forma milagrosa aparece removida la piedra, y un ángel les muestra que no hay ningún cuerpo, pues, Jesucristo ha resucitado. En pocas palabras les dice: “dejen de enfocarse en los problemas llamados muerte y pesada piedra, llenen sus corazones de noticias más alentadoras: ¡Jesucristo triunfó sobre la muerte, hay esperanza para todos los hombres!”…

Cuántas veces en este año, usted y yo nos dejamos abrumar por situaciones difíciles en nuestras vidas. Seguro que las enfermedades, muertes, despidos intempestivos, problemas en el hogar, problemas financieros, dificultades laborales, etc., fueron cargas muy pesadas; tan  pesadas que se parecían a la piedra que tapaba la entrada del sepulcro de la historia bíblica. Y es que los seres humanos somos propensos a enfocarnos en los problemas y nos olvidamos que, aunque la piedra de nuestras tribulaciones sea pesada, hay alguien que sí puede removerla por nosotros.

Cuando Jesucristo vino a este mundo, vino con el propósito de darnos esperanza, aliento, nuevas perspectivas de vida, salvarnos eternamente. Pero, para poder ver más allá de una piedra pesada, es necesario que dejemos entrar a Cristo en nuestras vidas. Debemos reconocer  nuestros pecados ante Dios, arrepentirnos, y dejar que la sangre de Jesucristo sea la que nos limpie de todo pecado. Así, la venda espiritual se caerá y nuestros ojos verán cómo la piedra fue removida por: “… Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos…” (Efesios 3:20)

Y cuando esa venda espiritual se caiga, y la pesada piedra de nuestro problema se remueva, en nuestros corazones podremos alabar, glorificar a Dios y contarle a todos que:
-          Hay esperanza, porque un día nació el Salvador
-          Hay salvación para todo el que cree, porque Cristo murió por nosotros
-          Hay vida eterna, porque Cristo resucitó, venció la muerte, y volverá por su pueblo.


“Pero decían entre sí:
¿Quién nos removerá la piedra
de la entrada del sepulcro?
Pero cuando miraron,
vieron removida la piedra,
que era muy grande.”
(Marcos 16:3-4)


¡Dios lo bendiga!





lunes, 9 de noviembre de 2015

“PORQUE AÚN HE DE ALABARLE…”

Texto Bíblico: Salmos 42:11

Estaba leyendo algunos pasajes bíblicos de 1era. de Reyes capítulo. 17 hasta el capítulo 19, donde, en los versículos 17 y 18 nos muestra a un profeta Elías victorioso, profetizando sobre eventos futuros, haciendo milagros en la casa de una viuda en épocas de sequía. Asimismo, en el capítulo 18 veo al profeta Elías que, en un acto heroico, desafía a los profetas de Baal y recibe respuesta inmediata de Dios demostrando a todos que Jehová Dios es Todopoderoso.

Mas, en el capítulo 19 veo a Elías muy asustado, huyendo, y cayendo en una profunda depresión ante la amenaza  de muerte, con juramento, que le hizo la reina Jezabel por haber dado muerte a sus profetas.

Como podemos ver, son dos contrastes en la vida de este profeta; dos contradicciones que nos plantean 2 preguntas:

1. ¿Por qué Elías huyó de la reina Jezabel si Dios estaba de su lado?
2. ¿Por qué Dios permitió que el peligro acechara la vida del profeta?

Pienso que estas interrogantes también han dado la vuelta en su mente al leer estos pasajes; aunque lo que a él le pasó, también a nosotros nos ha sucedido en más de una ocasión, ya que usted y yo, hemos pasado por momentos en que hemos glorificado el nombre de Dios cuando hemos visto su mano milagrosa y bondadosa en nuestras vidas; pero también nos hemos llenado de temores, nuestra fe ha tambaleado, y nos hemos deprimido cuando la sombra de las malas noticas ronda nuestras vidas: enfermedades, amenazas de despido, atrasos en nuestros pagos, problemas en el hogar, etc, y, como el profeta Elías, en ocasiones muy fuertes le hemos pedido a Dios que nos quite la vida…

Aunque la historia del profeta Elías pareciera una tragedia, y sumada a nuestras propias luchas, diera la impresión que nos hemos apoyado en un Dios inmisericorde, que no le importa nuestra difícil situación, quiero decirle, amigo lector, que en realidad es todo lo contrario, si miramos la historia del profeta y la de nosotros con otra óptica.

Dios permitió que Elías viera el peligro no para que se llenara de pánico, no para que dudara del poder de Dios, no para que huyera, no para que reclamara su mala suerte, no para deprimirse, no para desear morir; fue para que el profeta encomendara su vida a Aquel que vela y protege a sus hijos, para que aprendiera a confiar plenamente en Él y lo deje actuar, y de esta manera el profeta pudiera ver todo Su poder, es decir: ver cómo Dios lo iba a sacar de esta difícil situación. Así, todo esto fue para que Elías aprendiera que en medio de las pruebas todavía Dios estaba con él, siendo su pronto auxilio.

El apóstol Pablo y su compañero de viajes Silas pueden enseñarnos mucho sobre la alabanza en medio de las tribulaciones (Hechos 16:25) pues, aún en la cárcel, tenían ánimo para orar y cantar himnos a Dios, dando testimonio de la fortaleza y poder que Dios puede dar a sus hijos en medio de las pruebas. Y en ambos casos (Elías, Pablo y Silas) Dios los libró de estas terribles situaciones, porque al profeta lo libró de las amenazas de la reina Jezabel quitándole la vida a la reina; y a Pablo y Silas los sacó de la cárcel, haciendo que haya una orden milagrosa de parte de las autoridades para liberarlos.

Amigos en la fe de Jesucristo, si está pasando por duras pruebas, situaciones que van más allá de sus fuerzas, no piense que Dios  lo ha abandonado, porque Él está pendiente de usted cada momento de su vida. Ore al Señor y pídale que le permita ver ese milagro maravilloso que usará en su vida para sacarlo de esta situación que, humanamente, es imposible solucionar, y diga como el salmista:

¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.”

Salmos 42:11


¡Dios lo bendiga!


martes, 8 de septiembre de 2015

¡NO PROVIENE DEL PADRE!

Texto Bíblico: 1 Juan 2:16-17

Amigos lectores, he escuchado últimamente que muchas personas después de haber pecado o, de haber caminado por senderos que Dios les dijo que no pisaran, atribuyen a Dios los resultados negativos dándole gracias porque, según dicen: “estamos en las manos de Dios, y la voluntad de Dios fue que yo pasara por esto…”
Queridos amigos, tengamos mucho cuidado con justificar lo malo que nos sucede (producto de nuestro mal andar) como parte del plan perfecto de Dios para nuestras vidas.

Primero, que al ser la voluntad de Dios buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2) es imposible que esa voluntad vaya de la mano con el pecado, ya que Dios aborrece al pecado, por lo tanto, Dios no desea que nadie se hunda en el pecado.

Segundo, si decidimos caminar en la voluntad de Dios, la cosecha siempre será buena, agradable, de modo que hasta los que no son de nuestra fe reconocerán el obrar de Dios en nosotros.

Tercero, como producto de ese andar en la voluntad de Dios, nuestra relación con Él será libre, en paz. Ya no estaremos escondidos porque el pecado que cometimos creó una muralla que nos separó del trono de la Gracia.

Así, a partir de estas tres aclaraciones, deseo que meditemos en lo siguiente:
¿Ustedes creen que fue la voluntad de Dios? que:
1. Adán y Eva pecaran
2. Saúl se apartara de Dios
3. David cometiera adulterio y asesinato
4. Sansón se casara con una mujer que no compartía su fe
5. Judas Iscariote traicionara a Jesús
6. Pedro negara a Jesús
7. Los discípulos de Jesús le abandonaran
8. Pablo fuera en un tiempo perseguidor de la iglesia
9. Ananías y Safira mintieran al Espíritu Santo
10. Actualmente haya creyentes que sucumban a las tentaciones y ofendan a Dios con su actuar.

Así es, amigos, Dios sabe que al no ser perfectos, en algún momento vamos a caer porque el “diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8), y muchos recibiremos zarpazos  y acaso mordidas que nos dejarán cicatrices muy profundas, que son las secuelas del pecado de las que no podemos escapar, como no se escaparon Adán y Eva, y tantos hombres y mujeres de la Biblia que en su momentos sucumbieron a las tentaciones.

¿Está usted enfrentando la cosecha de su pecado?, ¿es usted madre soltera?, ¿tiene hijos fuera de matrimonio?, ¿tiene alguna enfermedad incurable producto de su vida desordenada?, ¿tiene secuelas sicológicas por haber consumido drogas, alcohol, cigarrillos? etc. Pues, déjeme decirle mi amigo lector, que esto no era el plan que Dios tenía para su vida. ¡Ah!, pero qué maravilloso es cuando la Gracia de nuestro Dios se manifiesta extendiéndonos su mano, y, si nos acercamos arrepentidos de todo corazón, “Él es fiel y justo para perdonarnos” (1 Juan 1:9) y puede cambiar el curso fatal al que estábamos condenados para hacer de nosotros vasos útiles, de honra para Dios y para la iglesia, ya que la voluntad de Dios es “nuestra santificación” (1 Tesalonicenses 4:3) y “quiere que todos los hombres sean salvos” (1 Timoteo 2:4).

“Porque todo lo que hay en el mundo,
los deseos de la carne, los deseos de los ojos,
y la vanagloria de la vida,
no proviene del Padre, sino del mundo. 
Y el mundo pasa, y sus deseos;
pero el que hace la voluntad de Dios
permanece para siempre.”
(1 Juan 2: 16-17)


¡Dios lo bendiga!




martes, 30 de junio de 2015

MANUAL PARA MORIR

Texto Bíblico: Lucas 22:42

Estuve conversando  hace algún tiempo con amigos y familiares que, como yo, han perdido o están por perder  algún ser querido. Así, conversábamos sobre cómo nos hubiera gustado que mueran nuestros seres amados, y cómo desearíamos morir nosotros. Entonces, recordé que yo siempre he deseado tener una muerte rápida y que cause el menor dolor a toda mi familia. Y así, me surgieron algunas interrogantes sobre el tema de la muerte:¿Dónde me gustaría morir?, ¿Cuándo quisiera morir?, ¿De qué enfermedad moriré?, ¿Cuánto tiempo me resta de vida?, ¿quisiera estar sola en un hospital o rodeada de mi familia en mi casa?, ¿Dónde quiero que me entierren?, ¿Cómo será el programa de mis honras fúnebres?, y sin darme cuenta empecé a responder a cada una de estas preguntas, pero mientras me las respondía un sentimiento de ansiedad y preocupación invadía mi ser…..

Mas, al momento me dije: “¿Zoila por qué haces esto?, ¿te das cuenta que estás escribiendo tu propio manual para morir?, ¿te has dado cuenta que en este manual no está incluido Dios y por eso estás llenándote de preocupación y ansiedad? Entonces, vino a mi mente la vida del Señor Jesucristo en sus últimos momentos de vida, y revisando las Sagradas Escrituras me di cuenta que desde el principio de su ministerio en esta tierra hubo personas y situaciones que tentaron al Hijo de Dios para que Él creara su propio manual de su muerte, haciendo a un lado los planes de Dios, y así poder aliviar un poco su futuro sufrimiento.

De esta manera, vemos cómo Satanás lo tienta en el desierto y le ofrece todos los poderes de este mundo. Si Jesucristo hubiera cedido a los ofrecimientos del diablo, entonces, el plan Redentor no se hubiera cumplido. (Mateo 4:1-11)
Por otro lado, cuando Jesús anuncia su muerte, Pedro, uno de sus apóstoles le pide que tenga compasión por sí mismo y que no vaya a Jerusalén; pero una vez más Jesús hace caso omiso porque quería concluir la voluntad de su Padre. (Mateo16:21-23)

Finalmente, pude ver que a Jesucristo mismo comenzó a invadirlo la tristeza, la angustia, desesperación porque sabía que la hora se acercaba, y, como Hijo de Dios, conocía todo lo que le sucedería. Como es normal, le rogó al Padre Celestial si podía morir de otra forma, quizás con menos dolor. (Mateo 26:39). Y aquí, lo interesante fue que no hubo respuesta del Padre Celestial en cuanto a cambiar los planes, sino que cuando Jesús se entregó por completo, en esa hora de angustia,  a la voluntad de Dios, entonces, Él envió el consuelo y la fortaleza que necesitaba para tomar valor y seguir adelante. Así, Dios envió un ángel del cielo para darle palabras de valor y fortalecerlo (Lucas 22:43).

Así es, mis estimados amigos, después de esta lectura sobre la vida de Jesús, mi única respuesta a todas mis interrogantes sobre mi muerte es que yo quiero morir dentro de la voluntad de Dios, porque sólo entonces encontraré:
1. Fortaleza para enfrentar la muerte
2. Consuelo en medio del dolor
3. Paciencia para sobrellevar el proceso de la muerte de mi cuerpo
4. Gozo de poder dar testimonio de mi fe en Cristo aun en mis últimos momentos de vida
5. Confianza de que mi partida será en el momento justo
6. Paz en mi corazón para sentirme a cuentas con Dios
7. Tranquilidad de que no estaré sola a la hora de morir, pues, aunque no haya ningún familiar o amigo a mi lado, mi mejor compañía será la del Señor y sus ángeles quienes sí estarán junto a mí.
8. Esperanza que le veré a Él cara a cara y descansaré por toda la eternidad.

“…pero no se haga mi voluntad sino la tuya”
(Lucas 22:42b)


¡Dios lo bendiga!



miércoles, 13 de mayo de 2015

¿ES MI VOLUNTAD, O LA DE DIOS?

Texto Bíblico: Jeremías 23:30-32

Amigos lectores, una vez más les escribo sobre un tema muy delicado: La voluntad de Dios y la voluntad humana, porque hay una delgada línea en nuestros corazones entre lo que Dios realmente quiere para nosotros; y, lo que nosotros queremos para nuestras vidas y decidimos ponerlo en acción.

Por esto, hoy en día las frases: “esta es la voluntad de Dios”, “Dios me ha indicado”, “he soñado que Dios me dijo”, etc., ya se han hecho habituales (por decir lo menos), debido a que hay personas que, llamándose cristianas (y algunas líderes de iglesias) utilizan estas frases tan serias y sagradas con una ligereza que espanta, ya sea para: justificar sus abruptos e injustificados cambios de opinión, para amenazar a los hermanos de las iglesias, para manipular las mentes y corazones de los que los rodean, para sacar ventaja económica, social, o de otra naturaleza. Y lo más terrible, para calumniar, desprestigiar y pisotear a otros, y todo esto: “en nombre de Dios”.

Es por esto que quisiera mostrarles cómo es la “voluntad de Dios” para ciertas personas según sus propios criterios, pero tomando como base la Pirámide de las Necesidades Básicas del sicólogo Abraham Mashlow.

Así tenemos lo siguiente:
1. Necesidad Fisiológica: tener todas las comodidades que se pueda, y buscar que otros me las satisfagan; si provienen de la iglesia, mejor.
2. Necesidad de Seguridad: vivir en el lugar donde yo deseo, y trabajar en la iglesia donde yo quiero.
3. Necesidad de Afiliación: quiero que todos en la iglesia me amen y me acepten, no importa si vivo en pecado, y me den actividades dentro de la misma porque la Biblia dice que: “Dios es amor”.
4. Necesidad de Reconocimiento: deseo que todos reconozcan mi trabajo y que me lo agradezcan en público, de ser posible.
5. Necesidad de Autorrealización: actúo según mi propio código moral y, “adapto la Biblia” a mi estilo de vida.

Ahora, veamos qué es, en realidad la voluntad de Dios, tomando como base la misma pirámide de las necesidades, tomando como ejemplo a Jesucristo, y partiendo de Romanos 12:2. “… la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

1. Necesidad Fisiológica: Jesucristo no se afanó por lo material porque sabía que su Padre Celestial le proveería del sustento diario.
2. Necesidad de Seguridad: Como Jesús confiaba en la protección de su Padre Celestial, predicó el evangelio en los lugares donde su Padre le encomendó que fuera, y no rehuyó ir a Jerusalén aún sabiendo que allí moriría en poco tiempo.
3. Necesidad de Afiliación: Jesús amaba a todos los seres humanos con transparencia y sin hipocresías, porque estaba lleno del amor del Padre.
4. Necesidad de Reconocimiento: Jesús siempre rehuyó del reconocimiento público y nos instó a buscar el reconocimiento y la aceptación de Dios.
5. Necesidad de Autorrealización: Para Jesucristo la autorrealización era cumplir con la misión que Dios le había encomendado, anteponiendo sus propios deseos. La donación de sí mismo en la cruz del Calvario era suficiente.

En conclusión, la voluntad de Dios para usted y para mí es que vivamos en esta tierra como Jesucristo anduvo cuando estuvo entre nosotros. Ni más, ni menos. Por lo tanto, tengamos mucho cuidado con asegurar que nuestros deseos y acciones son la voluntad de Dios, cuando las mismas no parten del modelo de vida de Jesucristo. Tengamos temor en atribuir a Dios palabras o acciones que Él no respalda, porque recordemos lo que dice Jehová Dios en: Jeremías 23: 30-32

“Por tanto, he aquí que yo estoy contra los profetas,
dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano.
Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas
que endulzan sus lenguas y dicen: El ha dicho. 
He aquí, dice Jehová, yo estoy contra los que profetizan
sueños mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo
con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié ni les mandé;
 y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová.



¡Dios lo bendiga!