miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿DIFÍCIL REMOVER?

Texto Bíblico: Marcos 16:4

Leyendo el libro de Marcos capítulo 16:1-8, sobre la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, me llamaron la atención los versículos del 1 -5 donde dice que un grupo de mujeres fueron al sepulcro donde se encontraba el cuerpo de Jesús para ungirlo como era tradición entre los judíos. Pero quisiera que nos detengamos y miremos atentamente el accionar de ellas unos días antes (Marcos 15:46-47).

Así, dos días antes, cuando Jesús ya había muerto, y lo estaban bajando de la cruz para ir a sepultarlo, estas mujeres estaban enfocadas en un problema: el cuerpo inerte de Jesús, pues, seguían de cerca a los hombres que lo llevaban a la tumba, y su única preocupación era dónde sería colocado para después del día de reposo, continuar con la tradición judía de ungir el cuerpo del muerto.

Ya en el capítulo 16 del mismo libro María Magdalena y otras dos mujeres madrugaron para ir al sepulcro a ungir el cuerpo con especies aromáticas según la costumbre. Aquí lo interesante, era que les preocupaba quién les iba a ayudar a remover la piedra del sepulcro que era muy grande y por ende, pesada. Como podemos observar, ellas estaban enfocadas en dos problemas: el muerto y la pesada piedra del sepulcro.

Mas, qué sorpresa tan grande cuando de forma milagrosa aparece removida la piedra, y un ángel les muestra que no hay ningún cuerpo, pues, Jesucristo ha resucitado. En pocas palabras les dice: “dejen de enfocarse en los problemas llamados muerte y pesada piedra, llenen sus corazones de noticias más alentadoras: ¡Jesucristo triunfó sobre la muerte, hay esperanza para todos los hombres!”…

Cuántas veces en este año, usted y yo nos dejamos abrumar por situaciones difíciles en nuestras vidas. Seguro que las enfermedades, muertes, despidos intempestivos, problemas en el hogar, problemas financieros, dificultades laborales, etc., fueron cargas muy pesadas; tan  pesadas que se parecían a la piedra que tapaba la entrada del sepulcro de la historia bíblica. Y es que los seres humanos somos propensos a enfocarnos en los problemas y nos olvidamos que, aunque la piedra de nuestras tribulaciones sea pesada, hay alguien que sí puede removerla por nosotros.

Cuando Jesucristo vino a este mundo, vino con el propósito de darnos esperanza, aliento, nuevas perspectivas de vida, salvarnos eternamente. Pero, para poder ver más allá de una piedra pesada, es necesario que dejemos entrar a Cristo en nuestras vidas. Debemos reconocer  nuestros pecados ante Dios, arrepentirnos, y dejar que la sangre de Jesucristo sea la que nos limpie de todo pecado. Así, la venda espiritual se caerá y nuestros ojos verán cómo la piedra fue removida por: “… Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos…” (Efesios 3:20)

Y cuando esa venda espiritual se caiga, y la pesada piedra de nuestro problema se remueva, en nuestros corazones podremos alabar, glorificar a Dios y contarle a todos que:
-          Hay esperanza, porque un día nació el Salvador
-          Hay salvación para todo el que cree, porque Cristo murió por nosotros
-          Hay vida eterna, porque Cristo resucitó, venció la muerte, y volverá por su pueblo.


“Pero decían entre sí:
¿Quién nos removerá la piedra
de la entrada del sepulcro?
Pero cuando miraron,
vieron removida la piedra,
que era muy grande.”
(Marcos 16:3-4)


¡Dios lo bendiga!





lunes, 9 de noviembre de 2015

“PORQUE AÚN HE DE ALABARLE…”

Texto Bíblico: Salmos 42:11

Estaba leyendo algunos pasajes bíblicos de 1era. de Reyes capítulo. 17 hasta el capítulo 19, donde, en los versículos 17 y 18 nos muestra a un profeta Elías victorioso, profetizando sobre eventos futuros, haciendo milagros en la casa de una viuda en épocas de sequía. Asimismo, en el capítulo 18 veo al profeta Elías que, en un acto heroico, desafía a los profetas de Baal y recibe respuesta inmediata de Dios demostrando a todos que Jehová Dios es Todopoderoso.

Mas, en el capítulo 19 veo a Elías muy asustado, huyendo, y cayendo en una profunda depresión ante la amenaza  de muerte, con juramento, que le hizo la reina Jezabel por haber dado muerte a sus profetas.

Como podemos ver, son dos contrastes en la vida de este profeta; dos contradicciones que nos plantean 2 preguntas:

1. ¿Por qué Elías huyó de la reina Jezabel si Dios estaba de su lado?
2. ¿Por qué Dios permitió que el peligro acechara la vida del profeta?

Pienso que estas interrogantes también han dado la vuelta en su mente al leer estos pasajes; aunque lo que a él le pasó, también a nosotros nos ha sucedido en más de una ocasión, ya que usted y yo, hemos pasado por momentos en que hemos glorificado el nombre de Dios cuando hemos visto su mano milagrosa y bondadosa en nuestras vidas; pero también nos hemos llenado de temores, nuestra fe ha tambaleado, y nos hemos deprimido cuando la sombra de las malas noticas ronda nuestras vidas: enfermedades, amenazas de despido, atrasos en nuestros pagos, problemas en el hogar, etc, y, como el profeta Elías, en ocasiones muy fuertes le hemos pedido a Dios que nos quite la vida…

Aunque la historia del profeta Elías pareciera una tragedia, y sumada a nuestras propias luchas, diera la impresión que nos hemos apoyado en un Dios inmisericorde, que no le importa nuestra difícil situación, quiero decirle, amigo lector, que en realidad es todo lo contrario, si miramos la historia del profeta y la de nosotros con otra óptica.

Dios permitió que Elías viera el peligro no para que se llenara de pánico, no para que dudara del poder de Dios, no para que huyera, no para que reclamara su mala suerte, no para deprimirse, no para desear morir; fue para que el profeta encomendara su vida a Aquel que vela y protege a sus hijos, para que aprendiera a confiar plenamente en Él y lo deje actuar, y de esta manera el profeta pudiera ver todo Su poder, es decir: ver cómo Dios lo iba a sacar de esta difícil situación. Así, todo esto fue para que Elías aprendiera que en medio de las pruebas todavía Dios estaba con él, siendo su pronto auxilio.

El apóstol Pablo y su compañero de viajes Silas pueden enseñarnos mucho sobre la alabanza en medio de las tribulaciones (Hechos 16:25) pues, aún en la cárcel, tenían ánimo para orar y cantar himnos a Dios, dando testimonio de la fortaleza y poder que Dios puede dar a sus hijos en medio de las pruebas. Y en ambos casos (Elías, Pablo y Silas) Dios los libró de estas terribles situaciones, porque al profeta lo libró de las amenazas de la reina Jezabel quitándole la vida a la reina; y a Pablo y Silas los sacó de la cárcel, haciendo que haya una orden milagrosa de parte de las autoridades para liberarlos.

Amigos en la fe de Jesucristo, si está pasando por duras pruebas, situaciones que van más allá de sus fuerzas, no piense que Dios  lo ha abandonado, porque Él está pendiente de usted cada momento de su vida. Ore al Señor y pídale que le permita ver ese milagro maravilloso que usará en su vida para sacarlo de esta situación que, humanamente, es imposible solucionar, y diga como el salmista:

¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.”

Salmos 42:11


¡Dios lo bendiga!


martes, 8 de septiembre de 2015

¡NO PROVIENE DEL PADRE!

Texto Bíblico: 1 Juan 2:16-17

Amigos lectores, he escuchado últimamente que muchas personas después de haber pecado o, de haber caminado por senderos que Dios les dijo que no pisaran, atribuyen a Dios los resultados negativos dándole gracias porque, según dicen: “estamos en las manos de Dios, y la voluntad de Dios fue que yo pasara por esto…”
Queridos amigos, tengamos mucho cuidado con justificar lo malo que nos sucede (producto de nuestro mal andar) como parte del plan perfecto de Dios para nuestras vidas.

Primero, que al ser la voluntad de Dios buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2) es imposible que esa voluntad vaya de la mano con el pecado, ya que Dios aborrece al pecado, por lo tanto, Dios no desea que nadie se hunda en el pecado.

Segundo, si decidimos caminar en la voluntad de Dios, la cosecha siempre será buena, agradable, de modo que hasta los que no son de nuestra fe reconocerán el obrar de Dios en nosotros.

Tercero, como producto de ese andar en la voluntad de Dios, nuestra relación con Él será libre, en paz. Ya no estaremos escondidos porque el pecado que cometimos creó una muralla que nos separó del trono de la Gracia.

Así, a partir de estas tres aclaraciones, deseo que meditemos en lo siguiente:
¿Ustedes creen que fue la voluntad de Dios? que:
1. Adán y Eva pecaran
2. Saúl se apartara de Dios
3. David cometiera adulterio y asesinato
4. Sansón se casara con una mujer que no compartía su fe
5. Judas Iscariote traicionara a Jesús
6. Pedro negara a Jesús
7. Los discípulos de Jesús le abandonaran
8. Pablo fuera en un tiempo perseguidor de la iglesia
9. Ananías y Safira mintieran al Espíritu Santo
10. Actualmente haya creyentes que sucumban a las tentaciones y ofendan a Dios con su actuar.

Así es, amigos, Dios sabe que al no ser perfectos, en algún momento vamos a caer porque el “diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8), y muchos recibiremos zarpazos  y acaso mordidas que nos dejarán cicatrices muy profundas, que son las secuelas del pecado de las que no podemos escapar, como no se escaparon Adán y Eva, y tantos hombres y mujeres de la Biblia que en su momentos sucumbieron a las tentaciones.

¿Está usted enfrentando la cosecha de su pecado?, ¿es usted madre soltera?, ¿tiene hijos fuera de matrimonio?, ¿tiene alguna enfermedad incurable producto de su vida desordenada?, ¿tiene secuelas sicológicas por haber consumido drogas, alcohol, cigarrillos? etc. Pues, déjeme decirle mi amigo lector, que esto no era el plan que Dios tenía para su vida. ¡Ah!, pero qué maravilloso es cuando la Gracia de nuestro Dios se manifiesta extendiéndonos su mano, y, si nos acercamos arrepentidos de todo corazón, “Él es fiel y justo para perdonarnos” (1 Juan 1:9) y puede cambiar el curso fatal al que estábamos condenados para hacer de nosotros vasos útiles, de honra para Dios y para la iglesia, ya que la voluntad de Dios es “nuestra santificación” (1 Tesalonicenses 4:3) y “quiere que todos los hombres sean salvos” (1 Timoteo 2:4).

“Porque todo lo que hay en el mundo,
los deseos de la carne, los deseos de los ojos,
y la vanagloria de la vida,
no proviene del Padre, sino del mundo. 
Y el mundo pasa, y sus deseos;
pero el que hace la voluntad de Dios
permanece para siempre.”
(1 Juan 2: 16-17)


¡Dios lo bendiga!




martes, 30 de junio de 2015

MANUAL PARA MORIR

Texto Bíblico: Lucas 22:42

Estuve conversando  hace algún tiempo con amigos y familiares que, como yo, han perdido o están por perder  algún ser querido. Así, conversábamos sobre cómo nos hubiera gustado que mueran nuestros seres amados, y cómo desearíamos morir nosotros. Entonces, recordé que yo siempre he deseado tener una muerte rápida y que cause el menor dolor a toda mi familia. Y así, me surgieron algunas interrogantes sobre el tema de la muerte:¿Dónde me gustaría morir?, ¿Cuándo quisiera morir?, ¿De qué enfermedad moriré?, ¿Cuánto tiempo me resta de vida?, ¿quisiera estar sola en un hospital o rodeada de mi familia en mi casa?, ¿Dónde quiero que me entierren?, ¿Cómo será el programa de mis honras fúnebres?, y sin darme cuenta empecé a responder a cada una de estas preguntas, pero mientras me las respondía un sentimiento de ansiedad y preocupación invadía mi ser…..

Mas, al momento me dije: “¿Zoila por qué haces esto?, ¿te das cuenta que estás escribiendo tu propio manual para morir?, ¿te has dado cuenta que en este manual no está incluido Dios y por eso estás llenándote de preocupación y ansiedad? Entonces, vino a mi mente la vida del Señor Jesucristo en sus últimos momentos de vida, y revisando las Sagradas Escrituras me di cuenta que desde el principio de su ministerio en esta tierra hubo personas y situaciones que tentaron al Hijo de Dios para que Él creara su propio manual de su muerte, haciendo a un lado los planes de Dios, y así poder aliviar un poco su futuro sufrimiento.

De esta manera, vemos cómo Satanás lo tienta en el desierto y le ofrece todos los poderes de este mundo. Si Jesucristo hubiera cedido a los ofrecimientos del diablo, entonces, el plan Redentor no se hubiera cumplido. (Mateo 4:1-11)
Por otro lado, cuando Jesús anuncia su muerte, Pedro, uno de sus apóstoles le pide que tenga compasión por sí mismo y que no vaya a Jerusalén; pero una vez más Jesús hace caso omiso porque quería concluir la voluntad de su Padre. (Mateo16:21-23)

Finalmente, pude ver que a Jesucristo mismo comenzó a invadirlo la tristeza, la angustia, desesperación porque sabía que la hora se acercaba, y, como Hijo de Dios, conocía todo lo que le sucedería. Como es normal, le rogó al Padre Celestial si podía morir de otra forma, quizás con menos dolor. (Mateo 26:39). Y aquí, lo interesante fue que no hubo respuesta del Padre Celestial en cuanto a cambiar los planes, sino que cuando Jesús se entregó por completo, en esa hora de angustia,  a la voluntad de Dios, entonces, Él envió el consuelo y la fortaleza que necesitaba para tomar valor y seguir adelante. Así, Dios envió un ángel del cielo para darle palabras de valor y fortalecerlo (Lucas 22:43).

Así es, mis estimados amigos, después de esta lectura sobre la vida de Jesús, mi única respuesta a todas mis interrogantes sobre mi muerte es que yo quiero morir dentro de la voluntad de Dios, porque sólo entonces encontraré:
1. Fortaleza para enfrentar la muerte
2. Consuelo en medio del dolor
3. Paciencia para sobrellevar el proceso de la muerte de mi cuerpo
4. Gozo de poder dar testimonio de mi fe en Cristo aun en mis últimos momentos de vida
5. Confianza de que mi partida será en el momento justo
6. Paz en mi corazón para sentirme a cuentas con Dios
7. Tranquilidad de que no estaré sola a la hora de morir, pues, aunque no haya ningún familiar o amigo a mi lado, mi mejor compañía será la del Señor y sus ángeles quienes sí estarán junto a mí.
8. Esperanza que le veré a Él cara a cara y descansaré por toda la eternidad.

“…pero no se haga mi voluntad sino la tuya”
(Lucas 22:42b)


¡Dios lo bendiga!



miércoles, 13 de mayo de 2015

¿ES MI VOLUNTAD, O LA DE DIOS?

Texto Bíblico: Jeremías 23:30-32

Amigos lectores, una vez más les escribo sobre un tema muy delicado: La voluntad de Dios y la voluntad humana, porque hay una delgada línea en nuestros corazones entre lo que Dios realmente quiere para nosotros; y, lo que nosotros queremos para nuestras vidas y decidimos ponerlo en acción.

Por esto, hoy en día las frases: “esta es la voluntad de Dios”, “Dios me ha indicado”, “he soñado que Dios me dijo”, etc., ya se han hecho habituales (por decir lo menos), debido a que hay personas que, llamándose cristianas (y algunas líderes de iglesias) utilizan estas frases tan serias y sagradas con una ligereza que espanta, ya sea para: justificar sus abruptos e injustificados cambios de opinión, para amenazar a los hermanos de las iglesias, para manipular las mentes y corazones de los que los rodean, para sacar ventaja económica, social, o de otra naturaleza. Y lo más terrible, para calumniar, desprestigiar y pisotear a otros, y todo esto: “en nombre de Dios”.

Es por esto que quisiera mostrarles cómo es la “voluntad de Dios” para ciertas personas según sus propios criterios, pero tomando como base la Pirámide de las Necesidades Básicas del sicólogo Abraham Mashlow.

Así tenemos lo siguiente:
1. Necesidad Fisiológica: tener todas las comodidades que se pueda, y buscar que otros me las satisfagan; si provienen de la iglesia, mejor.
2. Necesidad de Seguridad: vivir en el lugar donde yo deseo, y trabajar en la iglesia donde yo quiero.
3. Necesidad de Afiliación: quiero que todos en la iglesia me amen y me acepten, no importa si vivo en pecado, y me den actividades dentro de la misma porque la Biblia dice que: “Dios es amor”.
4. Necesidad de Reconocimiento: deseo que todos reconozcan mi trabajo y que me lo agradezcan en público, de ser posible.
5. Necesidad de Autorrealización: actúo según mi propio código moral y, “adapto la Biblia” a mi estilo de vida.

Ahora, veamos qué es, en realidad la voluntad de Dios, tomando como base la misma pirámide de las necesidades, tomando como ejemplo a Jesucristo, y partiendo de Romanos 12:2. “… la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

1. Necesidad Fisiológica: Jesucristo no se afanó por lo material porque sabía que su Padre Celestial le proveería del sustento diario.
2. Necesidad de Seguridad: Como Jesús confiaba en la protección de su Padre Celestial, predicó el evangelio en los lugares donde su Padre le encomendó que fuera, y no rehuyó ir a Jerusalén aún sabiendo que allí moriría en poco tiempo.
3. Necesidad de Afiliación: Jesús amaba a todos los seres humanos con transparencia y sin hipocresías, porque estaba lleno del amor del Padre.
4. Necesidad de Reconocimiento: Jesús siempre rehuyó del reconocimiento público y nos instó a buscar el reconocimiento y la aceptación de Dios.
5. Necesidad de Autorrealización: Para Jesucristo la autorrealización era cumplir con la misión que Dios le había encomendado, anteponiendo sus propios deseos. La donación de sí mismo en la cruz del Calvario era suficiente.

En conclusión, la voluntad de Dios para usted y para mí es que vivamos en esta tierra como Jesucristo anduvo cuando estuvo entre nosotros. Ni más, ni menos. Por lo tanto, tengamos mucho cuidado con asegurar que nuestros deseos y acciones son la voluntad de Dios, cuando las mismas no parten del modelo de vida de Jesucristo. Tengamos temor en atribuir a Dios palabras o acciones que Él no respalda, porque recordemos lo que dice Jehová Dios en: Jeremías 23: 30-32

“Por tanto, he aquí que yo estoy contra los profetas,
dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano.
Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas
que endulzan sus lenguas y dicen: El ha dicho. 
He aquí, dice Jehová, yo estoy contra los que profetizan
sueños mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo
con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié ni les mandé;
 y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová.



¡Dios lo bendiga!





domingo, 19 de abril de 2015

FE PARA JÓVENES…

Texto Bíblico: Juan 3:16

Hace algunos años atrás conocí a un anciano al que le quedaba poco tiempo de vida, pues, el cáncer ya había tomado partes importantes de su cuerpo, y de vez en cuando coincidíamos y saludábamos de manera fugaz.

Una tarde, este anciano me detuvo y se puso a conversar conmigo, y dentro de nuestra conversación salió a la luz que yo profeso la fe evangélica, y de pronto, ante mi confesión de fe, noté que esta persona se puso pensativa, miró al vació, y con rostro nostálgico me dijo que le recordé que cuando él era un niño una pariente lo llevaba a la iglesia evangélica y, que de vez en cuando, hasta este tiempo, él recordaba cantos y versículos que aprendió en su niñez…

Semejante confesión me llamó la atención porque siempre se auto proclamó ateo, y decía que la vida la iba a disfrutar hasta el final viviendo como él quisiera. Pero, su confesión no terminaría allí, inmediatamente me miró a los ojos y me dijo: “¡cómo me gustaría tener tu fe!”. Ante esta frase, yo le sonreí y le dije que podía si decidía entregar su vida a Cristo.

Un silencio llenó el momento, y este señor muy pensativo, volvió a mirar al vacío, y acto seguido me dijo lo siguiente: “ya es tarde, porque he cometido cosas tan feas que no creo que Dios me perdone. Además, la fe es para los jóvenes como tú, no para los viejos como yo. Yo no cultivé la fe desde joven, así que, moriré tal como estoy, pues, mi tiempo de creer terminó! Y acto seguido me dijo: “muchacha, retírate nomás, no pierdas tu tiempo tratando de convencerme, anda a tu trabajo, que ya no quiero hablar más del tema”. Esa fue la última vez que lo vi, porque a los pocos meses supe que había fallecido…

Saben, amigos, nunca es tarde para creer en el Dios vivo y verdadero. La fe en Cristo Jesús es para todas las edades. Cristo vino al mundo y murió por TODA la humanidad, sin distinción de raza, sexo, edad, clase social. Así lo dice Juan 3:16.

No se deje engañar, tanto Dios como el diablo son una realidad, y la misión del diablo o Satanás es inocular en su mente ideas que invaliden el sacrificio que Cristo hizo por usted y por mí para salvarnos.

Cuando Dios toque la puerta de su corazón, como lo estuvo haciendo con el hombre de esta historia, no lo rechace. Sus pecados más grandes y más horribles no lograrán opacar ni apagar el inmenso amor que Dios tiene para usted. La sangre de su Hijo Jesucristo tiene poder para libertarlo de cualquier pecado, no importa la magnitud del mismo.

Amigo lector, hasta el día de hoy recuerdo con total claridad la conversación que tuve con esta persona, pero siempre me quedará la inquietud de que si antes de morir habrá recapacitado y aceptado a Cristo; o, murió orgullosamente ateo, y convencido que la fe es para los jóvenes y ya él no tenía oportunidad del perdón de Dios.

Finalmente, si has llegado hasta este punto de esta historia, deseo hacerte una especial invitación, ¡no la rechaces!, pues, quiero que sepas que hoy puede ser para ti, el primero de muchos días llenos de perdón, liberación, paz y la convicción que Dios te ama mucho y quiere que seas su hijo desde ahora y para siempre.

Ven amigo a Jesús, pues él murió por ti;
Recibirás la luz que quiere darte a ti.
Mi buen Jesús murió para darte perdón;
Abre tu corazón y dulce paz tendrás.

Las manos del Señor se abren hoy para ti;
Ven y confía en él, y serás muy feliz.
Tus cuitas pon en Dios, pues Él las llevará;
Quitará tu pesar por su consolación.

CORO: Día fatal vendrá cuando no habrá lugar;
La puerta se abre hoy, y tú podrás entrar.
Más gracia ya no habrá, pues despreciaste hoy;
Acepta, pecador, la salvación de Dios.

(Ven amigo a Jesús-Himno)

¡Dios lo bendiga!


miércoles, 25 de marzo de 2015

¡CYBER BENDICIÓN!

Texto Bíblico: 1 Pedro 3:8-9

Estoy escribiendo estas líneas en momentos que el mundo en el que vivimos pasa por una terrible crisis tanto en lo económico, como en lo social, moral, religioso, etc. Y si nos detenemos a leer el periódico, nos produce impotencia, tristeza, molestia, y hasta depresión el ver que las cosas no marchan como debieran, y que este mundo que Dios creó con tanto amor se hunde cada día más.

Pero, en lo personal, más me entristece el ver cómo muchos que dicen ser hijos de Dios, utilizan las redes sociales para todo, menos para ser bendición a sus respectivos contactos. Y cuando digo para TODO, me refiero a lo siguiente, por citar algunos ejemplos:

1. “Cristianos” que pelean entre sí, escribiéndose en sus muros sátiras y frases que humillan o denigran a otros.
2. “Cristianos” que utilizan las redes sociales para entablar relaciones que, a la larga, pueden poner en peligro sus hogares.
3. “Cristianos” que en lugar de restaurar al prójimo caído, utilizan sus muros para castigar a esas personas (con versículos bíblicos dedicados) porque no viven al “mismo nivel de santidad” de ellos.
4. “Cristianos” que se quejan por todo lo malo que les pasa y, utilizan sus muros para informarnos de todo lo que les sucede, incluidos sus más íntimos problemas.
5. “Cristianos” que actúan como si no tuviesen ninguna esperanza en sus vidas, de modo que sus frases son una invitación al suicidio colectivo.
6. “Cristianos” que ofenden, desde sus muros (y se escudan en que son en sus propios muros) las creencias de otros contactos, los ridiculizan y, si pueden, colocan fotografías que afectan las creencias de otros grupos religiosos.

Y la lista pudiera extenderse, del no buen comportamiento de estos llamados “cristianos”, que si no fuera, porque mi percepción y punto de vista de ser cristiano dista mucho de la de ellos, hace rato hubiera renegado de mi fe, si hubiera tomado como modelo de vida lo que ellos escriben y lo publican en el cyber espacio.

Amados hermanos en Cristo, nuestro mejor modelo de vida cristiana siempre debe ser Jesucristo (Hebreos 12: 2a). Recuerde que Él aprovechó cada minuto de su vida para ser un raudal de bendiciones. Aún en medio de su agonía en la cruz, tuvo palabras de consuelo, esperanza, perdón y salvación para los que lo rodeaban. ¿No debiéramos nosotros hacer lo mismo?

Así que, aprovechemos el enorme potencial del internet para predicar a Cristo, pero no con palabras, sino con hechos. No dejemos que el virus del desánimo, rencor, odio, indiferencia, tensiones de diversa índole, llenen nuestros corazones, porque recuerde: todo aquello que publicamos en las redes sociales, revela nuestro verdadero yo, sin importar si usted es o no líder en su iglesia. Toda publicación en internet refleja qué clase de cristianismo usted vive.

Saben mis hermanos, si todos los que nos llamamos hijos de Dios, y decimos que hemos sido transformados por el poder de Cristo, utilizáramos las redes sociales para mostrar (ya sea en frases o versículos) cómo Dios obra cada día en nuestras vidas, entonces, seríamos un imán para el resto del mundo, como un faro en alta mar, al que muchos querrían acudir para buscar una palabra de ayuda y de consuelo, para recibir una “cyber bendición”.

Finalmente, cada vez que abra su página en internet, recuerde cuántas bendiciones le ha dado Dios en este día, y compártalas con el resto de sus contactos; se sorprenderá de la cantidad de reacciones positivas, y cómo sus contactos visitarán su muro diariamente, en busca de una palabra de aliento, de ánimo, porque saben que su cyber muro es un lugar de descanso, y donde pueden recibir algo de Dios para sus vidas.

“Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos,
 amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición,
 sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados
 para que heredaseis bendición.”
(1 Pedro 3: 8-9)

¡Dios lo bendiga!